El Meduca proyecta tener lista para marzo de 2027 la mayoría de los planteles que requieren demolición y reconstrucción. Mientras avanzan las obras, permanece el desafío de garantizar espacios seguros para que los estudiantes no pierdan clases
La reconstrucción de 85 centros educativos afectados por el terremoto del pasado 9 de octubre representa uno de los principales retos que enfrenta el Ministerio de Educación (Meduca). La institución tiene como objetivo que la mayoría de estos planteles estén recuperados para marzo de 2027, pero el cumplimiento de esa meta dependerá de la ejecución de las obras y de la disponibilidad de recursos.
El ministro de Educación, Ventura Vega Osorio, reconoció que alcanzar ese plazo será complicado, debido a la magnitud de los daños y al trabajo que implica demoler y levantar nuevamente las estructuras afectadas.
De acuerdo con los reportes oficiales divulgados, tres planteles ya habían sido demolidos para dar paso a su reconstrucción. Sin embargo, detrás de los avances en infraestructura existe una preocupación que afecta directamente a las familias: ¿dónde recibirán clases los estudiantes mientras sus escuelas permanezcan cerradas?
Las aulas temporales, una solución necesaria
La emergencia obliga a buscar alternativas para garantizar la continuidad del calendario escolar. En algunas comunidades de la provincia de Veraguas se han habilitado espacios temporales de aprendizaje para atender a los estudiantes de planteles afectados.
En el distrito de Soná, por ejemplo, se han utilizado instalaciones como la Escuela Miguel Alba, el Colegio José Bonifacio Alvarado y la Escuela de Hicaco para facilitar la continuidad de las clases.
No obstante, todavía es necesario conocer cómo se aplicará esta estrategia en las 85 escuelas que requieren reconstrucción y cuántos estudiantes serán atendidos mediante espacios alternativos.
La preocupación no se limita a encontrar salones disponibles. También implica garantizar condiciones de seguridad, servicios sanitarios, mobiliario, transporte y espacios adecuados para docentes y alumnos.
El presupuesto y los plazos bajo la lupa
La reconstrucción representa además un desafío financiero y administrativo. El Meduca ha señalado que utilizará recursos de partidas de emergencia y de su presupuesto institucional para atender los daños.
Sin embargo, las comunidades necesitan conocer cuánto costará recuperar cada plantel, cuáles serán los mecanismos de contratación y qué calendario tendrá cada proyecto.
La transparencia en estos procesos será fundamental para evitar retrasos, sobrecostos y nuevas afectaciones a las comunidades educativas.
Las familias necesitan respuestas
Con marzo de 2027 como horizonte para recuperar la mayoría de las escuelas, las autoridades tienen por delante una tarea que va más allá de la construcción de edificios.
Es necesario establecer un plan público que identifique los centros educativos afectados, la cantidad de estudiantes perjudicados, las alternativas de enseñanza disponibles y las fechas previstas para el retorno a sus instalaciones.
La pregunta sigue siendo inevitable: ¿qué sucederá con los estudiantes cuyas escuelas no estén listas cuando comience el próximo año escolar?
Reconstruir las escuelas es una obligación del Estado, pero garantizar que ningún estudiante se quede sin clases mientras avanzan las obras también debe ser una prioridad.
