La evaluación tomará cerca de seis meses y dependerá de la consulta previa con comunidades indígenas
El secretario de Energía, Rodrigo Rodríguez, anunció que el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto de Interconexión Eléctrica Panamá-Colombia fue formalmente admitido por el Ministerio de Ambiente (MIAMBIENTE) para su evaluación, informó el diario La Estrella.
El funcionario explicó que el proyecto ha dejado de ser una aspiración pasiva para convertirse en una obra en fase activa. “Sí, efectivamente, ya el EIA está en evaluación en MIAMBIENTE como corresponde, quien tendrá un tiempo para hacer la misma, y eventualmente dará su dictamen al final”, señaló.
Se estima que el proceso de evaluación del estudio tome aproximadamente seis meses, la infraestructura proyectada tendrá una extensión de 500 kilómetros, operará con corriente directa, contará con una capacidad de transferencia de 400 megavatios (MW) y un nivel de voltaje de 300 kilovoltios (kV).

Rodríguez reconoció que el componente social y ambiental representa el mayor desafío del proyecto. Subrayó que el éxito de esta etapa depende de la consulta libre, previa e informada con las comunidades indígenas por donde atravesará la línea, y dejó claro que la aprobación de estas es indispensable para que MIAMBIENTE otorgue el visto bueno definitivo.
El trazado contempla el paso por las comarcas Guna Yala y Wargandí, así como por la zona de Alto Bayano. “Hemos participado en los tres congresos [comarcales] para sacar adelante el proyecto. Hemos logrado pasar de una posición de negativa total a una mesa de diálogo donde las comunidades ya ven el proyecto con otros ojos”, explicó.
Añadió que el proceso de diálogo continúa abierto. “Si las comunidades no quieren, el proyecto se complica mucho. Pero no diré que no quieren; estamos sentados con ellos, algo que antes no ocurría. Estamos resolviendo sus peticiones bajo una visión integral: no es solo cables, es vialidad y electrificación rural”, indicó.
El se
cretario destacó que existe una deuda histórica con estas poblaciones, por lo que la iniciativa incluye un corredor ambiental sostenible que contempla mejoras en la vialidad de las zonas de tránsito y proyectos de electrificación rural para las comunidades locales.
Para garantizar la coordinación del proyecto, en octubre del 2025 se instaló una mesa interinstitucional encargada de articular los aspectos técnicos, financieros, regulatorios y sociales de la obra, considerada estratégica para la integración energética regional.
