La ONG Doctores de la Alegría transforma pasillos clínicos en comparsas festivas, recordando que detrás del diagnóstico también hay personas
En Brasil, ni los hospitales quedan al margen del carnaval. En el Hospital Mandaqui, al norte de São Paulo, el silencio de los pasillos fue reemplazado por tambores y canciones cuando la comparsa Riso Froxo, irrumpió con narices rojas y batas blancas, informó este viernes, la agencia EFE.
La iniciativa, liderada por la ONG Doctores de la Alegría, lleva más de dos décadas visitando pacientes pediátricos y, desde hace nueve años, organiza un bloco carnavalesco dentro de los hospitales paulistas, con el objetivo de hablarle al niño detrás del diagnóstico, devolverle un espacio de juego y alegría en medio de tratamientos y cuidados intensivos.

Los payasos, entre ellos Cavaco y Guadalupe, transforman la rutina hospitalaria en un desfile improvisado donde médicos y enfermeras cambian estetoscopios por corbatas de cartón y los pacientes se convierten en protagonistas de la fiesta. “No venimos a curar, sino a trabajar el lado saludable, a pesar de todo lo demás”, explica Guadalupe, encarnada por la actriz Tereza Gontijo.

El impacto emocional es inmediato. Madres como Natali Barbosa, que acompaña a su hijo en tratamiento, reconocen que la visita “les dio un subidón, una alegría”. Profesionales de la salud también destacan que el ambiente festivo contribuye a la evolución positiva de los pacientes, reforzando la idea de que la risa puede ser tan necesaria como la medicina.
