Desde Teherán insisten en que el nombramiento del próximo líder supremo “no llevará mucho tiempo” pese a los ataques de EE UU e Israel
El régimen de los ayatolás vive uno de sus momentos más delicados tras el inicio de la ofensiva estadunidense-israelí que cumple este miércoles su quinto día. Fue el domingo cuando los distintos bandos confirmaron la muerte del líder supremo, Ali Jamenei, quien había estado al frente de Irán desde 1989, dando paso a un vacío de poder que las autoridades de la república islámica están tratando de solventar, informó el diario La Razón.
Si bien han trascendido informaciones que indican que el núcleo duro del régimen ya se habría preparado con anterioridad para una situación de esas características, la elección del sucesor se estaría viendo dificultada a raíz de los incesantes ataques estadunidenses e israelíes sobre el país.
El lunes el Ejército de Israel confirmó haber atacado un edificio en la ciudad de Qom, donde tenía previsto reunirse la Asamblea de Expertos, un grupo de 88 clérigos con la misión de designar al sucesor de Jamenei por un sistema de votación. No se registraron heridos o muertos como consecuencias del impacto.

Aún así, desde Irán se intenta transmitir que el proceso de sucesión no se prolongará. La agencia de noticias iraní ISNA, citando a uno de los participantes en la asamblea, indicó que el nombramiento del próximo líder supremo “no llevará mucho tiempo”.
En este contexto, ha comenzado a adquirir relevancia el nombre de Mojtaba Jamenei, segundo hijo de Ali Jamenei. Esto es lo que se sabe de él.
Mojatba Jamenei, de 56 años, es un clérigo chií de rango medio que habría logrado sobrevivir tanto a los ataques de la denominada guerra de los 12 días de Estados Unidos e Israel contra Irán, como a esta nueva oleada. Nacido en 1969, también habría participado en la guerra entre Irán e Irak.
En las últimas horas se perfila como la opción favorita para suceder a su difunto padre como líder espiritual de la nación. Cuenta con estrechos vínculos tanto con la Guardia Revolucionaria como con sectores del clero iraní.

Se le considera además una opción continuista, al haber sido durante años uno de los principales colaboradores y guardianes políticos de Jamenei. No obstante, nunca ha llegado a ocupar un cargo oficial en el régimen.
En 2019, Estados Unidos lo incluyó en su lista de sanciones al considerar que “representa oficialmente al líder supremo”. Ese posible carácter hereditario de la sucesión no parece que vaya a agradar a Washington, que teme que el futuro líder adopte una posición hostil a sus intereses. El propio Marco Rubio mostró recientemente su rechazo a que Irán siga estando gobernado por lo que calificó como “fanáticos religiosos lunáticos”.
Por el momento, el nombramiento de Mojtaba Jamenei sigue sin estar confirmado. Según apunta el diario The Guardian, la decisión podría retrasarse hasta después del funeral de Ali Jamenei. La elección del nuevo líder será, en cualquier caso, especialmente delicada, ya que se convertiría al sucesor en un nuevo objetivo potencial para Tel Aviv y Washington.
