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Banda presidencial de emergencia, siempre lista ante inestabilidad política en Perú

Banda presidencial de emergencia, siempre lista ante inestabilidad política en Perú
Fotografía que muestra una banda presidencial de Perú durante una entrevista con EFE en el taller la Bordaduría Dante, en Lima (Perú). EFE/ Paolo Aguilar

Un histórico taller de Lima custodia el emblema del poder desde hace más de 70 años, preparado para cambios inesperados en la jefatura del Estado

En Perú, un país que ha tenido ocho presidentes en casi una década, siempre existe una banda presidencial de emergencia, lista para ser utilizada ante cualquier eventualidad, informó la agencia EFE.

Este preciado símbolo del poder ejecutivo es custodiado con celo por Dante Grados, propietario del taller encargado de confeccionar este distintivo de la máxima autoridad del Estado desde hace más de 70 años.

La Bordaduría Dante, ubicada en el centro histórico de Lima, a pocos pasos del Palacio de Gobierno, ha elaborado las bandas presidenciales para una veintena de gobernantes, desde Manuel Odría hasta José María Balcázar, quien asumió el cargo de manera interina hace apenas dos semanas.

La banda presidencial, una cinta de tela con los colores rojo y blanco de la bandera peruana y el escudo bordado al frente, se coloca al mandatario durante la ceremonia de investidura como distintivo de honor y autoridad.

Dante Grados, el propietario del taller la Bordaduría Dante (d), habla con una de las trabajadoras del taller durante una entrevista con EFE en Lima (Perú). EFE/ Paolo Aguilar

La tradición familiar comenzó con el padre de Dante Grados, pero la demanda se multiplicó a partir de 2016, cuando la inestabilidad política se agudizó. Desde entonces, Grados ha confeccionado bandas para ocho presidentes, una cifra inusual frente a los dos que habría esperado en un escenario de normalidad institucional.

“Mi padre nos enseñó a ser precavidos. Siempre decía: ‘tienen que tener una banda presidencial lista’”, relata Grados desde su taller, fundado por su abuelo y hoy convertido en guardián silencioso de la historia política peruana.

En un país donde los presidentes han sido depuestos de un día para otro, la llamada desde la oficina de Protocolo puede llegar en cualquier momento.

Por eso, la banda de emergencia se mantiene confeccionada con medidas estándar que permiten ajustes rápidos, aunque no siempre suficientes.

Ese fue el caso del expresidente Francisco Sagasti, quien por su complexión delgada tuvo que jurar con una banda que le llegaba casi a la rodilla, hasta que fue reemplazada al día siguiente. En contraste, Alan García Pérez necesitó una banda especial de mayor tamaño.

Dante Grados, el propietario del taller la Bordaduría Dante, posa con una banda presidencial en una entrevista con EFE en Lima (Perú). EFE/ Paolo Aguilar

La confección de una banda presidencial puede tomar hasta tres días de trabajo exclusivo. Actualmente se elabora con raso francés y su escudo está bordado con hilos metálicos bañados en oro, que requieren técnicas artesanales especializadas.

En más de siete décadas, solo se han introducido dos cambios significativos, durante el segundo mandato de Alan García se dispuso que el escudo se ubicara a la altura del pecho, y recientemente se adoptó la representación completa del escudo nacional con corona de laureles y banderas laterales.

Además de las bandas presidenciales, el taller confecciona fajines ministeriales y, en momentos de crisis política, ha llegado a trabajar toda la noche para producir hasta 18 en menos de 24 horas.

Con las elecciones en marcha y un nuevo presidente previsto para asumir en julio próximo, Dante Grados ya se prepara para una nueva confección.

Mientras tanto, la banda presidencial de emergencia permanece resguardada, lista por si un nuevo giro político vuelve a hacerla necesaria en el Palacio de Gobierno.

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