El ministro de Defensa, Israel Katz, avisa de que el objetivo de sus tropas es emular la campaña contra Hamás en Gaza al sur del río Litani
Aparentemente ajenas a las informaciones que apuntan a que Beirut, París y Washington se emplean en las últimas horas en la elaboración de una propuesta para el alto el fuego en Líbano, las autoridades israelíes han continuado su operación militar terrestre contra Hezbolá en el sur del país de los cedros al cumplirse las dos semanas de la entrada de la milicia proiraní en la guerra contra la República Islámica en auxilio de su espónsor, informó el diario La Razón.
Este lunes el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, aseguraba que la “limitada” campaña de sus hombres “se prolongará hasta que Hezbolá deje de representar una amenaza para los habitantes del norte de Israel”.
Katz iba más allá para aseverar que la campaña “debe inspirarse en las operaciones militares llevadas a cabo por el Ejército israelí en Gaza durante su guerra contra Hamás”.

Con todo, citando fuentes oficiales de Estados Unidos e Israel, el medio estadunidense Axios había revelado la semana pasada que los verdaderos planes de Tel Aviv pasan por una ocupación de la zona sur del país de los cedros -el espacio comprendido entre el río Litani y la frontera- como resultado de una invasión solo comparable a la del 2006.
“Los centenares de miles de habitantes chiíes del sur del Líbano que han sido evacuados del sur o se van de sus casas no regresarán a la zona sur del Litani mientras la seguridad de los habitantes del norte de Israel no sea garantizada”, afirmaba el comunicado firmado por el ministro de Defensa israelí.
Por último, el titular de Defensa israelí dejaba un mensaje amenazante al secretario general de la organización chií Naim Qassem, “quien se esconde bajo tierra mientras sus acciones convierten a más de un millón de libaneses en refugiados en su propio país”.

“Pronto te reencontrarás en las profundidades del infierno a tu predecesor”, advertía Katz en alusión al asesinato del entonces secretario general del Partido de Dios, Hassan Nasrallah, en su escondite beirutí el 27 de septiembre del 2024.
Desde un Beirut desolado por la crisis humanitaria y la perspectiva de que la contienda será larga, el presidente libanés, Joseph Aoun, admitía que “nadie esperaba una nueva guerra de otros sobre nuestra tierra” y expresaba su deseo de “abrir una brecha con la iniciativa que hemos lanzado con objeto de poner fin a las pérdidas cotidianas sufridas por todos los libaneses”.
Horas después de que la milicia proiraní entrara en la guerra el pasado 2 de marzo al conocerse el asesinato del ayatolá Ali Jamenei en Teherán y en una tentativa desesperada por evitar la escalada, el gobierno libanés decidía, en vano, prohibir cualquier actividad militar de Hezbolá y la semana pasada manifestaba la voluntad del Estado libanés de entablar relaciones directas con Israel.

Aunque públicamente el régimen presidido por Benjamin Netanyahu sigue negando que haya ya espacio para el diálogo, fuentes de su gabinete admitían este domingo -en una información adelantada por el israelí Haaretz- la celebración de contactos entre delegaciones de los dos países “en los próximos días” a fin de negociar un alto el fuego que pasaría por el desarme total de una Hezbolá menguada pero no agonizante como condición indispensable.
Entretanto, las fuerzas israelíes bombardearon este lunes objetivos de la milicia proiraní en el sur de Líbano, el valle de la Becá, en el oriente del país, y en el suburbio beirutí de mayoría chií, el Dahiyeh.
Desde este domingo, la localidad de Jiam, situada junto a la frontera y perteneciente a la gobernación de Nabatiye, ha sido de nuevo testigo de enfrentamientos terrestres entre milicianos de Hezbolá y los soldados del Tsahal.

La organización chií, la que fuera más poderosa de las fuerzas proxy afiliadas a Teherán, reivindicó durante la mañana dos ataques en suelo israelí contra grupos de soldados: Uno contra un grupo de soldados en Kiryat Shmona y otro en Zar’it.
Así las cosas, la campaña aérea y terrestre de las Fuerzas de Defensa de Israel contra la milicia proiraní en sus feudos del sur y este del Líbano y los suburbios meridionales de Beirut dejaba este lunes al menos 886 muertos y 2,141 heridos.
Además, las repetidas órdenes ilegales de evacuación emitidas por Tel Aviv dejan casi un millón de desplazados internos 15 meses después del último alto el fuego alcanzado entre Israel e Hezbolá. El gobierno alemán anunció ayuda humanitaria para el país levantino por un valor cercano a los $200 millones y el británico hacía lo propio con una partida de $6.6 millones.
