The Washington Post dice que el Departamento de Guerra quiere acelerar urgentemente la producción de municiones de precisión, que se está agotando rápidamente con el conflicto
Un artículo publicado por The Washington Post asegura que el Departamento de Defensa de Estados Unidos ha solicitado a la Casa Blanca la aprobación de una partida presupuestaria de $200,000 millones para financiar la guerra contra Irán y acelerar urgentemente la producción de municiones de precisión. Según la fuente, , este armamento se ha agotado con rapidez tras 19 días de campaña militar, informaron agencias de prensa internacional.
Dentro del Pentágono, la iniciativa ha sido impulsada por el subsecretario Steven Feinberg, quien busca revitalizar la industria de defensa nacional ante la escasez de armamento avanzado.
Sin embargo, la propuesta enfrenta una gran resistencia interna en la Casa Blanca. Algunos funcionarios consideran que el paquete no tiene posibilidad real de ser aprobado debido a las limitaciones de la base industrial estadounidense y a la enorme incertidumbre sobre el costo final de un conflicto que ya consumió $11,000 millones en su primera semana.
La solicitud promete desatar una feroz batalla política en el Capitolio dice el citado periódico, poniendo a prueba la cohesión del Partido Republicano y la popularidad de la guerra.
Mientras senadores como Tom Cotton presionan para incluir fondos adicionales destinados a la inteligencia, los demócratas y los sectores antibelicistas critican el gasto, recordando que el presidente Donald Trump basó su campaña en el fin del intervencionismo extranjero y en la crítica al gasto militar previo en escenarios como Ucrania.
Según The Washington Post, expertos presupuestarios advierten que inyectar capital masivo no garantiza resultados inmediatos debido a la falta de mano de obra cualificada e instalaciones de producción.
Esa disputa financiera se perfila como el primer gran examen legislativo para la administración Trump en el marco de la guerra, obligando al Congreso a decidir entre sostener la capacidad operativa en Medio Oriente o ceder ante la presión de una opinión pública que muestra un apoyo cada vez más tibio a la intervención.
