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Irán reconsidera su participación en las conversaciones de paz con EE UU en Pakistán

Irán reconsidera su participación en las conversaciones de paz con EE UU en Pakistán
EFE/ Jaime León

Según un alto funcionario iraní, Teherán estaría ”revisando positivamente” su asistencia tras los movimientos de Islamabad para poner fin al bloqueo estadunidense

El mundo, otra vez en vilo: el miércoles concluye el alto el fuego de dos semanas acordado por Irán y Estados Unidos, y Teherán reconsidera si retomar el diálogo con Washington en un intento por prolongar la tregua, informó el diario La Vanguardia.

Pese a que inicialmente el régimen de los ayatolás se resistía a ello, un alto funcionario iraní citado por la agencia Reuters habría asegurado que el país persa está considerando asistir a Islamabad para iniciar una nueva ronda de conversaciones de paz, tras el fiasco de la reunión celebrada el pasado 11 de abril.

No obstante, entre Teherán y Washington hay abierto un abismo de desconfianza. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baghaei, había dicho a primera hora de este lunes que su gobierno no planeaba acudir a la cita en la capital pakistaní, ya que Estados Unidos no está demostrando “un compromiso serio con el proceso diplomático”.

La prueba de ello, según Baghaei, son acciones como la reciente incautación de un carguero iraní, el bloqueo naval sobre los puertos del país persa y las demoras en la implementación de la tregua en Líbano, las cuales constituyen “claras violaciones” de los términos del alto el fuego.

Ahora, según la fuente consultada por la agencia Reuters, la posición de Teherán sería algo más abierta al diálogo. La información de que el régimen “revisa positivamente” su participación en la cita de Islamabad refleja un cambio de tono respecto a declaraciones previas, en parte gracias a los esfuerzos de Pakistán por poner fin al bloqueo estadounidense sobre barcos iraníes.

Este domingo, el presidente estadunidense, Donald Trump, confirmó que enviaría una delegación a Islamabad encabezada por su vicepresidente, J.D. Vance, pero al mismo tiempo amenazó con hacer “volar por los aires” Irán si no se sentaba a negociar.

Y, para dar peso a sus palabras, el republicano anunció la captura del buque iraní Touska, el cual intentaba burlar el cerco marítimo aplicado por Washington en aguas del golfo de Omán, cerca del estrecho de Ormuz.

Según detalló Trump, la armada estadunidense avisó al barco para que detuviera su marcha, pero este se negó, y por eso fue atacado. La agresión fue condenada de inmediato por Guardia Revolucionaria, que anunció “represalias”.

En este contexto, resulta difícil visualizar un posible acuerdo que permita prorrogar el alto el fuego sellado por Irán y Estados Unidos el pasado 8 de abril. Ninguno de los dos países se muestra dispuesto a hacer concesiones.

Teherán ha mantenido el cierre selectivo de Ormuz durante toda la tregua, pese a que el pacto con Washington tenía que implicar la apertura total del estrecho, una apertura que este lunes reclamaba el dictador chino, Xi Jinping, en aras del “interés común de los países de la región y de la comunidad internacional”.

Por su parte, Trump ha subido la apuesta con su bloqueo naval sobre los puertos iraníes, el cual ha dicho que piensa mantener hasta que Irán no claudique.

Asimismo, la cuestión nuclear sigue siendo fuente de fricción: Trump quiere que Irán entregue su uranio enriquecido, pero Teherán no contempla esta opción, como recalcó este lunes el portavoz Baghai.

De esta manera, ante un camino diplomático plagado de obstáculos, va cobrando fuerza la posibilidad de una escalada militar. De hecho, la Casa Blanca ya se está preparando para este escenario: Durante estos días de tregua, el Pentágono ha seguido acumulando efectivos en Medio Oriente, con la movilización de 10,000 soldados que se tienen que sumar a los 50,000 ya presentes en la región.

Según la prensa estadunidense, Trump baraja varios planes de alto riesgo que incluyen el despliegue de tropas sobre el terreno: Desde la incautación del material nuclear iraní a la ocupación de la isla de Jarg, pasando por la toma de los enclaves que permiten controlar Ormuz.

Pese a todo esto, tampoco se debería descartar la posibilidad de que se produzca un movimiento inesperado de última hora que permita salvar la tregua. El problema es que el régimen iraní tiene sobrados motivos para recelar de Washington. Basta con recordar cómo empezó esta guerra, en plenas conversaciones sobre su programa nuclear.

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