Islamabad confirma que el jefe de su ejército, Asim Munir, ha viajado este viernes a Teherán para rubricar unas negociaciones que llevan semanas en punto muerto
Pakistán ha enviado este viernes a Teherán, al jefe de su ejército, el mariscal Asim Munir, el hombre que ha protagonizado los esfuerzos de mediación de Islamabad entre Estados Unidos e Irán para terminar con la guerra en Medio Oriente, informó el diario El Periodico.
El viaje de Munir -quien medió en la única ronda de negociaciones directas entre Teherán y Washington, a mediados de abril- es una muestra de los últimos esfuerzos de Pakistán para evitar que el presidente estadunidense, Donald Trump, acabe finalmente ordenando el retorno de los bombardeos.
Esta semana, Trump avisó que si no había acuerdo, los ataques volverían “el viernes, el fin de semana o a inicios de la semana que viene”.
Los esfuerzos para que esto no ocurra se han multiplicado este viernes. “Un equipo de negociaciones de Qatar está en Teherán también este viernes.

Estamos ahí para ayudar a llegar a un acuerdo definitivo que termine con la guerra y sirva para enderezar las futuras conversaciones sobre los asuntos más espinosos”, ha declarado una fuente qatarí a la agencia Reuters.
“Parece haber buenas señales. No quiero ser demasiado optimista, pero hay avances. Esperaremos a ver qué pasa en los próximos días”, ha declarado este viernes por la mañana el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio. Irán ha confirmado en los últimos días estar preparando una respuesta al último texto propuesto por Washington.
Hasta la fecha, dos grandes puntos han imposibilitado un acuerdo: El futuro del estrecho de Ormuz -que Irán asegura querer controlar- y el programa nuclear del país persa.
Según la televisión saudita Al Arabiya, sin embargo, ha habido ciertos avances. Citando fuentes anónimas pakistaníes, este medio estatal saudí asegura que Teherán y Washington están negociando ahora sobre un documento que incluye el parón de la guerra por completo, la apertura de Ormuz, el levantamiento gradual de sanciones contra Irán -si Irán respeta el acuerdo-, y empezar negociaciones nucleares en siete días.
Durante este mes y medio de alto al fuego y negociaciones fracasadas, las monarquías y países del Golfo han sido los que han estado presionando con más fuerza a la administración de Trump para que evite volver a la guerra. Esos países fueron castigados duramente y a diario durante el conflicto por un Irán que lanzó constantemente misiles y drones tanto contra infraestructura civil como energética.
