Las partes alcanzan un memorando de entendimiento que prolonga la tregua durante 60 días para negociar el programa nuclear iraní
Después de horas de máxima tensión, con Israel bombardeando el Líbano con toda la dureza, y en el día en que se cumplían los tres meses del inicio de la operación israelo-estadunidense contra la República Islámica, Washington y Teherán anunciaron este jueves haber alcanzado un acuerdo -un memorando de entendimiento, según lo denominan las dos partes haciendo hincapié en su carácter provisional- de 60 días durante los cuales las partes habrían de abordar el programa nuclear iraní sin violencia, informa el diario La Razón.
Así lo ha informado a lo largo de la tarde de este jueves el digital Axios citando dos fuentes de la administración Trump sin que el propio titular de la misma, el presidente de Estados Unidos, hubiera confirmado la noticia del año, el propio medio revelaba que el mandatario no le ha dado aún luz verde.
“El presidente transmitió a los mediadores que necesita un par de días para pensárselo”, aseguraba una de las fuentes del gobierno estadunidense a Axios, que asegura que el acuerdo estaba prácticamente hecho desde este martes.
Según el flamante memorando de entendimiento, el tráfico marítimo a través de Ormuz se restablecerá “sin restricciones”.

Ello significaría que no habrá peajes ni amenazas, y que Teherán deberá retirar todas las minas del estrecho en un plazo de 30 días, según la misma fuente de la administración Trump citada por Axios. Además, el acuerdo exige a Washington levantar el bloqueo naval sobre los puertos iraníes, pero ello no se aplicará en proporción al restablecimiento del tráfico marítimo comercial, según un funcionario estadunidense.
Finalmente, el memorando recoge el compromiso de la República Islámica de no desarrollar armas nucleares. Y establecerá que las primeras materias a negociar durante el plazo de 60 días de alto el fuego serán la gestión de la reserva de uranio altamente enriquecido en manos de Teherán y el propio programa de enriquecimiento de las autoridades iraníes.
Por su parte, Washington se compromete a discutir el levantamiento de las sanciones y la liberación de los fondos iraníes congelados como parte de las negociaciones, según la información relevada por Axios, que concluye recogiendo que el memorando contará con el análisis de un mecanismo para ayudar a Irán a comenzar a recibir bienes y ayuda humanitaria.
“Si se confirma el memorándum, la República Islámica ganará margen para impulsar una política de posguerra centrada en la reconstrucción. En ese contexto, los nuevos interlocutores deberán redefinir también la relación con Estados Unidos. Los sectores más pragmáticos, favorables a la negociación, necesitarán mostrar resultados internos para consolidar su posición dentro del sistema”, asegura a La Razón el politólogo hispano-iraní Daniel Bashandeh.
Según el analista especializado en el país de Asia Central, “si Trump quiere encauzar una negociación en términos favorables para Washington, tendrá que ofrecer incentivos que permitan exhibir avances concretos. De lo contrario, la lógica de la confrontación volverá a imponerse”.
Por su parte, el investigador iraní Ehsan Rahimi cree que “el posible memorando entre EE UU e Irán no refleja ni reconciliación ni victoria, sino el reconocimiento de límites estratégicos mutuos. Washington entiende que una escalada podría provocar desestabilización regional y económica sin garantizar control político, mientras Teherán sabe que la disuasión por sí sola no basta para romper las sanciones ni redefinir el orden regional”.
“Lo que está tomando forma no es una paz, sino una confrontación administrada: un equilibrio temporal en el que ambas partes intentan contener los costes del conflicto sin renunciar a su rivalidad a largo plazo. El acuerdo, si se concreta, marcaría menos una resolución de tensiones que la transición hacia una fase más controlada y competitiva de la lucha geopolítica”, concluye.
