El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viaja este martes a Alaska para hacer campaña en un tradicional bastión republicano que peligra según las últimas encuestas e intentar evitar que su partido pierda la mayoría en el Congreso en las elecciones del próximo 3 de noviembre
El mandatario salió de la Casa Blanca y ya se dirige a la remota Alaska, muy lejos de Washington, para ofrecer un mitin en Wasilla, a unos 72 kilómetros al norte de Anchorage, a las 15.30 hora local (23.30 GMT y 19.30 de Washington).
Alaska, el estado más grande del país pero con una población de apenas 740.000 habitantes, no ha elegido a un demócrata para el Senado en casi 20 años, pero las encuestas apuntan ahora a un escenario muy ajustado.
El senador republicano Dan Sullivan busca su tercer mandato, pero aparece 1,4 puntos por detrás de la demócrata Mary Peltola, según el promedio de encuestas de RealClearPolitics.
La última vez que los demócratas ganaron un escaño en el Senado por Alaska fue en 2008, y el estado ártico no elige a un gobernador de ese partido desde 1998.
Además, todos los candidatos presidenciales republicanos han ganado en Alaska, salvo el demócrata Lyndon B. Johnson en 1964.
Los sondeos dibujan un panorama favorable a los demócratas para noviembre, con la popularidad de Trump y de los republicanos lastrada por la guerra con Irán y el elevado coste de la vida, especialmente el de la gasolina.
La visita a Alaska es la primera etapa de una gira electoral de Trump por el oeste del país, que le llevará a celebrar mítines este miércoles en Arizona y Montana, dentro de un recorrido por el país en el que se ha volcado en primera persona en la campaña.
