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La transición eléctrica exige más redes, inversión y energías renovables

La transición eléctrica exige más redes, inversión y energías renovables
Parque fotovoltaico del aeropuerto de Madrid-Barajas, en una imagen de septiembre pasado. EFE/Fernando Villar

La COP31 que arranca el 9 de noviembre en Antalya (Turquía) sitúa en el centro de sus prioridades la transición hacia una economía cada vez más electrificada, un objetivo que, según los expertos, debe estar impulsado por las energías renovables y contar con mayor inversión y redes de distribución eficientes.

El pasado mes de junio, el presidente de la COP31, el ministro turco de Medio Ambiente y Urbanismo Murat Kurum, planteaba el conocido como ‘Horizonte 35-35’, que prevé aumentar hasta el 35 % la demanda final de energía cubierta por electricidad para el año 2035.

La posibilidad de alcanzar esta cifrá quedó reafirmada en el informe ‘Electrificación’, elaborado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en el que se estima que la electrificación podría pasar de representar el 23 % del consumo final de energía mundial en 2025 a cerca del 33 % en 2035 utilizando energías que ya son “económicamente competitivas”.

Desde Ecologistas en Acción celebran el objetivo, aunque su responsable de Clima y Energía, Javier Andaluz, critica en una entrevista con EFE que la electrificación “por sí sola no tiene sentido si no está vinculada a las renovables”.

Paralelamente, expertos del sector consultados por EFE apuntan que, para que esta transición sea viable, los países necesitan adaptar su sistema eléctrico a una realidad en la que la electricidad va a desempeñar un papel cada vez más importante en sectores como la industria, el transporte, la climatización y los nuevos consumos tecnológicos.

“El reto ya no consiste en producir más electricidad renovable, sino en disponer de un sistema capaz de transportarla, distribuirla y consumirla de forma eficiente, segura y competitiva”, indica la directora general de Regulación de la Asociación Europea de Energía Eléctrica (Aelec), Marta Castro.

En este sentido, Castro señala que son cuatro los ámbitos esenciales en los que los países deben incidir: “acelerar la inversión en redes, anticipar su planificación a las necesidades futuras, aprovechar mejor la capacidad disponible mediante soluciones flexibles y facilitar la conexión de nueva demanda”.

La experta hace hincapié en las redes de distribución, cuya capacidad y desarrollo de infraestructuras deben acompañar el aumento de la producción eléctrica.

“La solución pasa por planificar la red pensando en la demanda eléctrica futura”, subraya de igual manera la directora general de Cleantech for Iberia, Bianca Dragomir, quien añade que, además de producir energía limpia, esta debe traducirse en “industria, competitividad y empleo de calidad”, pilares sobre los que la COP31 debería comenzar a construir el ‘Horizonte 35-35’.

Financiación y sectores complicados

La directora de Cleantech advierte, no obstante, de que el objetivo no será posible sin la conveniente financiación público-privada, la cual sigue sin estar “lo suficientemente adaptada al perfil de riesgo de estos proyectos”.

“Debemos alinear la financiación pública con el riesgo real de los proyectos para movilizar capital privado (…) Se necesitan garantías de primera pérdida, financiación mixta, deuda pública subordinada y mecanismos que aseguren la demanda”, explica.

Otro de los retos es llegar a sectores en los que la sustitución de los combustibles fósiles se antoja más complicada, como el transporte marítimo o la aviación.

En lo relativo al transporte marítimo, Castro sostiene que ya existen “oportunidades muy concretas”, especialmente en los puertos (grúas, maquinaria, vehículos de servicio, operaciones logísticas…) y en rutas de corta distancia.

“También podemos suministrar electricidad desde tierra a los buques mientras permanecen atracados, evitando que tengan que mantener encendidos sus motores auxiliares”, añade.

En lo que concierne a la aviación, la electrificación de las actividades aeroportuarias es también una “oportunidad inmediata”, mientras que en la propulsión, aunque las baterías presentan aún limitaciones de peso y densidad energética, la electricidad puede desempeñar “un papel relevante” en aeronaves pequeñas, trayectos de corta distancia y tecnologías híbridas.

Justicia, participación y consenso

Los expertos comparten, por tanto, una mezcla de ilusión y escepticismo ante el ‘Horizonte 35-35’ y hacia los avances reales que se consigan en la COP31.

Desde Ecologistas en Acción exigen que, de producirse la transición, esta sea “justa, participada y en consenso con las poblaciones”.

Por su parte, la directora de Aelec concluye que el verdadero reto es dejar de concebir la electrificación como una “obligación climática” y comenzar a verla como una “oportunidad para mejorar la eficiencia, reducir la dependencia energética y fortalecer la competitividad de las economías”.

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