La pequeña plaza bursátil de los fines de semana en las calles de Shanghái

La pequeña plaza bursátil de los fines de semana en las calles de Shanghái
La asamblea se reúne todos los sábados y domingos en el centro del corazón financiero. Foto/AFP

Desde hace 25 años, el cruce de las calles Guangdong y Beihai es el punto de encuentro de estos pequeños inversores, que hicieron de los mercados bursátiles chinos una especie de gran casino plagado de rumores, especulaciones y montañas rusas

Una sombrilla y unos cuantos jubilados sentados en taburetes de plástico, como en cada esquina en China. Pero en este caso no es la hora del almuerzo ni de la partida de cartas: los pequeños inversores bursátiles de Shanghái discuten, como cada semana, la evolución de las cotizaciones.

Puede que los participantes no tengan la clase ni la experiencia del inversor y multimillonario estadounidense Warren Buffett, pero no les falta ni pasión ni seguridad.

“El mercado bursátil chino sigue una trayectoria en W”, señala Chai Yongping, de 58 años, para explicar la volatilidad de las cotizaciones. “Pero después de octubre, el mercado se recuperará y será el mejor momento para enriquecerse”, predice Chai.

La asamblea se reúne todos los sábados y domingos en el centro del corazón financiero de la capital económica china, por mucho que le pese a los partidarios de la ortodoxia marxista que sigue oficialmente vigente en China. Como los comunistas prohibieron los juegos de apuestas, éstos se sustituyeron por mercados bursátiles, conocidos por sus erráticas evoluciones.

Como en cualquier otro debate de inversores, las conversaciones giran en torno al ambiente político y económico y a su potencial impacto en las cotizaciones. Por ejemplo, las amenazas de una guerra comercial entre China y Estados Unidos.

“La guerra comercial sólo es una excusa de Trump para mostrar su disgusto con el lanzamiento por parte de China de un mercado a término de los contratos petroleros”, asegura Chai.

La actual Bolsa de Shanghái se inauguró en 1990, en una época en la que la información financiera no era consultable, como hoy en día, a golpe de clic en un teléfono celular. Ahí surgieron estas asambleas de ahorradores que cambiaban pistas sobre la dirección de los índices.

“En aquel momento, era un lugar en el que los inversores obtenían informaciones de primera mano antes de tomar una decisión”, recuerda Chai.

– ‘Buffett Analysis System’ –

Cada fin de semana, decenas de pequeños inversores se encuentran en el mismo cruce de calles.

Como desde hace una decena de años, Shen Yuxi, de 61 años, intenta vender un “software de análisis bursátil” que propone probar en una vieja pantalla de computadora colocada sobre una especie de carrito que usan los vendedores callejeros.

El aparato, al que Shen bautizó “Buffett Analysis System”, debe identificar las acciones que más bajaron y que, por lo tanto, es bueno recolectar. En la pantalla está pegada una foto del multimillonario estadounidense, conocido por la sutileza de sus inversiones.

Algunos curiosos examinan los gráficos, pero ninguno parece suficientemente convencido para desembolsar los 5.800 yuanes (760 euros) que cuesta la máquina de Shen.

“Es verdad que los negocios no van bien en este momento, pero de todas formas vengo porque la información es crucial cuando se quiere invertir”, observa el sexagenario, que gestiona su propia cartera de títulos.

Aunque en la actualidad la información financiera en tiempo real es omnipresente en China, los pequeños corredores de las calles de Shanghái se mantienen fieles a sus viejas costumbres.

“Cuando el mercado va bien, hay más gente”, señala Chai. Pero la crisis bursátil del verano de 2015 dejó huella.

“Ya no se ven las multitudes de antaño”, asegura.

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