,

La nueva fiebre del oro en California: la caza de cristales

La nueva fiebre del oro en California: la caza de cristales
Los cazadores de cantera buscan hanksita, bórax y otros minerales en una de las actividades de Gem-O-Rama, el Mud Trip. Brian Guido para The New York Times

En el 77.º festival anual Gem-O-Rama, realizado en octubre de 2018, cientos de “cazagemas” profesionales y aficionados llegaron a la pequeña comunidad de Trona, California, para participar en la búsqueda de cristales durante un fin de semana.

Comerciantes de las piedras preciosas, geólogos, jubilados y colegiales se sumieron en el barro y el agua salada del lago Searles para extraer muestras de minerales especiales como hanksita, halita rosada, bórax y otros cristales de sal.

Todos los cristales, que la industria del bienestar ha convertido en unos accesorios muy populares que podemos ver sobre los escritorios y las mesitas de noche, tienen un origen. Para algunos de los cristales, ese origen es esta cuenca de lago en el desierto californiano. “Mucha gente no le presta atención a lo que transcurre debajo de nuestros pies”, dijo Alexandra Gama, presidenta del club de geología de la Universidad Estatal de California, campus Sacramento. Pues durante el fin de semana de Gem-O-Rama, lo que transcurre bajo nuestros pies es el evento principal.

Desde 1983, el lago Searles ha sido minado en busca de bórax y otros minerales que son vendidos por toneladas para la fabricación de fertilizante, productos de limpieza o la manufactura de vidrios y hasta de pólvora. La operación llevó al surgimiento de una pequeña empresa minera en el poblado de Trona, y también de la agrupación Searles Lake Gem & Minerals Society. Este grupo ha trabajado junto con la empresa minera, ahora llamada Searles Valley Minerals Inc., para organizar el Gem-O-Rama cada año desde 1941. (Aunque, antes de planear tu viaje a California en busca de las gemas, un aviso: la edición de octubre de 2019 fue cancelada por los daños graves ocasionados por los terremotos registrados el 3 y 4 julio, cuyos epicentros fueron al oeste de Trona).

En el transcurso del festival de las gemas hay tres excursiones a diferentes locaciones, así como retos de excavación en los que los asistentes pueden enfocarse en la cantera que prefieran. En el Mud Trip, o excursión en el barro, los empleados de Searles Valley Minerals vuelcan secciones de la tierra lodosa a profundidades de 3 a 6 metros para exponer fragmentos de hanksita, un raro cristal de color verdoso con seis caras. En el Blow Hole, las gemas que están escondidas a una profundidad de hasta 15 metros en la cuenca son empujadas a la superficie por medio de un cañón que se ve como un géiser.

La última excursión es a las aguas rojizas donde se encuentra la halita rosada, que crece en forma cúbica y cuyo color es causado por las bacterias que abundan en la sal del agua. Los cazadores de gemas se sumen en las aguas, donde tienen que lidiar con el ardor del contacto con la concentración tan alta de sal, mientras usan picas y barretas para romper pedazos de los arrecifes cristalinos.

“Hace calor y está ácido y salado, como una mezcla de sal con mucho jugo de lima y sulfato”, dijo Reeve Peterson, vendedor de gemas, sobre los cuerpos de agua salada con halita rosada. “En cuanto te sales, todo lo que se haya mojado, que en realidad es todo lo que traes puesto, se cristaliza de inmediato. Las piernas y pantalones están recubiertos de cristales de sal, entonces cualquier movimiento provoca raspones. Luego hay que regresar a la salmuera y es como echarle sal y limón a una herida”.

Los ricos sedimentos del lago Searles se han formado desde hace millones de años. La intensa actividad volcánica produjo múltiples rocas que están repletas de minerales. Los glaciares molieron las rocas, lo que soltó los minerales y los disolvió en el agua. La escorrentía fluyó desde las montañas hasta el lago. Y, conforme se fue calentando el planeta, mucha de esa agua se evaporó, lo que dejó capas de salmuera que se cuajaron como cristales con el calor del sol desértico.

Las rocas y los minerales son un tema de estudio estándar para colegiales de cuarto año de primaria en California, dijo Moira Talan, maestra del Topanga Elementary Charter School, ubicado en el condado de Los Ángeles. Talan dijo que “Topanga es un lugar que ama los cristales”. Desde hace más de una década Talan ha llevado a sus estudiantes al Gem-O-Rama, donde pueden hacer de geólogos durante un fin de semana al identificar y coleccionar minerales.

Gama, la presidenta del club de geología universitario, dijo en una entrevista telefónica que cuando uno recopila especímenes de los cristales es de suma importancia limpiarlos con salmuera (nada de usar agua dulce, pues los cristales del lago Searles se disolverían porque son solubles en agua). “El hanksita no huele tan mal porque está en el barro”, dijo Gama. “Pero el halita huele terrible. Las piscinas de donde se saca tienen un olor como de algo muerto”.

“El caos total es lo que hace que esto sea tan divertido”, dijo Alison Jean Cole, joyera y artista de Portland, Oregón. Ella encabeza aventuras de “cazapiedras” mujeres y asegura que Gem-O-Rama es la gran “representación del espíritu de los cazagemas, de alguien que está más que obsesionado”.

Los cristales del lago Searles son especialmente efímeros. La temporada de lluvias que llega después de Gem-O-Rama hace que la mayoría se disuelvan. Aunque eso no le resta entusiasmo a los participantes.

“La cristalización es la única vez en la naturaleza que se observan líneas rectas”, dijo Peterson, el vendedor de gemas que explicó cómo es sumirse en los cuerpos de agua salada. “Todo lo demás tiene espirales, se redondea o contonea. Creo que nos atrae de modo innato el orden y la organización en medio de todo ese caos cósmico”. O tal vez una explicación más sencilla para esta afición es lo que agrega Peterson: “A los humanos nos gustan las cosas brillantes”.

Fotografías por Brian Guido y texto por Josephine Sedgwick.

Surfacing es una columna que explora la intersección entre la vida diaria y el arte, con producción de Alicia DeSantis, Jolie Ruben y Josephine Sedgwick.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *