Despidos disfrazados de mutuo acuerdo y retiros voluntarios

Despidos disfrazados de mutuo acuerdo y retiros voluntarios
El abogado Samuel Rivera, especialista en derecho laboral. Foto/Cortesía

Debo iniciar mencionando algunas de las causas que existen en nuestra normativa laboral para dar por terminada la relación de trabajo con un trabajador. Una de estas está en el Artículo 210 del Código de Trabajo que indica que la relación de trabajo termina por “mutuo consentimiento”, siempre que conste por escrito y no implique renuncia de derechos. La figura de retiro voluntario se puede tomar como una terminación de la relación de trabajo entre las partes, casi igual al mutuo acuerdo ya que algunas empresas están aplicando este mecanismo a muchos trabajadores que le han denominado “retiro voluntario”; pero al final terminan exigiéndole una carta de renuncia al trabajador, situación que “voluntariamente” el trabajador termina aceptando.

En tiempos normales esas figuras eran utilizadas a diario, pero con la entrada de la pandemia COVID-19, pensamos que íbamos a profundizar la solidaridad entre los sectores productivos.

Debo citar las orientaciones del Papa Francisco, “Una empresa que despide no es una solución, más que despedir hay que acoger y hacer sentir que hay una sociedad solidaria, son los grandes gestos que hacen falta ahora”.

Afortunadamente, sí hemos visto gestos de solidaridad entre empleadores y trabajadores, pero debemos orientar a ambos, entramos en esta crisis juntos, tal vez unos cargando a otros así que la recuperación debe ser solidaria, pareja, equitativa; salvando a la empresa, salvamos a los empleos.

Una pareja de esposos me consultó lo siguiente: ella ha laborado para una empresa por más de 12 años, misma que les impuso retiros voluntarios, digo impuso, porque no le dio ninguna otra opción. Él trabaja en una empresa que vende autos nuevos, la empresa les informó que les pagaría el 100% de sus salarios, aunque no estuvieran laborando, además, que la empresa no estaba recibiendo ingresos, dos acciones muy diferentes.

Antes de la crisis conseguir un empleo era muy difícil, ahora con los desastres provocados por la pandemia será más complicado, además, se profundizará la competitividad y la productividad.

Como consecuencia, el empleador elegirá al trabajador puntual, creativo y productivo. En estas circunstancias aceptar un “mutuo acuerdo” o un “retiro voluntario” sería un suicidio, un tiro en el corazón. Pan para hoy, hambre para mañana.

Las pequeñas y medianas empresas han dado cátedra a algunas empresas de grandes capitales, se han acogido al Decreto Ejecutivo N° 71 del 13 de marzo de 2020 que permite el “Acuerdo de Modificación Temporal de la Jornada de Trabajo”.

Es difícil aceptar la disminución de la jornada de trbajo que se traduce en disminución de los ingresos para los trabajadores, pero dada las circunstancias, eso es mejor que alguien le plantee un despido disfrazado por retiro voluntario, después que usted le dio sus mejores años a una empresa.

Insisto desde hace mucho tiempo, al igual que otros, que el epicentro de todo es y debe ser el ser humano, no poner el capital por delante de la persona. Esta pandemia nos ha dejado mensajes claros, nos dejo información de como tenemos nuestro sistema de salud (desde hace años), afortunadamente los profesionales de la salud nos han dado una milla extra en conjunto con las autoridades del MINSA para atender la crisis con gran coraje y responsabilidad.

Tenemos un sector informal que no sabemos quienes son, dónde estan, solo sabemos que hay un alto porcentaje que viven de este sector.
Si hay un sector donde el gobierno debe enviar ayuda es la pequeña y mediana empresa ayuda no reembolsable, y si invierte en grandes empresas, para salvar los empleos, aquellas que han acumulado grandes ganancias en los últimos 10 años, esa inversión pública nos debe convertir en socios a todos los panameños, termino proponiendo acuerdos solidarios entre trabajadores y empresas, estos tendrán gran éxito, no deben imponerse.

“La importante no es mantenerse vivo, sino mantenerse humano”, Audrey Heoburn

El autor es abogado laboralista y exsecretario general del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) 

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