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Cómo combatir el poder de las grandes empresas tecnológicas

Cómo combatir el poder de las grandes empresas tecnológicas
¿Qué podemos hacer si queremos liberarnos de las garras de las grandes compañías tecnológicas? A primera vista, quizá parezca que no hay gran cosa que hacer para escapar, pero aquí te decimos algunas medidas con las que podríamos apoyar más a las empresas más pequeñas. Foto: Glenn Harvey/The New York Times

En la mañana, revisas tu correo electrónico. Al mediodía, exploras las redes sociales y envías mensajes a tus amigos. Por la tarde, escuchas música mientras haces compras en línea. Antes de dormir, te acurrucas con un libro electrónico.

En la mañana, revisas tu correo electrónico. Al mediodía, exploras las redes sociales y envías mensajes a tus amigos. Por la tarde, escuchas música mientras haces compras en línea. Antes de dormir, te acurrucas con un libro electrónico.

Para todas esas actividades, probablemente usaste un producto fabricado o vendido por Google, Amazon, Apple o Facebook. No hay una manera sencilla de evitar esas cuatro grandes compañías. Aunque te hayas suscrito a Spotify, quizá sigues usando un celular Google Android, una bocina de Amazon o un iPhone de Apple para transmitir la música. Aunque hayas borrado Facebook, quizá aún estés usando Instagram o WhatsApp, que son propiedad de Facebook.

Estar atados a un pequeño conjunto de compañías que abarcan todos los aspectos de nuestra vida digital es precisamente la razón por la que los legisladores citaron a los directores ejecutivos de Amazon, Google, Facebook y Apple con el fin de testificar en una audiencia antimonopólica el miércoles. Los titanes de la tecnología fueron cuestionados acerca de si sus compañías se han vuelto tan poderosas y extensas que afectan a sus rivales, y a todos nosotros también.

¿Entonces qué podemos hacer si queremos liberarnos de las garras de las grandes empresas tecnológicas?

A primera vista, quizá no haya mucho que podamos hacer para escapar. “No se trata de comenzar a hacer compras en librerías locales y pensar que así sacaremos a Amazon del negocio”, comentó Jason Fried, fundador de Basecamp, una compañía con sede en Chicago que ofrece aplicaciones de productividad.

Sin embargo, cuanto más reflexionaba al respecto, más me daba cuenta de que había algunas medidas que podríamos tomar para apoyar de mejor manera a las empresas tecnológicas más pequeñas. Nos haríamos un favor a nosotros mismos, y a los negocios más pequeños, si nos mantenemos informados acerca de las alternativas. Podríamos cambiar nuestros patrones de consumo con el fin de no solo comprar productos nuevos de los gigantes tecnológicos. Y podríamos mostrar nuestro apoyo a los desarrolladores independientes que crean las aplicaciones que nos encantan.

Como lo dijo Fried, “podemos hacer cosas para cambiar nuestra propia conciencia”. A continuación te decimos cómo.

Cuando sea posible, encuentra alternativas

El primer paso para volvernos consumidores más conscientes es hacer un poco de investigación.

Aunque Google Chrome quizá sea el explorador web más popular, hay alternativas que recogen menos datos sobre nosotros. Y, aunque todos nuestros amigos están en Facebook, también hay aplicaciones más pequeñas o métodos que podemos usar para seguir conectados con ellos. La clave es leer nuevos sitios y blogs tecnológicos para enterarnos de las opciones.

“Debes leer y estar informado”, dijo Don Heider, director ejecutivo del Centro Markkula de Ética Aplicada de la Universidad Santa Clara. “De otra manera, no tendrás idea de adónde ir, qué elegir y cuál es el impacto”.

Heider señaló algunos ejemplos: en vez de Google Chrome, la gente puede descargar buenos exploradores, entre ellos DuckDuckGo, Brave y Opera, que se enfocan en una mayor privacidad y mejores protecciones de seguridad. En vez de Facebook, podemos decirles a nuestros amigos que pasemos el tiempo en aplicaciones de redes sociales como Vero y Mastodon, que están libres de anuncios, comentó.

Ocurre lo mismo con Amazon. En vez de pedir toallas desechables y gel antibacterial en Amazon, considera comprar esos artículos en una tienda local. En vez de adquirir un nuevo collar para tu perro en Amazon, considera comprar uno personalizado de un comerciante independiente en Etsy.

Fried dice que rara vez hace sus compras en Amazon, toma taxi en vez de Uber y encuentra libros a través de IndieBound, un recurso para comprar títulos de librerías locales. “Cuando la opción por defecto solo sea Amazon, Amazon y Amazon, solo estás echándole leña al fuego”, comentó.

¿Por qué comprar algo nuevo? Compra algo usado

Hablando de alternativas, hay una manera distinta de comprar productos tecnológicos: adquiere dispositivos usados o renovados.

Cuando compras un celular o una computadora nueva, tu dinero va directamente a los gigantes tecnológicos que crearon los productos. Pero cuando compras artículos usados, estás apoyando a una comunidad más amplia de pequeños negocios que reparan y revenden equipos.

Muchos generalmente evitamos los electrónicos usados porque tememos que los productos estén en mal estado. La realidad es que los revendedores trabajan con técnicos que restauran productos a su estado original antes de ponerlos a la venta, y los dispositivos a menudo tienen garantía. Algunos revendedores de prestigio son GameStop y Gazelle.

Comprar dispositivos usados también contribuye a una misión más grande: el movimiento del derecho a reparar.

A diferencia de los mecánicos automotrices, los pequeños talleres de reparación de artículos electrónicos tienen acceso limitado a las partes e instrucciones que necesitan para dar servicio a nuestros teléfonos inteligentes, tabletas y computadoras. Los grupos de defensa ciudadana y la comunidad de reparadores han ejercido presión para aprobar leyes que exijan que los fabricantes compartan todos los componentes y la información necesaria para arreglar nuestros dispositivos.

Si más personas optan por comprar productos usados o adaptados, eso mostrará que hay demanda de productos reparados. Eso, a su vez, ejerce presión sobre los fabricantes para hacer que las reparaciones sean más accesibles para los técnicos independientes y los consumidores, dijo Carole Mars, directora de desarrollo técnico e innovación del Sustainability Consortium, que estudia la sustentabilidad de los bienes de consumo.

“Se trata de aceptar productos usados y exigir productos usados”, dijo Mars. “Eso te llevará a preguntar: ‘¿Por qué no puedo conseguir este producto usado o hacer que lo arreglen?’. Es porque la compañía lo selló”.

Por eso, trata de volverlo una costumbre: cuando vayas a comprar un electrónico en línea, revisa si hay una opción usada o renovada. Si hay una en buen estado, elígela y ahorra algo de dinero.

Apoya a los desarrolladores independientes

Muchas de las cosas que realizamos con nuestros dispositivos son posibles gracias a compañías más pequeñas que producen aplicaciones y juegos. Una manera de demostrar nuestro apoyo a David, en vez de respaldar a Goliat, es tener un poco de paciencia y empatía con los desarrolladores independientes.

Las personas a menudo se frustran cuando una aplicación o un juego que les encanta pasa por una gran actualización de software y cobra 3 o 10 dólares más por la nueva versión, por ejemplo. No te enojes —se trata de pequeñas empresas que tratan de sobrevivir, no grandes corporaciones que buscan explotarte— y no dudes en pagar. Cuesta lo mismo que una taza de café o un emparedado, y estarás mejorando un software que te encanta.

“Si puedes pagar un programa que te gusta, quizá tienes la responsabilidad ética de hacerlo, así como tendrías la responsabilidad ética de darle propina a un mesero”, dijo Brianna Wu, una desarrolladora de juegos. “La realidad es que la mayor parte del tiempo, cuando juegas un videojuego independiente, ese grupo de personas le ha apostado todo el futuro de su compañía al pago que realices”.

Ten en mente que los pequeños desarrolladores de aplicaciones no tienen los enormes presupuestos de mercadotecnia de nuestros señores feudales tecnológicos. Dependen en gran medida de que todos nosotros hagamos publicidad comunitaria a manera de reseñas escritas o recomendaciones, comentó David Barnard, fundador del estudio de aplicaciones Contrast. Así que, cuando te encante una aplicación, cuéntaselo a tus amigos.

Terminaré con un ejemplo: mi software independiente favorito para la Mac es Fantastical, una aplicación de calendario, que realiza un mejor y más confiable trabajo de organización de mis calendarios en línea que mi aplicación de calendario de Apple.

Fue una aplicación de calendario costosa —50 dólares— pero, gracias a ella, he sido puntual, por lo que vale cada centavo que pagué.

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