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¿No te gusta lo que ves en Zoom? Hazte un estiramiento facial y únete al club

¿No te gusta lo que ves en Zoom? Hazte un estiramiento facial y únete al club
Patrice Solorzano, a la derecha, y su hija, Jena, quienes aprovecharon el aislamiento de la cuarentena para someterse a cirugías estéticas, en Dayton, Ohio, el 5 de agosto de 2020. Foto: Haiyun Jiang/The New York Times

Una cantidad cada vez mayor de personas, atrapadas en casa y cansadas de ver sus rostros demacrados en Zoom, están encontrando un remedio: estiramientos de ojos y cara, mentón, liposucciones y más.

En una época en la que muchos sectores médicos están afectados por los cierres que forzaron el aplazamiento de procedimientos electivos lucrativos, la cirugía estética está repuntando, según los médicos, impulsada por una demanda inesperada de pacientes que consideran que la pandemia del coronavirus es el momento perfecto para hacerse unas mejoras corporales.

“Jamás había hecho tantos estiramientos faciales en un solo verano como este año”, dijo Diane Alexander, cirujana plástica en Atlanta. Afirmó que había realizado 251 procedimientos hasta finales de julio a partir del 18 de mayo, cuando reabrió su clínica para operaciones electivas. “Casi todos los pacientes de estiramiento facial vienen y dicen: ‘He estado en muchas llamadas de Zoom y no sé qué pasó, pero me veo terrible’”.

“Vivo en un mundo muy extraño”, agregó Alexander. “El mundo está confinado, a todos nos preocupa la crisis global, la economía está colapsando por completo y la gente viene aquí y aún quiere sentirse bien consigo misma”.

Una de sus pacientes, una mujer de 55 años llamada Joanne, quien pidió que no se usara su apellido por temor a parecer vanidosa, dijo que había considerado hacerse un procedimiento facial desde hace años. Sin embargo, la pandemia finalmente lo hizo posible ya que podría ocultar los hematomas y la inflamación durante su periodo de recuperación.

“El hecho de que todos se estén quedando en casa, usen cubrebocas y no salgan debido al distanciamiento social, hizo que este fuera el momento ideal”, comentó. “Ningún amigo sabe que lo hice. Mi familia no lo sabe, ni siquiera mi hermana ni mi mamá lo saben”.

En muchos aspectos, la tendencia es sorprendente durante un momento difícil para la economía. La cirugía estética, por lo general, no tiene cobertura en seguros de gastos médicos, así que los procedimientos pueden costar hasta 25.000 dólares por una transformación de cuerpo completo —abdomen, senos, rostro— y menos por trabajos específicos, como 3300 dólares por una cirugía de párpados y 10.000 dólares por un levantamiento y aumento de senos. Los pacientes dicen que están desviando fondos que tal vez habrían usado en viajes, conciertos, entradas para eventos deportivos, u otros placeres de la vida antes de la pandemia.

Como las aseguradoras no suelen cubrir estos gastos, es difícil registrar la cantidad exacta de procedimientos estéticos que se están realizando. Lynn Jeffers, presidenta de la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos, dijo que, en todo el país, la “demanda sin duda es mucho mayor de lo que esperábamos”, aunque agregó: “Lo que no sabemos es si esta demanda acumulada es transitoria, y luego regresará a la normalidad, o si incluso disminuirá”.

Antes del COVID-19, los procedimientos estéticos invasivos como los estiramientos faciales habían ido en declive, sustituidos por mejoras más nimias, como inyecciones de bótox, rellenos y otros tensores de piel. Desde el año 2000, este tipo de procedimientos inyectables aumentaron un 878 por ciento, según la sociedad de cirujanos plásticos, mientras que las cirugías de párpados disminuyeron un 36 por ciento y los estiramientos faciales un 8 por ciento en el mismo periodo.

Colleen Nolan, directora ejecutiva de la Academia Americana de Cirugía Cosmética, otra organización profesional, dijo que había escuchado de cirujanos de todo el país que los pacientes estaban optando por procedimientos más invasivos ahora que en el pasado reciente.

“Antes preferían rellenos o bótox porque no tenían tiempo de reposo”, dijo sobre los pacientes. “Ahora se dan cuenta de que pueden someterse al procedimiento y recuperarse en privado”.

El aislamiento de la cuarentena fue precisamente lo que motivó a Patrice Solorzano, de 62 años, que gastó 20.000 dólares en un procedimiento conocido en la industria como una “transformación de mamá”: liposucción, y aumento y levantamiento de senos. Se sometió a la cirugía el 26 de junio, y estuvo en recuperación durante dos semanas en su casa en las afueras de Dayton, Ohio.

Para la segunda semana, dijo, “me sentía muy bien, me levanté de la cama, fui a mi estación de trabajo y me volví a conectar”.

Solorzano, que supervisa a 160 personas en 25 locaciones de todo el mundo como contratista militar en la administración de cuentas de las Fuerzas Aéreas, dijo que el gasto no era una carga financiera en parte porque estaba prescindiendo de otros gastos. “Obviamente no voy a gastarlo en gasolina”, afirmó. “No vamos al centro comercial y realmente no salimos de compras”.

Invirtió otros 10.000 dólares en un levantamiento y aumento de senos para su hija, Jena Solorzano, de 24 años, quien dijo que estaba preparándose para ir a la facultad de Derecho y le pareció que este momento era ideal para abordar un problema de imagen corporal que le ha molestado desde hace años. En parte, culpó a las redes sociales por su deseo de someterse a una cirugía.

“No ayuda que todas las cuentas de redes sociales tengan a un hombre o una mujer hermosos”, comentó y agregó: “El COVID-19, de hecho, nos dio la oportunidad perfecta para hacernos una cirugía más drástica”.

La soledad de la cuarentena también ha motivado a algunas personas. Otra paciente de Alexander en Atlanta dijo que se hizo un estiramiento facial no solo porque tenía tiempo para recuperarse, sino también porque se había enfrentado a una vida solitaria durante la pandemia.

“Tengo muy buenas amigas, pero ellas tienen esposos, y no se sienten solas. Me he dado cuenta de que quiero conocer a alguien”, dijo la mujer, de 57 años, que está divorciada. Solicitó que no se usara su nombre en un artículo periodístico porque “se siente muy vanidoso hacerse algo estético cuando tanta gente está sufriendo”.

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