La ardua labor de llevar salud a las áreas de difícil acceso

La ardua labor de llevar salud a las áreas de difícil acceso
El fisioterapeuta añadió que su labor se desarrolla junto a psicólogos, trabajador social, terapeuta ocupacional y fonoaudiólogo.

La consulta externa más grande que tiene el IPHE en esta zona, es la de los bebés de 0 a 18 meses.

Gustavo Jiménez, fisioterapeuta del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE), de la extensión Veraguas, en Las Palmas cabecera, narró la ardua pero satisfactoria labor que realiza todo un equipo de especialistas para brindar las atenciones necesarias en áreas apartadas de Las Palmas, Los Ruices y parte del oriente de Chiriquí.

Explicó que, en estas poblaciones, sus pacientes presentan riesgo neonatal, mismos que se deben a que las madres sufren algún tipo de complejidad durante el embarazo o complicación al nacer, sobre todo, en áreas en las que hay falta de agua potable y alimentación deficiente. También están los riesgos por malformaciones congénitas, las mismas derivan de genes de uno o de los progenitores, quienes pueden ser portadores y, probablemente, heredarlos a sus hijos.

Paciente neonatal.

La consulta externa más grande que tiene el IPHE en esta zona, es la de los bebés de 0 a 18 meses, resaltó Jiménez.

Detalló que, al menos un 60% de sus pacientes son atendidos por los problemas antes mencionados, un 20% por bajo peso y similares y el resto con secuelas de accidentes cerebrovasculares o algún tipo de discapacidad como parálisis cerebral, así como otros con secuelas del Covid-19. Además, atienden los casos que requieran de rehabilitación por algún tipo de fractura o referidos por estimulación temprana, enfermería o medicina general.

“Nosotros vemos a las poblaciones de estimulación temprana, aquellas que están bajo un tipo de peligro o los programas de riesgo neonatal que lleva la Caja de Seguro Social, pero esta vez no hay cobertura, entonces, se brinda un servicio a esta población y también vemos a los escolares, ya que el IPHE es una institución educativa. Hay que buscar a los pacientes o niños con discapacidad o con alguna limitación funcional para que, mediante los procesos de rehabilitación tengan acceso a todos los servicios como terapia física, terapia ocupacional, fono audiología, trabajo social y Psicología para que de una u otra manera se les lleve al proceso de rehabilitación y puedan ser insertados en los programas educativos que el IPHE oferte”, explicó.

Por el momento no están realizando giras a estas áreas apartadas debido al estado de emergencia; antes de la pandemia se realizaban. Aclaró que actualmente, dependiendo de la disponibilidad de autos, insumos y personal se programa una vez al mes y se trabaja junto a enfermería y medicina general.

El fisioterapeuta añadió que su labor se desarrolla junto a psicólogos, trabajador social, terapeuta ocupacional y fonoaudiólogo.

El IPHE, el año pasado por pandemia, tuvo que colocar todo el personal a disposición, ante esta situación debieron valerse de herramientas digitales o llamadas telefónicas para dar seguimiento a sus pacientes y así tener acceso a programas o planes de terapia que podían descargar a través de la página del IPHE o cada terapeuta podía hacer un enlace con su población para que ellos en casa siguieran algún grado de programa de ejercicios.

“Obviamente no es lo mismo estar de manera presencial, porque los padres desconocen muchas técnicas en el área científica, pero se realiza el trabajo”, indicó.

“La tecnología nos ha ayudado bastante, porque hemos podido ser más dinámicos con aquellos pacientes que por algún motivo no podían venir, es por eso que se enseña a través de módulos o videos tutoriales para que ellos (familiares de pacientes) pudieran hacer la terapia física en sus casas”, dijo.

Agregó que esto ha tenido un gran efecto debido a que hay áreas en las que no han podido entrar de lleno aún y padres y cuidadores de personas con discapacidad se convirtieron en entes multiplicadores, que replican en sus comunidades algunos ejercicios o técnicas para pacientes con discapacidades similares, ejemplo de ello son aquellas personas con parálisis cerebral con limitaciones de movimiento, problemas con el tono muscular u otros de movilidad reducida y las que hayan sufrido algún accidente cerebrovascular.

A mediados del año de 2020, al personal del IPHE se le hizo un llamado para retomar labores de manera gradual. Al principio fue difícil, puntualizó, ya que, muchos padres temían llevar a sus hijos a los centros de atención por temor al virus.

“Había que equilibrar las atenciones, como el progreso de la discapacidad y prevenir en realidad que esa discapacidad que tanto nos había costado trabajar de manera presencial, fuera ganando más terreno… fue un reto muy grande, cierto, porque muchos pacientes no pudieron acceder a los servicios”.

Jiménez manifestó que aquella población que no pudo acceder a las atenciones para sus pacientes con alguna discapacidad física, fue localizada por el equipo de trabajo, pues se trataba de familias que residían en sectores alejados y que en muchos casos se movilizaban unas seis horas para recibir los servicios del IPHE.

Ahora que inició el período escolar, los educadores son aliados. Debido a que son los docentes los que conocen a sus alumnos, son ellos los que hacen los reportes al equipo de especialistas sobre estos casos, entonces, corresponde a los trabajadores de la salud determinar si se trata de si tiene una discapacidad, limitación funcional o problemas congénitos que requieren de otras atenciones.

Casos que marcan

Son muchos los casos diarios, pero, siempre están aquellos que quedan grabados.

Jiménez contó que atendieron por espacio de tres años a un menor de edad con parálisis cerebral severa y cuya perseverancia de la madre les impactó. La progenitora del niño sufrió de Covid-19 y sobrevivió, poco después el niño, por complicaciones propias de su discapacidad falleció.
Narró el fisioterapeuta, que aquella señora llevaba a su hijo a terapia aun sabiendo el pronóstico de él.

“Nos tocó una vez ver cómo lo cargaba porque donde ella vive no llega el transporte y tenía que llevar al niño de seis años que pesaba, no se movía, utilizaba sonda para comer y traqueotomía para poder respirar y ella lo traía con un cuidado que una madre puede tener… un día llegó bajo la lluvia, con su paraguas para que llegara a su terapia”, recordó.

Entre el IPHE y la Secretaria Nacional de Discapacidad (Senadis), se logró que este caso recibiera la ayuda necesaria y acceso a los programas para estos asuntos. “Fue muy bonito el trabajo en equipo y el interinstitucional que pudimos realizar para este paciente en específico” puntualizó.

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