Hola, creadores de contenido, los inversionistas de Silicon Valley quieren conocerlos

Hola, creadores de contenido, los inversionistas de Silicon Valley quieren conocerlos
Las oficinas de TikTok en Culver City, California, el 8 de septiembre de 2020. Foto, Rozette Rago/The New York Times.

Los creadores son personas que amasan audiencias en línea y encuentran la manera de obtener dinero de ese público. Suelen ser jóvenes nativos digitales que intentan ganarse la vida con su trabajo en redes sociales.

El verano pasado, Tucker Schreiber, de 28 años y uno de los cofundadores de una empresa emergente llamada Combo que estaba construyendo una plataforma para edición de video, se percató de que tenía muchos más correos electrónicos en su bandeja de entrada. Aunque su empresa no tenía empleados ni productos y ni siquiera había dicho que buscaba dinero, los inversionistas le estaban enviando un río de mensajes.

“Durante un par de semanas, me empezaron a llegar entre cinco y diez correos diarios directamente de inversionistas”, comentó.

La empresa emergente de Schreiber estaba en medio de un auge de inversionistas que tenían en la mira la llamada economía de los creadores o influentes. El mismo auge en la economía de los creadores ha renovado el interés de los capitalistas de riesgo en las redes sociales, pues durante años pensaron que los advenedizos aportaban poco, ya que empresas de la talla de Facebook y Snap (propietaria de Snapchat), estaban acaparando todo el mercado.

Los creadores son personas que amasan audiencias en línea y encuentran la manera de obtener dinero de ese público. Suelen ser jóvenes nativos digitales que intentan ganarse la vida con su trabajo en redes sociales. Y, para los grandes inversionistas de Silicon Valley, cada vez lucen más como la siguiente veta financiera que explotar en internet.

La economía de los creadores, la cual les proporciona herramientas digitales a los influentes y les ayuda a dirigir sus negocios, es un mercado inmenso y casi sin explorar. La firma de capital de riesgo SignalFire calcula que 50 millones de personas en todo el mundo se consideran creadores de contenido, mientras que el sitio de noticias sobre tecnología The Information estima que, en lo que va del año, las firmas de capital de riesgo han invertido 2000 millones de dólares en 50 empresas emergentes enfocadas en los creadores.

El interés intensificado de los capitalistas de riesgo tradicionales podría ofrecer legitimidad a un negocio que para algunos todavía es marginal. También podría aportar a la noción de que este creciente mundo de baile, conversaciones y comedia es más que una cultura de juventud efímera.

Sin embargo, como dice el dicho, no le des pescado a la gente… véndele la caña. Al parecer, Silicon Valley está mucho más interesado en las herramientas y plataformas digitales que usan los creadores de contenido que en invertir de manera directa en los creadores mismos.

Por ejemplo, el mes pasado, la firma de capital de riesgo Founders Fund encabezó una ronda de inversión de 15 millones de dólares por Pietra, una empresa emergente que busca ayudar a los influentes a lanzar líneas de productos. En abril, Seven Seven Six, una empresa de capital de riesgo en manos de Alexis Ohanian, uno de los cofundadores de Reddit, y Bessemer Venture Partners anunciaron una inversión de 16 millones de dólares en Pear Pop, una plataforma que ayuda a los creadores a monetizar sus colaboraciones e interacciones en redes sociales.

La lista sigue y sigue. En febrero, la firma de capital de riesgo de alto perfil Andreessen Horowitz encabezó una inversión en Stir, una plataforma que ayuda a los creadores a saber cómo ganar dinero, y valuó a la empresa en 100 millones de dólares.

Dispo, una aplicación para compartir fotografías que imita la experiencia de las cámaras digitales, recibió 4 millones de dólares en una ronda de financiamiento que lideró Seven Seven Six y otra ronda de inversiones de 20 millones de dólares que encabezó Spark Capital. La incondicional firma de capital de riesgo Benchmark estuvo a la cabeza de una ronda de inversiones que, supuestamente, alcanzó los 20 millones de dólares por Poparazzi, una aplicación que les permite a los amigos de los usuarios publicar fotografías en sus perfiles, por lo tanto, su cohorte se convierte de inmediato en su paparazi.

Y luego está Clubhouse, el peso pesado de este joven mercado, un servicio que generó bastante alboroto en Silicon Valley, así como en el mundo de los medios y el entretenimiento. Clubhouse es una red social que requiere una invitación para entrar y fue creada en torno a salas de chat exclusivas para mensajes de audio. En abril, recaudó 200 millones de dólares en una ronda de financiamiento que encabezó Andreessen Horowitz, lo cual logró que su valuación rondara los 4000 millones de dólares.

“En 2016, cuando comencé en el mundo del capital de riesgo, había una idea generalizada de que” iba a ser muy difícil que apareciera otra gran red social, comentó Li Jin, la fundadora de Atelier, una firma de capital de riesgo enfocada en el mundo de los creadores en línea.

TikTok cambió todo eso de una forma drástica. Al centrarse en los influentes, la aplicación forzó cambios que la diferenciaron de las redes sociales tradicionales como Instagram y Twitter, las cuales habían evitado satisfacer a las personas que estaban creando contenido popular en sus plataformas.

TikTok permitió que se pudiera descubrir con mayor facilidad a las prometedoras personalidades de las redes sociales y les brindó una ruta directa más definida para ganar dinero por medio del Fondo para Creadores de la empresa, el cual les paga a los creadores una cantidad con base en sus vistas.

“En las viejas plataformas sociales, todo se trataba de interactuar con tus amigos en línea”, mencionó Linus Walton, vicepresidente de Chernin Group, una firma de inversión. Ahora, “lo más importante es volverte ese influente o esa nueva estrella de TikTok que todos tus amigos están viendo”.

Los servicios con suscripción como OnlyFans y Patreon, en los que los seguidores les pagan a los creadores para tener acceso a contenido exclusivo, también sirvieron para que los inversionistas se percataran de que había un sólido argumento comercial a favor de la construcción de herramientas para los creadores.

Ahora, “creador” se ha vuelto la palabra de moda que va de la mano de todos los tipos de negocios que buscan atraer inversionistas. Tanto así que Alexander Finden, un emprendedor del sector tecnológico, acuñó el término “lavado de creadores”.

“Hay más empresas emergentes para creadores que creadores”, tuiteó en abril Turner Novak —fundador de Banana Capital, firma que invierte en empresas tecnológicas emergentes que están en sus etapas iniciales—, en tono de broma.

Rex Woodbury, un alto ejecutivo de 27 años que trabaja para Index Ventures, una firma de inversión con sede en San Francisco, representa un poco de ambos mundos. Woodbury empezó como un influente que acumuló una audiencia de más de 237.000 seguidores en Instagram, al publicar contenido de estilo de vida. Después de titularse de la universidad, se dedicó de tiempo completo al mundo de las inversiones, donde se ha forjado un nicho como autoridad en la economía de los creadores.

“He visto unas cuantas publicaciones de empresas de capital de riesgo que dicen: ‘Ocho de las diez empresas con las que me reuní hoy eran empresas de creadores’”, comentó Woodbury. “Está muy de moda ahora”.

Woodbury se unió a Index Ventures en diciembre, justo cuando los capitalistas de riesgo comenzaron a interesarse en los creadores y buscaban ayuda de gente que comprendiera el panorama.

“Muchos jóvenes inversionistas sentimos que se puede confiar en nosotros en este negocio porque somos nativos digitales”, señaló Woodbury. “Es el mundo en el que crecimos”.

Ahora, las grandes plataformas como Spotify, Twitter y Facebook se están apresurando para alcanzar a las empresas emergentes, en particular Clubhouse.

Hace poco, Spotify anunció su nueva aplicación de audio en vivo, Greenroom, una competencia de Clubhouse que creó después de adquirir Locker Room, una empresa emergente de audio en vivo. Twitter ya agregó su propio rival para competir con Clubhouse, Espacios de Twitter, y tanto Facebook como Twitter están iniciando servicios de noticias para competir con el éxito de Substack, el cual les facilita a los usuarios cobrar una suscripción por sus textos.

No obstante, aunque los inversionistas están corriendo para dar su dinero a empresas emergentes de redes sociales, la vida de algunas de las aplicaciones en el mercado no está tan segura. Dispo, la empresa emergente de redes sociales que más atrajo miradas en febrero, enfrentó reacciones negativas un mes después, ya que uno de sus cofundadores, la estrella de YouTube David Dobrik, quedó atrapado en una controversia de acusaciones de abuso sexual en contra de una miembro de su videoblog “Vlog Squad”. Poco después, Spark Capital anunció que había cortado toda relación con la empresa. Seven Seven Six no hizo lo mismo, pero declaró que iba a donar sus ganancias a una organización que trabaja con sobrevivientes de abuso.

 

Nueva cultura
La cultura de los influentes en línea está empezando a atraer un interés genuino de las grandes firmas de capital de riesgo. Foto, Filippo Fontana/The New York Times.

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *