La capilla San Juan de Dios de Sorá

La capilla San Juan de Dios de Sorá
La capilla San Juan de Dios, de Sorá, está ubicada entre la calle central y la calle hacia el cuadro de juegos. Foto, Belkis Hidalgo Hoyos.

La capilla fue instituida en abril de 1917 por el grupo fundador conformado por la señora Bonifacia Vega y los señores Casimiro Vega, Agapito Vega y Ángel Vega, de acuerdo a un recordatorio que mantienen colgado en el comedor.

En cada pueblo hay sitios concretos que nos ayudan a conocer parte de su historia. La iglesia es una acertada referencia para comprender el pasado de un lugar, sus avances y actualidad.

La capilla San Juan de Dios, donde los moradores del pueblo de Sorá se reúnen por la fe católica, es nuestra entrega de esta ocasión. El lugar sagrado lleva el nombre de su patrono, quien fue un enfermero religioso compasivo, y se le conoce como el santo de los hospitales y enfermos.

Fundó la Orden de Hospitalarios de San Juan de Dios y fue canonizado en 1690.  El santo portugués es considerado un bienhechor de las personas que sufren y necesitan salud.

Tuvimos la oportunidad de entrevistar a la señora Zoila Salazar, una de sus primeras catequistas, conocida por su permanente participación en la iglesia, quien afirmó: Aquí se celebra siempre San Juan de Dios”. Se refería a la fiesta patronal que se lleva a cabo en el poblado el 8 de marzo, en honor al intercesor del pueblo.

El pequeño templo es uno de los puntos más emblemáticos del corregimiento, que forma parte del distrito de Chame y tiene más de un siglo de existir.

Al respecto, el padre William Sánchez, de la parroquia San José de Chame, explicó que el lugar en Sorá donde se congregan los fieles católicos, “actualmente es una capilla que está sujeta a la parroquia María Auxiliadora, de Bejuco, cuyo párroco es Néstor Chávez”.

La señora Zoila agregó que, “ya pasaron más de 100 años que cumplió San Juan de Dios de estar con nosotros aquí en la comunidad de Sorá”.

 La capilla fue instituida en abril de 1917 por el grupo fundador conformado por la señora Bonifacia Vega y los señores Casimiro Vega, Agapito Vega y Ángel Vega, de acuerdo a un recordatorio que mantienen colgado en el comedor.

El templo se fue transformando poco a poco. Al principio era una construcción natural con revestimiento a base de tierra, lo cual era muy empleado desde tiempos antiguos.

La iglesia de Sorá primero era de barro”, refirió la señora Zoila. Los muros de quincha forman parte de las tradiciones y aún se emplean en nuestros campos.

El esfuerzo en comunidad con miras al mejoramiento del espacio donde se congregaban los soraeños marcó el inicio de cambios en su estructura.

Narró la señora Zoila que, “creo que cuando la iglesita tenía como 20 años se hizo un grupo, el cual trabajó para hacerla de bloque”. Así el lugar de encuentro con el esfuerzo colaborativo pasó a ser una edificación.

Monseñor Jaime Coa, benefactor de la capilla San Juan de Dios, de Sorá. Foto, Zoila Salazar.

Monseñor Jaime Coa

Tiempo después, un insigne hombre del sudeste asiático, con dignidad especial, lleno de virtudes y fe, se alojó en el pueblo.

Puntualizó la señora Zoila: El 5 de mayo de 1989, llegó un monseñor que era vietnamita a esta comunidad, de nombre Jaime Coa”.

 El lenguaje de la fe unió al monseñor con los feligreses y la diferencia de idioma no fue barrera para servir y ayudar en la misión de la iglesia. Según la señora Zoila, “él no hablaba mucho el español, pero yo le entendía un poquito”.

El eclesiástico de gran calidad humana tenía una dedicada actividad pastoral. Mientras permanecía en el lugar, Sorá se iba forjando un espacio importante en su vida.

En su ejercicio de desarrollar la doctrina, una mezcla perfecta de devoción al catolicismo y amor al pueblo soraeño, le llevó a dejar huellas imborrables en muchos pobladores y sus generaciones, y a ofrecer un gran legado.

Monseñor Coa amplió las instalaciones del templo. Hizo la gruta, los cuartos de hospedaje, un comedor, todo eso. El resto de la iglesia se quedó así como estaba”, explicó la señora Zoila. La capilla cambió su aspecto con los nuevos complementos.

La señora Leticia Vega de Espinosa, conocida como “Tita”, quien fue catequista por más de 15 años y colaboradora activa de la iglesia, fue otra de nuestras entrevistadas.

Describió a monseñor Coa como muy humanitario”. Lo caracterizaba su desprendimiento y sencillez. Contó que, “las personas le llevaban muchos obsequios, como gallinas, naranjas y otros presentes, pero él prefería pagarlos y no aceptarlos como regalo”.

Tristemente, la salud del monseñor se deterioró. Reveló la señora Zoila que, “enfermó, y en mayo de 1990, se tuvo que retirar”.

Hay constancia del tiempo que estuvo en el poblado en una placa grabada que se encuentra en la gruta. Esta dice: “En memoria de Mons. Jaime Coa. Gran benefactor de la capilla San Juan de Dios en Sorá. 1990-1991”.

Quedaron sus aportes, y principalmente, su buena semilla, pues, los líderes de la capilla dieron continuidad a sus enseñanzas; y sus esfuerzos por “mantenerla viva”, como manifestó la señora Zoila, han sido constantes.

Ya pasado el tiempo, casi sin percatarlo, la Tierra ha dado vueltas y más vueltas al sol.  “Las personas que estábamos más unidas somos ya personas mayores. Nada más quedamos como 3 de aquellos tiempos porque ya casi todos se nos han ido con Diosito”, manifestó la señora Zoila.

La iglesia ha tenido más cambios hasta la actualidad. Refirió que,“continuó otra directiva que la hizo más grande”. Luego la sucedió otro grupo.

Por otro lado, la señora Amada de Pinto, quien es colaboradora de la iglesia, también nos habló sobre las remodelaciones, “para dejar algo de muestra de la capilla que había, se mantuvo una pared que todavía tiene los materiales iniciales”.

San Juan de Dios, santo patrono de Sorá. Foto, Belkis Hidalgo Hoyos.

Imagen del santo patrono.

La primera imagen de San Juan de Dios que tuvo el templo era pequeña. Un feligrés llamado Gabriel Espinosa contó que, “esa era la que se sacaba y paseaba en las procesiones”. Posteriormente llevaron una más grande, hecha en Costa Rica.

Por otro parte, la señora Tita se refirió a la inicial: “Papá nos dijo que fue comprada con el aporte de todos. Cada uno daba un poquito”, señaló. El papá de la señora Tita se llamaba Juan José Vega Martínez, quien vivió toda su vida en Sorá, por lo que conocía mucho del pueblo y falleció a una edad centenaria.

Continuó su relato, “luego compraron una imagen más grande de San Juan que tenía una cruz y empezó a utilizarse en las procesiones”.

Reveló que un padre llamado “Arnulfo” percibió que la iglesia contaba con muchas imágenes. “Teníamos a Don Bosco, San Juan de la Cruz, San Juan de Dios, un Sagrado Corazón de Jesús donado y un Don Bosco donado por la señora Nadia Pedreschi, hija del señor Bolívar Pedreschi”. Por ese motivo, el sacerdote solicitó llevar a la de Don Bosco a la comunidad de Manglarito porque era el santo patrono de ese lugar.

A continuación, les invito a recorrer a través de mis líneas la capilla San Juan de Dios:

Descripción

La capilla es una edificación sencilla. Está pintada de color crema, lo cual hace resaltar su escalera exterior ubicada en el centro con baldosas de cuadros de tonos neutros. Tiene tres entradas frontales con forma de arco, una puerta principal de hierro con una cruz de ornamento, la que permite admirar su interior, aunque esté cerrada. Cuenta con amplios ventanales, maceteros de cemento con plantas de flores de múltiples colores y puertas por ambos costados.

En su parte interior tiene paredes color amarillo con cuadros de las estaciones del Vía Crucis. Sus bancas y techo son de madera. En el altar hay 3 arcos bordeados con columnas y fondo color rojo que enmarcan: en el centro, una cruz con la imagen de Cristo Crucificado; a la izquierda, una de la Virgen María; y a la derecha, una de San Juan de Dios.

Santísimo:

A la izquierda del altar hay una puerta que lleva al Santísimo. Es un lugar acogedor e íntimo donde se siente mucha tranquilidad. Invita a abrir el corazón y a reencontrarse con sí mismo. Su luz es tenue, pero con rayos de sol que penetran por la ventana y resaltan las columnas y ramos de lindas flores. El santísimo es color dorado y destella con la luz natural.

Sacristía:

A la derecha del altar está el cuarto donde descansan los sacerdotes y guardan sus vestimentas y otros objetos. Hay un anaquel de madera, un cuadro de Jesús de la Misericordia y una mesita con la imagen pequeña de San Juan de Dios, adornados con vistosas flores.  En otra sección, un estante, un reloj, una mesita con una imagen de Jesús Resucitado, un desahumerio, un calendario, un espejo y un anaquel con libros. Al fondo, una mesa con 2 sillas, una cruz, una pequeña imagen de un ángel, un crucifijo, un busto del Corazón de Jesús y la Virgen Dolorosa; y a un costado, una cama.

Cuartos para retiros:

En la parte externa del templo, en el costado izquierdo y atrás, se encuentran cuartos, en una sola planta, uno al lado del otro, que son utilizados para brindar posada en actividades como retiros, seminarios y confirmaciones, entre otras. Los han ocupado fieles visitantes, catequistas y sacerdotes. Asistían grupos de muchas personas de iglesias de Panamá y Chame. Entre otros, podemos mencionar a la Iglesia Guadalupe e Inmaculada Concepción. La señora Amada informó que, “los últimos hospedados fueron de la policía y las habitaciones después de la pandemia no se han utilizado”.

Gruta: 

Al fondo del terreno se encuentra una gruta construida de material rústico, la cual se asemeja a la cavidad de una roca. La señora Tita explicó que, “la hizo monseñor Coa en honor a Nuestra Señora de Lourdes, que es la virgen de los enfermos, a la que monseñor le tenía mucha devoción”. A la izquierda hay escaleras blancas que conducen a una imagen de la Virgen.

En la gruta se realizaban algunas celebraciones religiosas. La mesa que se utilizaba como altar eran 2 piedras, una sobre otra. Se colocaban sillas al aire libre para las personas que asistieran a la misa.

Una fecha importante para la iglesia era el 15 de agosto, la Ascensión de la Virgen. La señora Tita contó que, “en tiempos del padre “Arnulfo”era como una patronal, se hacía una misa especial en la gruta, muy bonita,  y se ofrecía comida a todas las personas que fueran”.

La gruta de la capilla San Juan de Dios, de Sorá. En la foto se observa a la señora Vielza Salazar, colocando flores a la Virgen de Lourdes. Foto, Belkis Hidalgo Hoyos.

Jardín:

Las áreas verdes tienen bancas color blanco y plantas cultivadas.  Entre ellas: chavelitas, lirios, gladiolas, flor de seda, bandera roja, rosa china, jasmín crepé, hibisco del desierto y más, que aunado a los pajaritos cantando y mariposas revoloteando de flor en flor, hacen del espacio un sitio relajante. En el fondo se aprecian árboles de pino balanceando sus ramas con el viento y vista al Cerro Picacho.

Comedor:

En el costado izquierdo hay otra instalación separada que es un comedor, utilizado también para dar catecismo; y en los días familiares, para la venta de comida.

Área para reuniones:

En la parte externa hay un espacio abierto y techado. Tiene bancas a su alrededor y tablero. Se emplea cuando dictan charlas que realizaban también con las familias.

La capilla San Juan de Dios desde sus orígenes ha contado con colaboradores muy comprometidos, gracias a quienes hemos podido remontarnos al pasado. Proseguimos con otros aspectos interesantes de su ayer.

 El árbol de macano 

El sacramento de la confesión y las conversaciones personales con los sacerdotes se llevaban a cabo al pie de un bello árbol de macano, que estaba erguido en una esquina del terreno de la iglesia. Su copa y agraciado follaje servían de sombra y su tronco de fuerte madera como respaldar.

A distancia se observaba al padre con su túnica blanca con movimientos aleatorios, por el enérgico viento que soplaba, mientras atendía a quienes deseaban orientarse con él.

Con el paso de los años, aquel árbol que fue testigo de tantas confidencias, se dañó sin la posibilidad de salvarlo.

La señora Vielza Salazar, colaboradora de la iglesia, explicó que, “el palo se pudrió, se tuvo que tumbar porque era peligroso que le cayera a alguien. Como estaba tan dañado no retoñó”.

Quedó de recuerdo la base cortada al lado de una planta polinesia que con sus hojas rojas señalan el lugar.

  • Festividad del santo patrono.

Un día antes de la patronal, el 7 de marzo, se realiza el “Salve”, que consiste en oraciones y cantos a la Virgen en horas de la mañana. También se acostumbra realizar visitas a los hogares con una imagen pequeña del santo patrono, como antesala a su festividad.

El 8 de marzo, es la fiesta de San Juan de Dios, en la que se realizan actividades religiosas como: misa y procesión. Además, hay feria todo el día, con juegos, premios y venta de comidas. La señora Tita recordó a un señor llamado Nelson, (q.e.p.d.), quien ofrecía todos los años para esa fecha comida gratuita a los presentes.

La capilla San Juan de Dios está ubicada entre la calle central y la calle hacia el cuadro de juegos. La señora Vielza informó que, “preparan para la Primera Comunión y Confirmación”. Las misas son los domingos a las 11:30 de la mañana.

Algunos de los párrocos que han participado en ella son: Arnulfo, Euclides, Raúl, Jesús, William y el padre Néstor Chávez”, de acuerdo a lo que dijo la señora Amada. Y explicó que, “Un domingo va el párroco y otro domingo el diácono; y para emergencia, los delegados”.

Sorá es una comunidad de creyentes de diferentes religiones en donde la católica es predominante. Sus pobladores son hogareños y trabajadores.

Interiores de la capilla San Juan de Dios, de Sorá. Sus misas son los domingos, a las 11:30 de la mañana. Foto, Belkis Hidalgo Hoyos.

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