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¿Puede Trump unilateralmente renombrar el Golfo de México como Golfo de América?

¿Puede Trump unilateralmente renombrar el Golfo de México como Golfo de América?
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. en su discurso de investidura. Foto: EFE/EPA/Chip Somodevilla.

Para ser aceptado debería contar con el visto bueno de México y Cuba, así como la aprobación de varios organismos internacionales

Entre las primeras medidas que tiene previsto tomar Donald Trump tras ser invesstido por segunda vez presidente de Estados Unidos está la de renombrar el Golfo de México como Golfo de América, en referencia al nombre que muchos estadunidenses utilizan como equivalente de Estados Unidos.

“Tiene un sonido hermoso”, aseguró el republicano durante el discurso de su toma de posesión en el Capitolio, informó el diario español El Periódico.

La idea de Trump, ya esbozada a principios de mes, ha sido recibida con sorna en el país que comparte nombre con esta porción del océano Atlántico que baña a tres países: Estados Unidos, México y Cuba.

Frente a un mapa de 1607, la presidenta Claudia Sheinbaum propuso en respuesta el pasado 8 de enero que el territorio que ocupan Estados Unidos y México pase a llamarse “América Mexicana”, según consta en un documento fundacional que precedió a la Constitución del país que preside. “Se oye bonito, ¿no?”, añadió.

 

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum en el Palacio Nacional en la Ciudad de México (México). EFE/ Mario Guzmán.

La duda que planea ahora es si realmente el nuevo presidente de Estados Unidos puede cambiar unilateralmente una designación geográfica aceptada internacionalmente.

A nivel interno, es probable que Trump pueda cumplir con su anuncio.

Se encargaría de ello la Junta de Estados Unidos para Nombres Geográficos, cuyo cometido es establecer y mantener el uso uniforme de las denominaciones geográficas en el Gobierno federal. Esta junta solo contempla cambios de nombre por motivos “imperativos”.

“En general, la política más importante en materia de nombres es el uso y la aceptación local”, señala en su página web.

Existe un precedente de un cambio de designación de un lugar por parte de un presidente de Estados Unidos, aunque en esa ocasión no afectaba a otros países.

Fue en el 2015, cuando el demócrata Barack Obama rebautizó el monte McKinley, la cumbre más alta de Norteamérica como monte Denali, la denominación utilizada durante generaciones por nativos de Alaska y que significa “el más grande”.

De hecho, Trump quiere revertir este cambio de Obama.

 

Imagen de archivo del expresidente de Estados Unidos Barack Obama (2009-2017). EFE/EPA/WILL OLIVER.

A nivel internacional, el nuevo nombre es más difícil que sea aceptado, pues en principio debería contar con el visto bueno de México y Cuba, así como la aprobación de varios organismos internacionales como la Organización Hidrográfica Internacional, la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, y el Grupo de Expertos de Naciones Unidas en Nombres Geográficos.

Según ha explicado a The New York Times, John Nyberg, director de la Organización Hidrográfica Internacional, que trabaja para estandarizar y trazar límites marítimos, “hoy en día no existe ningún acuerdo o protocolo internacional formal para nombrar áreas marítimas”.

El cambio de nombre también implicaría cambios legales en cartas náuticas, mapas oficiales y legislaciones nacionales que cada país involucrado debería reflejar.

La primera constancia escrita que existe del uso de la denominación Golfo de México se remonta al siglo XVI, en mapas utilizados por los exploradores españoles.

Un siglo después, también se empleó el nombre de Golfo de Nueva España, el nombre que recibía el virreinado de la Nueva España (Florida, sureste de Estados Unidos, México y parte de América Central).

Sin embargo, la designación que acabó imponiéndose fue la primera. 400 años de historia que Trump quiere borrar a golpe de orden ejecutiva.

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