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El hombre que se dejó morder más de 200 veces por serpientes venenosas

El hombre que se dejó morder más de 200 veces por serpientes venenosas

En pruebas con animales, los anticuerpos en la sangre de Tim Friede demostraron proteger contra dosis mortales de veneno de una amplia gama de especies

La sangre de un hombre estadounidense que se inyectó deliberadamente veneno de serpiente durante casi dos décadas posee un poder “sin precedentes” como antídoto, según científicos, informó la cadena británica BBC Mundo.

En pruebas con animales, los anticuerpos en la sangre de Tim Friede demostraron proteger contra dosis mortales de veneno de una amplia gama de especies.

Las terapias actuales requieren que el antídoto corresponda a la especie de serpiente específica que mordió a la persona afectada.

La hazaña que realizó Friede durante 18 años podría suponer un paso importante en la búsqueda de un antídoto universal contra todas las mordeduras de serpiente, que matan a 140,000 personas al año y dejan a tres veces más personas con amputaciones o discapacidades permanentes.

Tim Friede (centro), con los científicos Mark Bellin (derecha), Joel Andrade (izquierda), Gengan Li (atrás a la izquierda) y Nicholas Bayless (centro atrás).
Jacob Glanville

En total, Friede ha soportado más de 200 mordeduras y más de 700 inyecciones de veneno de algunas de las serpientes más mortíferas del mundo, entre ellas múltiples especies de mamba, cobra, taipán y búngaro.

Él inicialmente quería desarrollar su propia inmunidad para protegerse al manipular serpientes, y documentaba su proceso en YouTube.

Al principio de este, «metió la pata» cuando dos mordeduras de cobra seguidas lo dejaron en coma.

“No quería morir. No quería perder un dedo. No quería perder mi trabajo”, le contó a la BBC.

La motivación de Friede eventualmente se convirtió en desarrollar mejores terapias para el resto del mundo.

“Se volvió un estilo de vida y seguí esforzándome al máximo por todas esas personas que viven a miles de kilómetros de mí y mueren por mordeduras de serpiente”.

Actualmente, el antídoto se fabrica inyectando pequeñas dosis de veneno de serpiente en animales como caballos. Su sistema inmunitario combate el veneno produciendo anticuerpos, que se extraen posteriormente para utilizarlos como terapia en humanos.

Pero el veneno y el antídoto deben ser muy similares, ya que las toxinas de una mordedura venenosa varían de una especie a otra.

Los científicos esperan que la sangre de Friede los acerque a un antídoto que sirva para contrarrestar la mordedura de muchas especies de serpiente. Jacob Glanville

Incluso dentro de la misma especie hay una gran variedad. El antídoto elaborado a partir de serpientes de India es menos eficaz contra la misma especie en Sri Lanka.

Un equipo de investigadores empezó a buscar un tipo de defensa inmunitaria llamada anticuerpos ampliamente neutralizantes.

En lugar de dirigirse a la parte de la toxina que la hace única, estos anticuerpos se dirigen a las partes que son comunes a toda una clase de toxinas.

Fue entonces cuando el doctor Jacob Glanville, director ejecutivo de la empresa biotecnológica Centivax, se topó con la historia de Tim Friede.

“Inmediatamente pensé: ‘Si alguien en el mundo ha desarrollado estos anticuerpos ampliamente neutralizantes, es él’, así que me puse en contacto”, relató.

Friede aceptó y el trabajo consiguió la aprobación ética, ya que el estudio solo consistía en extraerle sangre, no en administrarle más veneno.

La investigación se centró en los elápidos, una familia de serpientes venenosas que incluye a las serpientes coral, las mambas, las cobras, los taipanes y los búngaros.

Los elápidos utilizan principalmente neurotoxinas en su veneno, que actúa paralizando a la víctima y es mortal cuando detiene los músculos necesarios para respirar.

Los investigadores seleccionaron 19 elápidos identificados por la Organización Mundial de la Salud como algunas de las serpientes más mortíferas del planeta. Luego, comenzaron a buscar en la sangre de Friede defensas protectoras.

Su trabajo, publicado en la revista Cell, identificó dos anticuerpos ampliamente neutralizantes que podían atacar dos clases de neurotoxinas. Y añadieron un fármaco que ataca a una tercera para elaborar su coctel antiveneno.

En experimentos con ratones, el coctel permitió que los animales sobrevivieran a dosis mortales de 13 de las 19 especies de serpientes venenosas. El el caso de las seis restantes, este les proporcionó una protección parcial.

Según el doctor Glanville, se trata de una amplitud de protección «sin precedentes». “Probablemente cubre a todo un grupo de elápidos para los que no existe antídoto”, añadió.

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