El evento analiza la influencia de redes criminales en instituciones democráticas de la región
La amenaza del crimen organizado sobre la democracia en América Latina fue el eje central del foro celebrado en Estados Unidos, donde expertos y líderes políticos analizaron el avance de las mafias y su impacto en la región, informo la agencia Infobae.
“El crimen organizado es la peor amenaza para la democracia. Tenemos carteles de drogas en Colombia y en Venezuela que han matado a miles de estadounidenses y me complace que el gobierno esté combatiendo a estos terroristas”, afirmó Carlos Giménez, congresista de los Estados Unidos, en declaraciones recogidas por Infobae.
El fenómeno de la convergencia criminal y la penetración de las mafias en las estructuras estatales fue abordado por Douglas Farah, investigador internacional, quien señaló: “La primera vez que vimos una estructura criminal organizada fue en la época de Pablo Escobar que intentó ingresar en la política para corromperla, con la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela y del socialismo bolivariano, que tomó lugar no sólo en Venezuela sino, en Ecuador con Correa, en Bolivia con Evo Morales”, según sus palabras.

Farah advirtió que “esta es la primera vez que estamos viendo el establecimiento de diferentes mafias operando en Latinoamérica”.
El impacto transnacional del narcotráfico y su vínculo con organizaciones terroristas fue expuesto por Juan C. Zárate, director de Integridad K2, quien relató: “Tengo la experiencia de ver cómo Hezbollah se aprovechó de los beneficios europeos para inundar el continente con drogas, sacando las drogas desde Latinoamérica, lavando el dinero en Estados Unidos y Canadá y llevándose las ganancias para su estructura terrorista”.
Zárate enfatizó la necesidad de “desarrollar estrategias para contrarrestar todas las actividades ilícitas, usando las nuevas tecnologías, apoyando las voces que se alzan contra él con narcotráfico. Este tipo eventos son un ejemplo de eso, tenemos la misión de democratizar las herramientas para perseguir la corrupción”.

El caso venezolano fue analizado por Beatriz Rangel, exjefa de gabinete de Venezuela, quien sostuvo: “Mientras que Colombia y México son los mayores productores de drogas no pueden ser considerados narcoestados. En el caso de Venezuela, el autoritarismo que impera allí facilita el tránsito ilícito de narcóticos”.
Rangel identificó como factores clave “el descontento de los venezolanos con las estructuras democráticas”, la responsabilidad de “las élites económicas” en el aumento de la pobreza y “la fragilidad de las instituciones democráticas”.
Además, afirmó que “Hugo Chávez fue uno de los mayores responsables de la corrupción y el autoritarismo con su discurso de reivindicador de los pobres y su preparación militar”, y denunció que “el régimen chavista usó su estructura militar y sus gobernadores para permitir la formación de bandas criminales, tráfico de drogas y crear un estado narcoterrorista”.
La situación en Bolivia fue descrita por Eduardo Gamarra, profesor de la UIF Bolivia, quien aseguró: “Bolivia se ha convertido el centro global de la coca a nivel mundial. Por suerte la estructura autoritaria del país está muriendo con las próximas elecciones presidenciales”.
Gamarra precisó que “90% de la coca que se produce en Bolivia termina convertida en cocaína”, y que “Santa Cruz se ha convertido en un lugar seguro para las organizaciones ilícitas que negocian con el tráfico de las drogas”. El académico planteó que “la próxima administración, bien sea Rodrigo Paz o Tuto Quiroga, tiene la gran responsabilidad de combatir este flagelo, trabajando mano a mano con instituciones internacionales. Esto no es una utopía, Bolivia tiene que convertirse en el centro de combate internacional contra el tráfico de las drogas”.
En el caso ecuatoriano, Ivonne Bakí, exembajadora de Ecuador, señaló: “Uno de los peores problemas que empezó a enfrentar el Ecuador fue gracias a la llegada de Rafael Correa al poder, eliminó las visas de ingreso, pero lo peor fue su apertura al narcotráfico”.
Bakí hizo un llamado: “Tenemos que unirnos para acabar con este flagelo, antes de que sea demasiado tarde, porque si ellos tienen acceso a las nuevas herramientas tecnológicas, se imaginan el daño que pueden hacer”.

Por su parte, Andrés Pastrana, expresidente de Colombia, contextualizó el auge del narcotráfico en la región a partir del incremento del consumo de cocaína en Estados Unidos durante las décadas de 1980 y 1990, lo que llevó a la administración de Ronald Reagan a declarar la guerra contra las drogas.
Pastrana relató que esta situación lo llevó a presentar el Plan Colombia a Estados Unidos y Europa, una iniciativa que aportó recursos para fortalecer las fuerzas de seguridad y contrarrestar el narcotráfico. Sin embargo, advirtió que el consumo de cocaína ha crecido en Europa, América Latina, Asia y África, lo que exige una respuesta global.
Propuso un Plan Colombia 2.0, financiado no solo por Colombia y Estados Unidos, sino también por Europa y Asia, en calidad de consumidores crecientes.
Pastrana alertó que los narcotraficantes han reducido los precios de la cocaína para estimular el consumo y que el siguiente objetivo es transformar a Colombia en un narcoestado, como ya ocurrió con Venezuela.
Luis Almagro, exsecretario de la Organización de los Estados Americanos (OEA), centró su intervención en los ataques a la democracia, que identificó en la cooptación de los poderes públicos y la restricción de la libertad de expresión.
Almagro destacó que América Latina es la región más peligrosa para los periodistas, y que el crimen organizado constituye uno de los principales problemas, facilitado por la corrupción que permite su infiltración en la política y la operación con impunidad. Almagro sostuvo que las políticas de paz suelen beneficiar a los narcotraficantes y no a la ciudadanía, y señaló a Cuba, Nicaragua y Venezuela como los regímenes más solidarios con el crimen organizado.
Afirmó que Cuba fue el primer narcoestado de la región, y que aunque es difícil que la cocaína pase físicamente por la isla, todos los actores asociados al crimen organizado, como las FARC, el ELN y Venezuela, mantienen vínculos con el régimen cubano. Almagro concluyó que es necesario erradicar las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua.
