Mantienen un paro indefinido desde este lunes, denunciando reducción de tarifas y condiciones laborales que consideran insostenibles
“Esto ya no es libertad, es una esclavitud total”. Con esa frase, Carlos Villegas, motorizado de la plataforma PedidosYa, resume el punto de quiebre que llevó a miles de repartidores a iniciar un paro indefinido el pasado lunes, informó el diario La Estrella.
Villegas, quien trabaja en la plataforma desde el 2016, describe un deterioro progresivo en las condiciones laborales que, según afirma, se agudizó con la implementación de un nuevo modelo de pago basado en kilometraje.
“Antes podías trabajar cinco días, organizarte y ganar bien. Hoy tienes que estar conectado todos los días, más de 14 horas, sin fallar, para aspirar a estar en el grupo uno”, explica.
Hasta antes del paro, los repartidores operaban bajo un esquema de tarifa fija por pedido que, según Villegas, podía alcanzar los $2.50 en el mejor de los casos. Sin embargo, el nuevo sistema -implementado a partir del 13 de abril- establece un pago base de $1.50, al que se suman pequeños adicionales por distancia, publicidad y pertenencia a determinados grupos.

En la práctica, asegura, esto ha significado una reducción sustancial de ingresos. “Un pedido que antes pagaba $2.50, ahora está en $2.10. Y si te asignan varios pedidos juntos, solo te pagan uno completo y los demás a centavos”, denuncia.
El sistema se complementa con una clasificación interna en cuatro grupos, donde el grupo uno -el más reducido- concentra los mejores beneficios: Más pedidos, más horas disponibles y mejores tarifas. Para acceder a este nivel, los motorizados deben cumplir exigencias estrictas: no faltar ningún día, trabajar jornadas extensas y mantener indicadores de desempeño elevados.
“En una ciudad con más de 2,500 motos, solo 200 o 250 logran estar en el grupo uno. El resto queda relegado a ingresos mucho más bajos”, sostiene.
Villegas estima que los repartidores de niveles intermedios han visto reducciones de entre 20% y 40% en sus ingresos. Esto ocurre, además, en un contexto de incremento en los precios del combustible, lo que agrava la situación.
“Un motorizado de grupo tres que antes cobraba $2.15 por pedido ahora está en $1.70 o $1.80. Y con la gasolina subiendo, ya no da”, afirma.
En términos mensuales, señala que un repartidor del grupo uno podría generar entre $1,200 y $1,400, mientras que los de niveles más bajos apenas alcanzan entre $700 y $800 mensuales, dependiendo de la demanda.
Ante ese escenario, los motorizados han planteado dos demandas principales: El regreso a la tarifa fija por pedido con un ajuste al alza, y la eliminación del sistema de grupos, al que consideran divisivo.

La paralización ha tenido un efecto inmediato en el sector gastronómico. Domingo de Obaldía, gerente del restaurante El Trapiche, describe una caída abrupta en los pedidos desde el inicio de la huelga.
“En algunas sucursales ha sido 100%. Simplemente no hubo pedidos de la plataforma”, señala. Las zonas más afectadas, indica, han sido Costa del Este y Brisas del Golf, mientras que en San Francisco -donde hay mayor concentración de repartidores- el impacto ha sido menor, aunque con retrasos significativos.
Ante la ausencia de uno de los principales canales de delivery, los restaurantes han tenido que adaptarse rápidamente. En el caso de El Trapiche, han recurrido a su página web, pedidos telefónicos y WhatsApp, además de contratar servicios externos de mensajería.
