En una imagen difundida por internet se ve a un soldado israelí armado con un martillo y golpeando la cara de Jesús crucificado
El régimen israelí, Benjamin Netanyahu, condenó este lunes un incidente visto en un video que muestra a un soldado israelí destrozando una estatua de Jesús en una aldea cristiana del sur del Líbano, informó el diario La Razón.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) están investigando el incidente y han pedido disculpas por él. Las imágenes, grabadas en la aldea de Debel por un autor desconocido, se hicieron virales después de que el periodista palestino Younis Tirawi lo publicara el domingo para sus casi 240,000 seguidores en X.
También en medios sociales, Netanyahu expresó su consternación y tristeza, y añadió que Israel valora y defiende los principios judíos de tolerancia y respeto mutuo entre judíos y fieles de todas las religiones.
El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, también emitió una disculpa pública, calificando las imágenes de “graves y vergonzosas” y afirmando que Israel “pide disculpas por ese incidente y a todos los cristianos cuyos sentimientos se hayan visto heridos”.

Añadió que el acto era “completamente contrario a nuestros valores” y se mostró confiado en que se tomarían “medidas estrictas” contra los responsables.
En su comunicado, las FDI calificaron el incidente de grave y afirmaron que la conducta del soldado “es totalmente incompatible con los valores que se esperan” de sus tropas. Explicando que operan en el sur del Líbano contra Hezbolá, el ejército aseguró no tener intención de dañar edificios ni símbolos religiosos. Las FDI también indicaron que están colaborando con la comunidad local de Debel para restaurar la estatua.
La embajada de Irán en los Países Bajos también reaccionó a la imagen, utilizándola para hacer propaganda contra Israel. Con el hashtag
“RespectFaith” (Respeto a la fe), la embajada escribió en redes sociales que el incidente era “un ataque no solo contra la piedra, sino contra la fe, la historia y la humanidad compartida. Los símbolos sagrados nunca deberían ser blanco de la guerra”.
Eso sucede en el día en que en Israel sonaron nuevamente las sirenas, pero esta vez en recuerdo de los miembros de las fuerzas de seguridad caídos en el Día de los Caídos.
Un total de 174 personas, soldados, policías y miembros de otros servicios de seguridad, murieron en acto de servicio desde la última conmemoración, según el Ministerio de Defensa. Otros 54 veteranos fallecieron debido a complicaciones derivadas de las heridas sufridas durante su servicio el año pasado.
Con estas cifras, el total asciende a 25,648 fallecidos en acto de servicio al país desde 1860, año en que Israel, y antes que él, la comunidad judía de la región, comenzó a contabilizar a sus soldados caídos.
