Fuentes de Washington revelan “viaje secreto de funcionarios de alto nivel” el 10 de abril en La Habana, pero el régimen cubano lo niega
El diálogo entre Washington y La Habana parece encallado este lunes, con ambas capitales filtrando informaciones contradictorias sobre sus contactos y la amenaza estadounidense de una posible acción militar sobre la isla, informó la agencia EFE.
Las autoridades cubanas han respondido a través del medio oficialista Razones de Cuba a unas informaciones aparecidas en los últimos días en los medios estadunidenses Axios, The New York Times y USA Today -todas con fuentes anónimas- para rebatir casi punto por punto el relato de una presunta reunión bilateral.
El medio cubano, ligado a la inteligencia isleña, pone en duda hasta que se celebrase la reunión. “No hay viaje secreto de funcionarios de alto nivel con exigencias”, que los medios estadunidenses situaron el 10 de abril en La Habana, aunque la publicación luego deja abierta la posibilidad de la cita.
Las informaciones procedentes de Estados Unidos, en general complementarias y coincidentes, apuntan que los representantes de Washington exigieron a la parte cubana la liberación en el plazo de dos semanas de presos políticos relevantes, entre ellos los artistas disidentes Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo.

Se trataría, argumentan, de un gesto inicial de buena voluntad. Luego vendría una lista de exigencias, esencialmente profundas reformas, como la apertura económica a las inversiones exteriores, las reparaciones para los damnificados por las expropiaciones y nacionalizaciones y las elecciones libres.
Pero el medio cubano rechaza todas estas supuestas demandas de manera tajante, niega que se pueda dialogar con “condicionamentos” y reivindica la “soberanía” de la isla, “sin chantajes, sin condiciones”: “Ningún funcionario estadounidense va a dictar plazos desde una mesa en La Habana”.
“Lo que rechaza es que se le impongan reformas políticas o económicas como requisito. La ‘libertad de presos políticos’ es un eufemismo para exigir la liberación de personas condenadas por delitos comunes o por violar leyes cubanas”, argumenta el texto de Razones de Cuba, que también afirma que “no hay deuda histórica, moral ni política”.
El medio Axios afirmó que en la reunión bilateral participó Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro, de quien se informó previamente que había sido clave en el inicio de esos diálogos.
La agencia EFE ha solicitado al Gobierno cubano y a la embajada de Estados Unidos en La Habana una aclaración con respecto a este encuentro, sus participantes y su contenido, pero por el momento no ha obtenido respuesta.
Las informaciones estadunidenses también coinciden en señalar que Trump prefiere la vía diplomática con Cuba, pero que no descarta la intervención militar si La Habana no mueve ficha en sus tiempos.

En este sentido, Trump evitó contestar al ser interrogado sobre las informaciones de la semana pasada que aseguraban que el Departamento de Guerra estadounidense estaba ultimando planes para una posible intervención militar en Cuba.
El presidente, sin embargo, habló este viernes de la “gran fortaleza” del ejército estadunidense en relación con sus operaciones en Irán y aventuró que esto podría traer “muy pronto” un “nuevo amanecer” en Cuba.
Mientras tanto, en la isla las autoridades han atizado en los últimos días la retórica belicista y triunfalista, trayendo al contexto actual su victoria ante la fallida invasión de Bahía de Cochinos -protagonizada por exiliados cubanos apoyados por Estados Unidos-, de la que se cumplen 65 años.
“Ante cualquier agresión, como en Girón, venceremos”, afirmó en un acto conmemorativo el secretario de organización del Partido Comunista de Cuba (PCC), Roberto Morales Ojeda.
Días antes, el dictador cubano, Miguel Díaz Canel, instó a los cubanos a “estar listos” ante una invasión estadounidense. “No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla”, aseguró.
El presidente cubano firmó este domingo una declaración asegurando que “la revolución cubana jamás negociará sus principios”, un documento abierto para una recogida de firmas por toda la isla que pretende galvanizar apoyos internos y cerrar filas.
Estados Unidos empezó a presionar a Cuba exigiendo reformas políticas y económicas tras su intervención militar en Venezuela, que culminó con la captura del presidente de ese país, Nicolás Maduro. Washington ha bloqueado la entrada de petróleo a la isla desde enero, agudizando al extremo una situación económica y social que ya antes era crítica.
Díaz Canel reconoció el 13 de marzo el inicio de contactos entre Cuba y Estados Unidos, semanas después de que Trump declarase que estaban negociando.
