La situación de la ofensiva de las pandillas en Panamá, en el mes de abril sangriento que batirá las estadísticas, es una acción desestabilizadora. El gobierno debería enfrentarlo con otros planes y no continuar con el método actual. Las pandillas conocen y sus informantes dentro del sistema de policía y justicia actúan.
Las cabezas de las pandillas se tienen que aislar si están en prisión, o neutralizarlas si están en la calle. No hay otra forma efectiva para imponer el control en el país.
No es el momento de analizar nuestra sociedad post invasión, ni criticar las deficiencias de la democracia, más si la Fuerza Pública surgió después de la invasión militar de diciembre de 1989, no es deliberante.
“Tenemos que entender que Panamá no es el Panamá de hace 10, 20 o 30 años. No le podemos seguir vendiendo al panameño de a pie que nosotros vivimos en una sociedad bonita y perfecta. Tenemos que cuidarnos”, le dijo el ministro de Seguridad, Frank Ábrego, a La Estrella.
Solo para ilustración comparemos las cifras de hace 30 años atrás y Panamá era segura. Cero sicarios. Sin contar las fuerzas de guerrillas, los paramilitares. La frontera de Panamá con Colombia estaba en control.
El cartel de Medellín, liderado por Pablo Escobar, traficó toneladas masivas de cocaína a Estados Unidos durante los años 80 y principios de los 90.
15 toneladas diarias: En su apogeo, el cartel de Escobar movía aproximadamente 15 toneladas de cocaína por día hacia Estados Unidos.
80% del mercado: Escobar controlaba hasta el 80% de la cocaína que se enviaba a Estados Unidos en esa época.
Volumen anual: Estudios estiman que los carteles colombianos, con Escobar a la cabeza, exportaban entre 500 y 800 toneladas de cocaína al año.
Una operación sostenida extendida a largo plazo con objetivos estratégicos militares. (Blancos los líderes de pandillas). No reducir la acción a meras escaramuzas con las pandillas, porque ellos “tomarán represalias” contra el sistema. Tales represalias no se limitan a respuestas de usar la violencia.
Usarán acciones planificadas más complejas: Intensificar la influencia (presencia) económica entre los servidores públicos.
En lenguaje cocalero: Intensificar las coimas y favores. La ausencia de una estrategia eficaz en contra de las pandillas, ha empoderado a las pandillas a llenar el vacío de autoridad imponiendo y dividiendo el país en territorios bajo su dominio.
Eso da un indicio de cuán profundo se han infiltrado entre los políticos y la fuerza pública. La justicia es sacrificada al mejor postor.
Abril terminará con más policías muertos, banqueros, civiles inocentes y pandilleros asesinados por sicarios, sin contar la cantidad de heridos, lisiados de por vida.
Con cero sicarios dados de baja. Con cifras más altas comparado con las bajas en combate en el Líbano de las FDI, el Tzáhal.
