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Vantara, el arca biotecnológica en India que busca acoger a los hipopótamos de Escobar

Vantara, el arca biotecnológica en India que busca acoger a los hipopótamos de Escobar
Estos ochenta hipopótamos no eligieron dónde nacieron, ni crearon las circunstancias a las que ahora se enfrentan. Son seres vivos y sensibles, y si tenemos la posibilidad de salvarlos mediante una solución segura y humana, tenemos la responsabilidad de intentarlo, declaró el magnate en un comunicado publicado este martes. EFE/ Vantara

El centro dispone de una cocina robótica capaz de procesar 156,000 kilos de alimento al día, una logística vital para sostener a los 80 nuevos huéspedes de dos toneladas cada uno

Vantara, el arca biotecnológica de la familia Ambani en la India, es un ecosistema entre la infraestructura de la mayor refinería de petróleo del mundo creado con una selva artificial de diez millones de árboles, que se ha ofrecido como la única salida técnica para frenar el sacrificio autorizado este mes por el gobierno de Colombia, informó la agencia EFE.

Este oasis de 1,200 hectáreas, blindado y privado, desafía la lógica del paisaje árido del oeste de la India. No funciona como una reserva al uso, sino como un centro de ingeniería biológica donde el cuidado animal se gestiona con la precisión de un laboratorio genómico.

En este enclave de los Ambani, la herencia más problemática del ecosistema colombiano podría encontrar su destino final bajo un sistema de bienestar animal que parece extraído de la ciencia ficción.

Este despliegue es la apuesta personal de Anant Ambani, hijo menor de Mukesh Ambani, el hombre más rico de Asia cuya fortuna supera los $115,000 millones. Su nombre recientemente atrajo la atención de la élite global con una celebración prematrimonial estimada en $600 millones.

El heredero multimillonario indio Anant Ambani ofreció al Gobierno colombiano llevarse 80 hipopótamos a su propio centro de rescate de fauna en el oeste de la India, después de que Bogotá autorizara la eutanasia para controlar a esta especie invasora introducida en el país por el narcotraficante Pablo Escobar. EFE/ Vantara

Las festividades, que paralizaron la ciudad de Jamnagar, convirtieron el santuario de animales en uno de los escenarios principales del evento social del año.
Bajo el código de vestimenta “fiebre de la jungla”, figuras como Bill Gates, Mark Zuckerberg e Ivanka Trump recorrieron las instalaciones de rescate como parte de un itinerario de lujo que incluyó vuelos privados, espectáculos de Rihanna y menús de 2,500 platos únicos supervisados por 21 chefs.

Para la familia Ambani, el santuario es el corazón de su “capital privada” en Gujarat, un complejo con hospitales, estadios y una reserva de vida silvestre que ahora busca albergar a la herencia biológica de Escobar.

La oferta para trasladar a los hipopótamos desde el río Magdalena representa una exhibición de músculo técnico en un enclave donde la medicina de fauna silvestre cuenta con recursos casi futuristas.

Destacan las piscinas de hidroterapia con 260 chorros de presión y las cámaras de oxígeno hiperbárico para tratar a animales de gran tonelaje, según datos del centro.

Son seres vivos y sensibles, y si tenemos la posibilidad de salvarlos mediante una solución segura y humana, tenemos la responsabilidad de intentarlo, declaró el magnate en un comunicado publicado este martes.EFE/ Vantara

Sus quirófanos de 9,300 metros cuadrados permiten realizar cirugías oculares complejas en grandes felinos bajo anestesia de precisión con lidocaína.

Además, el centro dispone de una cocina robótica capaz de procesar 156,000 kilos de alimento al día, una logística vital para sostener a los 80 nuevos huéspedes de dos toneladas cada uno.

La posible llegada de esos ejemplares a la India encierra una ironía si se piensa que los hipopótamos, que aterrizaron en Colombia en los años 80 como un símbolo de la extravagancia y el poder sin límites de Pablo Escobar, podrían encontrar su destino final en otro ecosistema nacido de la opulencia extrema.

Lo que comenzó como un capricho exótico financiado por el narcotráfico en la Hacienda Nápoles, se ha convertido cuatro décadas después en una crisis ambiental que solo parece encontrar solución en el bolsillo de los Ambani, uno de los mayores multimillonarios del mundo.

Es el relevo de dos eras de riqueza, la del dinero del tráfico que creó el problema frente a los miles de millones de la industria energética que hoy ofrecen la tecnología para resolverlo.

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