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La división interna complica el regreso de la derecha al gobierno en Colombia

La división interna complica el regreso de la derecha al gobierno en Colombia
La división interna complica el regreso de la derecha al Gobierno en Colombia. Europa Press

La oposición llega fortalecida a la primera vuelta del 31 de mayo por el desgaste del gobierno de Petro

Colombia vota el próximo 31 de mayo la primera vuelta de su elección presidencial con una certeza y una incógnita. La certeza: La derecha tiene más votos.

La incógnita: Cuánto le costará llegar fracturada a los comicios, informó el diario La Razón.

Cuatro años después de la victoria de Gustavo Petro, la oposición llega fortalecida por el desgaste del Ejecutivo, por el deterioro de la seguridad y por el fracaso de la llamada “paz total”, pero lo hace partida en dos: Una derecha institucional, heredera del uribismo, y una derecha de ruptura, personalista y enmarcada en la ola populista de estos tiempos. Mientras el candidato del petrismo, el senador Iván Cepeda, lidera las preferencias con un 38% de intención de voto, el bloque opositor se dispersa entre la senadora Paloma Valencia (18%) y el abogado Abelardo de la Espriella (30%), según el ponderador de encuestas de La Silla Vacía, el medio de referencia en política colombiana, con fecha 22 de mayo.

El candidato por el partido Pacto Histórico a la Presidencia de Colombia, Iván Cepeda. EFE/ Ricardo Maldonado Rozo

Candidata de Uribe

Paloma Valencia tiene el activo más codiciado de una campaña: El respaldo explícito del expresidente Álvaro Uribe Vélez, el político con mayor capacidad de movilización de la derecha en los últimos veinte años. Senadora del Centro Democrático, el partido que Uribe fundó, Valencia ganó en marzo las primarias de la centroderecha.

Su programa se enmarca en la derecha latinoamericana clásica: Recuperar el control territorial frente a grupos armados, una alianza antinarcóticos con Estados Unidos y Europa, y una versión modernizada del Plan Colombia. En política económica, defiende la inversión privada, la estabilidad fiscal y la revisión de las reformas laborales y tributarias de Petro.

Pero Valencia llega con un problema estructural que sus propias cifras evidencian: su techo electoral es más bajo que el de su rival de derecha. Según un análisis publicado por La Silla Vacía, puede captar cerca del 79% de los votantes de De la Espriella en una eventual segunda vuelta contra Cepeda, pero no logra ampliar ese perímetro hacia el centro con la misma eficacia que el abogado.

Fotografía cedida por la oficina de comunicaciones Paloma Valencia de la candidata a la Presidencia de Colombia por el Centro Democrático hablando durante su discurso de cierre de campaña este sábado, en Medellín (Colombia).EFE/ Prensa Paloma Valencia

Bukele y Milei se cuelan en las elecciones

Para ello eligió como fórmula vicepresidencial a Juan Daniel Oviedo, exconcejal de Bogotá, moderado y abiertamente gay: un gesto deliberado hacia el centro político que no todos en su base aplaudieron. Por su parte, Abelardo de la Espriella no llegó por primarias, no tiene partido propio ni una gran estructura territorial ni está impulsado por ningún caudillo. No obstante, los sondeos muestran que le ha comido el terreno a Valencia hasta posicionarse como el segundo candidato en intención de voto.

Su ascenso ha mostrado la efectividad de replicar el estilo populista del autócrata Nayib Bukele en El Salvador o Javier Milier Milei en Argentina. Con su cabello engominado y la barba corta al estilo del salvadoreño, se hace llamar El Tigre -Milei prefiere el león- y ha consolidado una estrategia eficaz en redes sociales, especialmente TikTok.

Mientras Colombia atraviesa un nuevo ciclo de violencia tras el fortalecimiento de guerrillas, disidencias y grupos paramilitares, De la Espriella ha hecho de la mano dura su bandera: “A la gente como ustedes, protección, y a los bandidos, muerte o cárcel”, dijo en su cierre de campaña en Medellín, protegido por un cristal antibalas.

El candidato a la residencia de Colombia Abelardo de la Espriella pronuncia su discurso de cierre de campaña este domingo, en Medellín (Colombia). EFE/ STR

También ha hecho mítines portando chaleco blindado. Su programa político tiene esa misma lógica de máximos, incluyendo liberalismo económico radical y retórica nacionalista.

El dato que más inquieta a la derecha tradicional es su capacidad de expansión. Según la firma encuestadora Invamer, De la Espriella no solo consolida el voto duro de derecha, sino que capta casi una tercera parte del electorado que se identifica con el centro político.

Sus críticos dentro de la oposición argumentan que esa retórica maximalista lo hará ingobernable si llega al poder y que carece de la experiencia administrativa para gestionar un Estado. Su trayectoria como abogado defensor de personalidades controvertidas, entre ellas David Murcia Guzmán, condenado por estafa, y el testaferro de Nicolás Maduro, Alex Saab, es un flanco que sus rivales explotan sin pausa.

Cierre convulso

Petro cierra su mandato con una desaprobación que ronda el 57% según diversas encuestas, con un bloqueo desde el Congreso, sin la “paz total” prometida y hasta sancionado por Estados Unidos. En la última elección presidencial, se midió en segunda vuelta con Rodolfo Hernández, un outsider también rupturista.

El polvo que trajo este lodo, ahora con mayor estructura y efectividad comunicacional.

En todo caso, el próximo presidente colombiano necesitará construir alianzas entre partidos para gobernar, dado el mapa legislativo fragmentado que dejaron las elecciones de marzo. Ninguna de las dos derechas tiene por sí sola la capacidad parlamentaria para sostener un gobierno estable.

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