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Una Colombia polarizada elige a un nuevo presidente

Una Colombia polarizada elige a un nuevo presidente
Ente electoral colombiano insta a Petro a "no incurrir en la desinformación" sobre los comicios presidenciales. Europa Press

El hartazgo y la desafección son el lugar común donde electores más cercanos a la derecha y más cercanos a la izquierda se ven en la necesidad de optar por alternativas radicales

Este domingo 31 de mayo los colombianos acudirán a las urnas para elegir a un nuevo presidente del país. Si se hiciera un promedio de lo que revelan las principales encuestadoras, el ganador sería el candidato del gobierno, Iván Cepeda, quien estaría rondando el 40% en la intención de voto, informó el diario La Razón.

Pasaría con él Abelardo de la Espriella, outsider y de una derecha cercana a Bukele, de El Salvador, y a Vox, de España. El excéntrico candidato estaría superando el 30% de los votos. Tercera quedaría la opción uribista, de derecha tradicional, Paloma Valencia. El promedio de las encuestadoras revela que a la candidata, pupila del expresidente Álvaro Uribe, le costaría llegar al 20% de los votos.

El candidato a la residencia de Colombia Abelardo de la Espriella pronuncia su discurso de cierre de campaña este domingo, en Medellín (Colombia). EFE/ STR

Colombia cumple el fenómeno de la polarización política. El hartazgo y la desafección son quizás el lugar común donde electores más cercanos a la derecha y más cercanos a la izquierda se ven en la necesidad de optar por alternativas radicales. Por eso, dos opciones inmensamente opuestas y antagónicas suman más del 70% de los votos en la próxima elección presidencial.

Uno de los grandes fracasos del actual gobierno es la seguridad. Por ejemplo, el secuestro aumentó un 70,8% en los dos primeros años de gestión y hacia finales del 2025 se disparó un 103,6%, incrementándose al doble en comparación con el año anterior.

La extorsión aumentó un 26%, y el secuestro extorsivo, un 31,9%. En este sentido, De la Espriella plantea como principal oferta recuperar un país que había conquistado la seguridad durante el uribismo. Allí se ubica su principal fortaleza para conseguir un apoyo sólido que le permitiría pasar a la segunda vuelta.

Colombia ha sido un país históricamente de derecha, y nunca ha habido en su historia democrática, que hoy cuenta con casi 60 años, un golpe de Estado.

Ambos fenómenos resultan curiosos si los comparamos con el resto de los países de América Latina.

El candidato por el partido Pacto Histórico a la Presidencia de Colombia, Iván Cepeda. EFE/ Ricardo Maldonado Rozo

Ciertamente, la presencia y el daño que ha hecho la guerrilla colombiana han permitido que las fuerzas del Estado opten por la unidad frente a un enemigo poderoso y, al mismo tiempo, la tendencia clara de una sociedad que no quería aproximarse a ninguna opción política que coqueteara con la extrema izquierda.

Sin embargo, esto último se ha acabado con la elección de Petro hace cuatro años y se consolida con la preferencia por Cepeda.

Es probable que el próximo 21 de junio Colombia celebre la segunda vuelta presidencial. En ese escenario, la contienda sería muy reñida y el resultado luce impredecible. Durante tres semanas, ambas opciones radicalizarán aún más su discurso, y el llamado “voto antagónico”, anclado en el sentimiento del miedo, se convertirá en la principal herramienta de ambas campañas para conquistar la Casa de Nariño.

Al uribismo le tocará entonces reinventarse, y a las opciones más moderadas, actualmente muy disminuidas en la opinión pública, redibujar un país hacia el futuro al margen del enfrentamiento.

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