Expertos advierten que garantizar el recurso hídrico será clave para mantener la competitividad de la vía interoceánica y asegurar el abastecimiento de agua potable para más de la mitad de la población panameña
La disponibilidad de agua dulce continúa siendo el principal reto para el futuro del Canal de Panamá, en un escenario marcado por el cambio climático, la variabilidad de las lluvias y el aumento de la demanda del recurso.
Especialistas en recursos hídricos y logística marítima coinciden en que la sostenibilidad de la ruta interoceánica dependerá de la capacidad del país para gestionar de forma eficiente sus fuentes de agua, indispensables tanto para el funcionamiento de las esclusas como para el suministro de agua potable a millones de panameños.

En los últimos años
Los periodos prolongados de sequía han obligado a la administración del Canal a implementar restricciones en el tránsito de buques y ajustes en el calado permitido, evidenciando la vulnerabilidad de la principal fuente de ingresos del país frente a los efectos del clima.
Expertos consultados por medios nacionales señalan que el debate ya no se limita al Canal, sino que involucra la seguridad hídrica de Panamá. El mismo sistema de lagos que permite el paso de embarcaciones abastece de agua potable a más del 50% de la población, por lo que cualquier disminución en las reservas afecta simultáneamente la economía y el consumo humano.
Ante este panorama, cobra fuerza la necesidad de impulsar nuevas obras de almacenamiento
Proteger las cuencas hidrográficas y promover un uso más eficiente del agua, medidas consideradas fundamentales para garantizar la operación del Canal en las próximas décadas.
Las proyecciones climáticas indican que los eventos extremos, como sequías más intensas y lluvias irregulares, podrían ser cada vez más frecuentes, convirtiendo la gestión del recurso hídrico en uno de los temas estratégicos más importantes para el desarrollo y la seguridad nacional.
