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El fraude silencioso que puso en jaque a la DGI

El fraude silencioso que puso en jaque a la DGI
Sede de la Dirección General de Ingresos (DGI) del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF)Foto/MEF

Una auditoría interna habría destapado un presunto esquema que operó desde el corazón del sistema tributario. Fiscales reconstruyen cómo funcionarios y particulares habrían manipulado el E-Tax para desviar millones de dólares del Estado sin levantar sospechas durante meses

Lo que durante años pasó inadvertido en los registros electrónicos de la Dirección General de Ingresos (DGI) hoy es el centro de una de las investigaciones por presunta corrupción más delicadas de los últimos tiempos.

El Ministerio Público intenta descifrar cómo una presunta organización integrada por funcionarios públicos y particulares habría logrado vulnerar el sistema E-Tax, la plataforma que administra gran parte de las operaciones tributarias del país, para generar créditos fiscales y devoluciones irregulares que superarían los 40 millones de dólares.

La investigación, que avanza bajo estricta reserva, busca determinar si se trató de hechos aislados o de una estructura organizada con acceso privilegiado a los sistemas de la administración tributaria.

Una operación que habría requerido acceso interno

Las primeras pesquisas apuntan a que las irregularidades no pudieron ejecutarse únicamente desde el exterior. Los investigadores analizan la posible participación de personas con acceso autorizado al sistema, capaces de modificar registros, validar trámites o facilitar procesos que posteriormente permitieron la aprobación de créditos fiscales presuntamente inexistentes.

Los peritos informáticos trabajan en la reconstrucción de miles de movimientos digitales para identificar quién ingresó al sistema, cuándo lo hizo y qué modificaciones fueron realizadas antes de que se autorizaran las devoluciones investigadas.

La evidencia digital será determinante para establecer responsabilidades.

La pista del dinero

Además del análisis informático, los fiscales siguen la ruta de los recursos. El objetivo es determinar quiénes recibieron los pagos, cómo se distribuyó el dinero y si existieron empresas o sociedades utilizadas para ocultar a los beneficiarios finales.

La investigación también examina posibles vínculos financieros entre funcionarios, intermediarios y particulares que habrían participado en la operación.

Fuentes cercanas al caso indicaron que no se descarta ampliar el alcance de las pesquisas conforme avancen las auditorías forenses y el análisis de la documentación tributaria.

¿Cómo pudo ocurrir?

Uno de los mayores interrogantes es cómo un esquema de esta magnitud habría logrado operar sin ser detectado por los mecanismos de control.

Especialistas consultados señalan que, de confirmarse las irregularidades, el caso obligará a revisar los protocolos de seguridad informática, las auditorías internas y los niveles de acceso otorgados dentro del sistema tributario.

También podría impulsar reformas para fortalecer la trazabilidad de las operaciones electrónicas y reducir los riesgos de fraude en la administración pública.

Investigación en desarrollo

Hasta el momento, el Ministerio Público no ha divulgado la identidad de las personas bajo investigación ni el número de expedientes vinculados al caso, mientras continúan las diligencias de recolección de pruebas.

Fuentes judiciales confirmaron que la investigación permanece abierta y que no se descartan nuevas acciones conforme se consoliden los elementos probatorios.

Si las irregularidades son comprobadas por los tribunales, Panamá podría estar frente a uno de los mayores escándalos de fraude tributario de la última década, tanto por el monto investigado como por el presunto uso de herramientas tecnológicas para vulnerar los controles del Estado.

Las preguntas que la investigación busca responder

¿Durante cuánto tiempo habría operado la presunta red?
¿Cuántos funcionarios y particulares estarían involucrados?
¿Qué controles fallaron o fueron vulnerados dentro de la DGI?
¿Existen empresas que sirvieron como intermediarias para recibir los fondos?
¿Podrá el Estado recuperar los más de $40 millones presuntamente desviados?
¿Se trata de un caso aislado o de una estructura que operó durante varias administraciones?

La investigación continúa y todas las personas señaladas gozan de la presunción de inocencia hasta que exista una sentencia condenatoria ejecutoriada.

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