AGUA QUE NO HAS DE BEBER…
El Canal bajó la capacidad a 34 tránsitos diarios y amenaza con apretar todavía más el grifo desde el 15 de septiembre. La sequía ya no es cuento de ambientalistas: ahora navega en primera clase. La pregunta es quién está haciendo la tarea para que Panamá no termine pagando caro cada gota.
POR LAS NUBES
El teleférico de Panamá y San Miguelito ya tiene dueño del contrato: B/.255.16 millones para Doppelmayr. Ahora que el proyecto despegó, toca ver si también despega el transporte de los usuarios. Porque una cosa es subir gente por los aires y otra muy distinta es que el presupuesto termine por las nubes.
CÁRCEL CON VISTA AL NEGOCIO
Mientras unos salen por buena conducta, otros parecen entrar por buen contrato. Los millones destinados a nuevas instalaciones penitenciarias ponen nuevamente bajo la lupa las contrataciones públicas. Construir cárceles puede ser necesario; lo que no puede quedar encerrado es la transparencia. ¡Que enseñen las cuentas!
LOS VIEJITOS QUIEREN PLATA, NO PAPEL
Los CEPANIM avanzan y ahora buscan que esos certificados puedan circular en comercios y utilizarse para pagar impuestos. Muy bonito en el papel… pero el jubilado quiere saber una cosa sencilla: ¿cuánto vale realmente lo que le entregan? Porque si para convertir un derecho en dinero hay que pasar por media economía, alguien podría terminar haciendo fiesta con la necesidad ajena.
¡A LLENAR EL TANQUE, QUE VIENE EL GOLPE!
Desde este viernes la gasolina y el diésel vuelven a subir, mientras el Estado pone B/.26.3 millones para amortiguar el golpe. O sea: sube el combustible, baja la sonrisa y sube también la calculadora del MEF.
LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL… PERO CON SUBSIDIO
El 83% de los clientes no tendría aumento tarifario hasta diciembre gracias a los aportes estatales. Excelente noticia para el bolsillo. Pero Concolón pregunta: ¿y después de diciembre qué? Porque el nuevo esquema tarifario estará vigente hasta 2030. La factura puede estar tranquila hoy, pero el futuro viene con calculadora.
LLUEVE AFUERA, SECA ADENTRO
Panamá puede amanecer con aguaceros, tormentas y paraguas por todas partes, mientras el Canal sigue contando las gotas que llegan a su cuenca. ¡Qué país tan curioso! Agua cayendo del cielo y agua faltando donde más se necesita. Quizás el problema no sea solamente cuánto llueve, sino cuánto sabemos guardar cuando llueve.
