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Especialistas alertan sobre la alta prevalencia de deterioro cognitivo en adultos mayores

Especialistas alertan sobre la alta prevalencia de deterioro cognitivo en adultos mayores

Cerca del 40% de las personas mayores de 80 años presenta alguna enfermedad cerebral, una condición que incrementa el riesgo de desorientación

El deterioro neurocognitivo en los adultos mayores parece ser más frecuente de lo que comúnmente se percibe, de acuerdo con el geriatra Josué Morales, alrededor del 40 % de las personas mayores de 80 años padece algún tipo de enfermedad cerebral, lo que las vuelve especialmente vulnerables a situaciones de abuso físico, económico y a episodios de desorientación.

El especialista explicó que los primeros signos de problemas de memoria suelen manifestarse en las actividades cotidianas, las dificultades para vestirse, por ejemplo, están comúnmente asociadas al Alzheimer, mientras que otras alteraciones del funcionamiento cerebral se evidencian en tareas más complejas, como ir al supermercado, utilizar el transporte público o administrar el dinero.

Morales añadió que las alteraciones visoespaciales también están relacionadas con la pérdida de memoria y el deterioro cognitivo, entre las principales señales de alerta mencionó la dificultad para hacer compras, problemas para movilizarse de manera independiente y el olvido de hábitos básicos de higiene, como bañarse.

Ante este panorama, el geriatra recomendó a familiares y cuidadores adoptar medidas de prevención, entre ellas cambiar las cerraduras de las puertas, explicó que las personas con deterioro neurocognitivo suelen conservar recuerdos antiguos, lo que puede llevarlas a intentar salir de casa siguiendo rutinas del pasado, pero sin la orientación adecuada.

“El paciente puede recordar cómo funcionaban las cosas hace años, pero tiene dificultad para aprender información nueva. Al modificar rutinas y mecanismos conocidos, como la forma de abrir una puerta, se reduce el riesgo de que salga del hogar sin supervisión”, explicó Morales.

No obstante, advirtió que este tipo de ajustes exige una reorganización del entorno familiar, muchos adultos mayores mantienen la idea de realizar actividades que ya no pueden desempeñar, como ir a trabajar, conducir o hacer mandados, lo que puede derivar en episodios de desorientación o extravío.

El especialista reconoció que estas decisiones también tienen un fuerte impacto emocional, tanto en el adulto mayor como en su familia. “Son cambios abruptos que pueden generar tristeza, frustración o depresión, especialmente cuando se limita la autonomía”, señaló, al tiempo que destacó el desgaste emocional que enfrentan los cuidadores.

En este contexto, Morales insistió en la importancia de prepararse con anticipación para el envejecimiento, no solo desde el ámbito médico, sino también emocional, social y económico, con el fin de reducir conflictos familiares y garantizar cuidados adecuados.

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