Centenares de seguidores despidieron al legendario trombonista con salsa, aplausos y banderas latinoamericanas
El cantautor y trombonista William Anthony Colón, conocido artísticamente como Willie Colón, fue despedido este lunes en la ciudad de Nueva York, con música, trombones y un público fiel que convirtió la Quinta Avenida en una pista de baile improvisada en los predios de la catedral de San Patricio, informó la agencia EFE.
El informe señala que centenares de admiradores acompañaron con aplausos y canciones el ingreso del ataúd del músico, compositor y productor, fallecido el pasado 21 de febrero. El sonido de La murga de Panamá, interpretada por una banda de trombones, marcó el inicio del homenaje, seguido por clásicos como Che Che Colé e Idilio.
Banderas de países latinoamericanos ondeaban en alto mientras los asistentes cantaban y bailaban, recordando al artista que llevó la salsa desde El Bronx al mundo entero.

La misa, oficiada en inglés y español por el obispo Joseph Espaillat, incluyó emotivos discursos de los hijos del músico, quienes destacaron que su padre soñaba con despedirse en la catedral neoyorquina. “Lo logramos”, afirmó Alejandro Miguel Colón.
Entre lágrimas, admiradores como Ángela Lebrón, de 80 años, y Emilia, una trabajadora ecuatoriana que pidió permiso en su empleo para asistir, coincidieron en que Colón fue más que un artista: “Es como un familiar que se nos va, lo vamos a recordar siempre”.
Tras dos días de velatorio, el trombonista de las Estrellas de Fania fue sepultado en una ceremonia privada, dejando un legado que seguirá resonando en cada trombón y en cada esquina donde la salsa mantenga viva su cadencia, destaca el informe.
