Autoridades deportivas iraníes advierten que el país no tiene condiciones para participar tras los recientes ataques y la muerte del líder supremo
El ministro de Deportes de Irán, Ahmad Donyamali, confirmó que la selección nacional no está en condiciones de disputar el Copa Mundial de la FIFA 2026, lo que abre la posibilidad de que el país se retire del torneo programado para celebrarse principalmente en Estados Unidos informaron agencias internacionales de noticias.
Las declaraciones se producen luego de que se intensificara el conflicto bélico entre Estados Unidos y la nación asiática, donde desde el pasado 28 de febrero, fuerzas estadunidenses e israelíes han realizado bombardeos sobre varias ciudades iraníes, ataques en los que, según reportes oficiales de Teherán, murió el líder supremo Alí Jamenei.
Tras estos hechos, Donyamali aseguró que la situación interna hace inviable la participación del equipo en la máxima cita del fútbol. “Desde que este gobierno corrupto asesinó a nuestro líder, no tenemos condiciones de participar en el Mundial”, afirmó el funcionario.

Además, sostuvo que el país ha tenido que enfrentar conflictos armados recientes que han dejado miles de víctimas, lo que, a su juicio, imposibilita competir en el torneo.
Aunque no se trata aún de una decisión oficial del gobierno iraní, ya es la segunda voz desde el país que plantea un posible boicot al Mundial de 2026, previamente, el presidente de la Federación de Fútbol de Irán, Mehdi Taj, insinuó que la selección podría no viajar a Estados Unidos por el conflicto político y militar entre ambos países.
Por ahora, la FIFA no ha emitido una postura oficial, no obstante, días atrás su presidente, Gianni Infantino, señaló que el entonces mandatario estadounidense Donald Trump había manifestado que la selección iraní sería bienvenida a competir en el torneo.

De acuerdo con el calendario preliminar del Mundial, Irán disputaría sus tres partidos de la fase de grupos en territorio estadunidense. Los dos primeros, frente a Nueva Zelanda y Bélgica, se jugarían en Los Ángeles, mientras que el último encuentro, ante Egipto, está programado para celebrarse en Seattle.
En caso de que Irán decida retirarse oficialmente del torneo, podría enfrentar sanciones por parte de la FIFA, que van desde multas económicas cercanas a los $700,000 hasta la posible exclusión de futuras competiciones organizadas por el organismo rector del fútbol mundial.
