El operativo comenzó a finales de abril, cuando un convoy escoltado por efectivos militares venezolanos salió desde el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó este viernes que participó en una operación conjunta para trasladar desde Venezuela hacia Estados Unidos un cargamento de 13 kilogramos de uranio enriquecido, material que permanecía almacenado en un reactor de investigación fuera de servicio desde hace más de tres décadas, informó el diario El Nacional.
La maniobra, desarrollada bajo estrictos protocolos de seguridad, contó además con la participación de autoridades del Reino Unido y de Estados Unidos, informó el organismo internacional en un comunicado oficial.
“En el marco de una operación compleja y delicada, los tres países implicados -el Reino Unido, Estados Unidos y Venezuela- y el OIEA colaboraron estrechamente para garantizar que la carga de 13 kilogramos de uranio altamente enriquecido fuera transportada de forma segura por tierra y mar desde Sudamérica hasta Norteamérica”, indicó la agencia nuclear de Naciones Unidas.
De acuerdo con el reporte, el operativo comenzó a finales de abril, cuando un convoy escoltado por efectivos militares venezolanos salió desde el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), ubicado a unos 15 kilómetros de Caracas, con destino a Puerto Cabello, en el estado Carabobo.

En el puerto, el contenedor con el combustible nuclear fue embarcado en una nave británica que posteriormente zarpó hacia territorio estadounidense. El OIEA señaló que el material fue recibido días después en el complejo Savannah River, perteneciente al Departamento de Energía de Estados Unidos, en Carolina del Sur.
El organismo aseguró que el cargamento llegó “en perfecto estado” y explicó que el uranio provenía del reactor de investigación del IVIC, instalación que permanecía inactiva desde 1991.
El combustible nuclear estaba enriquecido a poco más de 20% del isótopo uranio-235, nivel considerado sensible dentro de los estándares internacionales de control nuclear debido a los riesgos asociados con la proliferación.
“Tras esta misión, ya no queda combustible en el reactor”, afirmó el OIEA, que desde hace años impulsa programas internacionales orientados a retirar uranio altamente enriquecido de reactores de investigación antiguos y sustituirlo por combustible de bajo enriquecimiento.
La agencia explicó que gran parte de los reactores construidos entre las décadas de 1960 y 1970 utilizaban este tipo de material para actividades científicas y experimentales, aunque actualmente muchas de esas funciones pueden realizarse con uranio de bajo enriquecimiento, cuya concentración de uranio-235 es inferior a 20%.
Durante la vida útil del reactor venezolano, el combustible nuclear utilizado provenía tanto de Estados Unidos como del Reino Unido, precisó el organismo internacional.
El OIEA ha mantenido en los últimos años programas globales de cooperación para reducir la presencia de uranio altamente enriquecido en instalaciones civiles, como parte de los esfuerzos internacionales destinados a minimizar riesgos de seguridad y proliferación nuclear.
