La negativa iraní a desmantelar su programa atómico y los recientes incidentes marítimos alejan el final de la contienda
Después de varios días de dilación y transcurrido más de un mes desde la entrada en vigor de la tregua, las autoridades iraníes remitieron ayer a través de la mediación pakistaní su respuesta a la propuesta de la administración Trump para dar por concluida la guerra, informó el diario La Razón.
A falta de que trasciendan más detalles, la agencia estatal IRNA se limitaba ayer a incidir en un despacho en que la respuesta de la República Islámica se centra en garantizar el final de la contienda en todos los frentes, incluido Líbano, y la “seguridad marítima” en torno al Estrecho de Ormuz.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó diciendo que esta última propuesta es “totalmente inaceptable”. “Acabo de leer la respuesta de los supuestos ‘representantes’ de Irán. No me gusta nada”.
En la contraoferta iraní Teherán ofrece transferir parte de sus reservas de uranio altamente enriquecido a un tercer país, pero ha rechazado la idea de desmantelar sus instalaciones nucleares, como exigía Estados Unidos.

Coincidiendo con las noticias que llegaban desde Teherán, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu advertía en una entrevista de que “la guerra no ha terminado” mientras sus tropas seguían ayer castigando con dureza a Hezbolá en Líbano y el presidente estadunidense daba a la República Islámica por “derrotada militarmente”.
Desde Teherán, el portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Rezaei, advirtió a las autoridades estadunidenses contra cualquier ataque a embarcaciones en aguas del Golfo y afirmó que la moderación de Irán llegó a su fin. “Nuestra moderación ha terminado a partir de hoy.
Cualquier ataque contra nuestras embarcaciones desencadenará una respuesta iraní fuerte y decisiva contra los buques y bases estadunidenses”, escribió Rezaei en X.
Además, el jefe del Mando Unificado de las Fuerzas Armadas de Irán, Ali Abdollahi, reveló haberse reunido con el líder supremo del país, Mojtaba Jamenei, quien le habría trasladado “nuevas directrices e instrucciones para la continuación de las operaciones”. La Guardia Revolucionaria ha amenazado con atacar intereses estadunidenses en Oriente Medio si sus petroleros eran atacados, como ocurrió el viernes pasado, cuando un caza estadunidense disparó contra dos buques con bandera iraní y los dejó inutilizados.
Mientras tanto, tres países del Golfo denunciaron ayer la entrada de drones procedentes de Irán en su territorio. El primer ministro de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman al Thani, advertía ayer de que el uso de Ormuz como carta de presión por parte de Irán “sólo conducirá al agravamiento de la crisis”.
El Ministerio de Defensa del emirato revelaba también que un carguero que llegaba a sus aguas procedente de Abu Dabi fue alcanzado por un dron al noreste del puerto de Mesaieed.
Respecto del incidente, la agencia británica de seguridad marítima UKMTO indicó que el granelero había informado que fue alcanzado por un proyectil desconocido, sin que se registraran víctimas. Aunque sin reivindicación oficial, la agencia de noticias iraní Fars -vinculada a la Guardia Revolucionaria- informó de que “el granelero que fue alcanzado cerca de la costa de Qatar navegaba bajo bandera estadounidense y pertenecía a Estados Unidos”.
Por su parte, Emiratos Árabes Unidos -la petromonarquía ha sido la más castigada por los bombardeos de represalia iraníes desde comienzos de marzo dejando al margen a Israel- acusó directamente a Teherán de ser responsable de un ataque que tuvo como objetivo su territorio. De igual forma, Kuwait reportó un intento de ataque.
A falta de una valoración de la propuesta por parte de su Administración, en una entrevista grabada durante la semana y difundida ayer por la CBS, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que solo necesitaría dos semanas para atacar “cada uno de los objetivos” restantes en Irán, y aseveró que la República Islámica ya está “derrotada militarmente”. “En su propia mente, tal vez no lo sepan. Pero creo que sí lo saben”, zanjó Trump en la entrevista.
Entretanto, en otra entrevista con la misma cadena estadounidense, Netanyahu avisaba de que la contienda “no ha terminado” y hacía hincapié en que el uranio enriquecido en posesión de las autoridades iraníes debe ser “retirado” físicamente.
“Aún queda material nuclear -uranio enriquecido- que tiene que ser retirado de Irán. Todavía hay instalaciones de enriquecimiento que deben ser desmanteladas”, zanjó el jefe del régimen de Israel.
“La respuesta de Irán a la propuesta estadunidense confirma que la crisis ha dejado de ser un simple conflicto nuclear y se ha convertido en una disputa sobre el control estratégico del Golfo Pérsico y la capacidad de Estados Unidos para sostener su liderazgo global. Mientras Washington intenta combinar presión militar, bloqueo naval y negociación, Teherán busca demostrar que aún puede alterar la estabilidad energética y marítima de la región, como reflejan las recientes tensiones en torno al Estrecho de Ormuz”, explica a La Razón el historiador iraní Ehsan Rahimi.
“El principal riesgo para Estados Unidos, concluye a este medio el investigador vinculado a la Universidad de Alicante, no es solo Irán, sino el desgaste progresivo de su capacidad para sostener simultáneamente varios frentes geopolíticos, mientras China y Rusia observan cómo la crisis acelera la transición hacia un orden internacional cada vez más multipolar”.
