“La decisión recae en el régimen cubano: Aceptar nuestra oferta de asistencia o negar una ayuda vital que salva vidas”, aseguró el gobierno estadunidense en un comunicado
El gobierno de Donald Trump anunció este miércoles su disposición de entregar $100 millones en ayuda humanitaria a Cuba, con la condición estricta de que el envío se distribuya exclusivamente a través de la Iglesia católica y otras organizaciones independientes.
La propuesta fue adelantada por el secretario de Estado, Marco Rubio, durante su reciente visita oficial al Vaticano, donde se buscó la mediación de la Santa Sede para canalizar los recursos sin la intervención directa del gobierno cubano.
A través de un comunicado, el Departamento de Estado subrayó que la oferta busca proporcionar asistencia directa al pueblo cubano y que la responsabilidad de aceptar o rechazar estos recursos recae ahora en la administración de la isla.

“La decisión recae en el régimen cubano: aceptar nuestra oferta de asistencia o negar una ayuda vital que salva vidas y, en última instancia, rendir cuentas ante el pueblo cubano por obstaculizar una ayuda crucial”, añadió el texto.
Según el texto, el rechazo de esta ayuda vital obligaría al régimen cubano a rendir cuentas ante sus ciudadanos por obstaculizar el acceso a suministros básicos que podrían salvar vidas, especialmente tras el complejo panorama económico que atraviesa la región.
La iniciativa de Marco Rubio se produce tras encuentros con el papa León XIV y altas autoridades eclesiásticas, quienes han actuado históricamente como mediadores entre ambos países. Cabe destacar que ese mismo año ya se entregaron $6 millones en asistencia tras el paso del huracán Melissa en el 2025, bajo un esquema similar de negociaciones que permitió que los suministros llegaran a la población sin pasar por los canales oficiales del Estado cubano.
Este anuncio llega en un punto de máxima fricción diplomática, marcado por el reciente decreto de la administración Trump que amenaza con aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba.
Tras la interrupción del flujo de crudo desde Venezuela tras el secuestro de Nicolás Maduro en enero, Washington ha intensificado su presión sobre el sistema cubano, ofreciendo paralelamente alternativas como servicios de internet satelital libre y ayuda humanitaria, siempre bajo la premisa de impulsar reformas políticas en la isla.
