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El valor de Lukaku

El valor de Lukaku
Lukaku, en el partido contra Senegal. EFE/EPA/STEPHEN BRASHEAR

Hablamos del ‘9’ de la selección, del máximo goleador histórico de la selección de Bélgica, Es un jugador importante en cuanto a liderazgo y no podíamos hacer una lista sin Lukaku

Está claro”, justificaba Rudi García, el seleccionador de Bélgica, cuando incluyó entre los 26 elegidos para el Mundial 2026 a Romelu Lukaku, que, cuatro partidos después, es el valor más preciado del equipo junto al portero Thibaut Courtois.

Con esas dos figuras, jerarquía y alto nivel en los ‘Diablos Rojos’, es la única forma que se puede comprender el vuelco al marcador del partido de los dieciseisavos de final contra Senegal, superior durante más de 80 minutos y remontado de repente, entre el milagro, porque nadie lo esperaba entonces, y la hazaña, porque Bélgica también necesitó cierta inspiración, mucha pegada y las paradas de su portero para que todo conjugara en un triunfo agónico, completado en el minuto 125 con un penalti transformado por Youri Tielemans.

Lukaku no está para jugar los 90 minutos. Es lo que transmite su entrenador, pero la necesidad es tanta en torno al mejor goleador de todos los tiempos de la selección de Bélgica, con 92 goles en 132 partidos, que cada irrupción suya supone la reacción y el gol que tanto le falta a todos sus compañeros; también a su competencia directa Charles De Keteleare, un perfil complemente distinto sin batir la portería rival hasta ahora.

Leandro Trossard, de Bélgica (i), en acción contra Krepin Diatta, de Senegal (d), durante el partido de los dieciseisavos de final del Mundial 2026 entre Bélgica y Senegal, en Seattle, Washington (EE.UU.). EFE/STEPHEN BRASHEAR

En los términos grises en los que se mueve Bélgica en este torneo, insustancial el colectivo y con individualidades por debajo de las expectativas como Kevin de Bruyne, pero también Jeremy Doku, la solución más evidente de Rudi García ha sido Lukaku, al que recurrió como revulsivo ya en la primera jornada para nivelar el 0-1 en contra ante Egipto. En 14 segundos agitó todo y provocó el gol en propia puerta que significó el 1-1.

Titular ante Irán, cuando jugó 73 minutos en el 0-0, ha sido mucho más efectivo cuando fue un recurso desde el banquillo. De vuelta a la suplencia contra Nueva Zelanda, entró en el minuto 86 y en la primera jugada marcó gol de cabeza. El 1-4 tras ingresar en el campo por De Keteleare, el punta titular.

Su impacto en el encuentro de este miércoles contra Senegal fue aún más allá. A lo imprevisible… O no tanto cuando él está sobre el campo, por su facilidad goleadora. “Fue intenso, pero demostramos carácter. Se necesitan victorias como esta para unir aún más al grupo. Estas son las mejores victorias para nosotros y para los aficionados”, expresó tras el partido.

Un remate, un gol

Bélgica estaba eliminada entonces. Al descanso, después del enésimo primer tiempo anodino del equipo en este Mundial, Rudi García acudió a ‘Big Rom’ para agitar el choque. El 0-2 en contra de Ismaila Sarr pareció ya un golpe definitivo, más aún cuando pasaban los minutos sin respuesta y sin ocasiones, hasta que Lukaku encendió la mecha con el 1-2, justo después de una parada crucial, sin la que nada habría sido posible, de Courtois a Sadio Mané. Hubiera sido el 0-3.

Youri Tielemans, de Bélgica, celebra después de marcar el gol de la victoria 3-2 durante el partido de dieciseisavos de final del Mundial 2026 entre Bélgica y Senegal, en Seattle, Washington (EE.UU.). EFE/STEPHEN BRASHEAR

El máximo goleador de la historia de Bélgica solo necesitó un remate. Fue gol. Así es él. Y ahí está su promedio con los Diablos Rojos (su media es de un gol cada 1,43 partidos). En el minuto 86, a pase de Meunier, cuando el técnico ya había prescindido sobre el campo de De Bruyne, Doku o De Cuyper, resucitó a su equipo, que se sentía claramente fuera del Mundial.

El empate de Youri Tielemans en el 89 forzó la prórroga y un penalti, transformado por el medio centro del Aston Villa, rubricó el triunfo.

Tiene intrahistoria también esa pena máxima. Lukaku agarró primero el balón, como una maniobra de despiste o porque inicialmente podía lanzarlo él. Después se lo entregó a Tielemans. No se sintió preparado mentalmente, según recoge la prensa belga, para lanzarlo con todas las garantías. Lo fundamental era el equipo.

No lo ha pasado nada bien Lukaku en esta temporada, probablemente la más difícil de su carrera. Hasta 44 partidos se ha perdido por lesión, falta de ritmo o problemas físicos, entre su club y la selección desde el pasado agosto hasta ahora. El último lo había jugado en marzo antes de recibir la confianza de Rudi García con el hecho más irrebatible de todos: su inclusión en la lista de 26 hombres destinados a jugar el Mundial.

Lukaku puso todo de su parte para llegar a tiempo. “Hasta finales de abril todavía había dudas sobre si iba a estar en la selección o no. También tuve una conversación con el seleccionador, que queda en privado, pero le dije que, si conseguía ponerme en forma y todo eso, pensaba que podía llegar”, recordó hace tres días en una rueda de prensa.

“Después, Rudi García estuvo presente en algunas sesiones que hice a principios de mayo, cuando entrenaba en Bruselas. Vino a verme. Y después ya sabía cuál era mi papel. Estar aquí, para mí, ya es una bendición”, continuó el atacante. La bendición es para Bélgica. Dos goles y otro provocado que han hecho posible lo aparentemente imposible, sobre todo frente a Senegal. Estados Unidos es el siguiente rival en los octavos de final en cuatro días.

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