Las relaciones entre Panamá y China

Las relaciones entre Panamá  y China

Por mucho entusiasmo e interés por el desarrollo económico y social del país debemos tener presente que ese objetivo no lo lograremos sin la inversión extranjera.    En Panamá nos pasa con China aquello que dice “mataron al tigre y ahora le tienen miedo al cuero”.     Establecimos relaciones diplomáticas e invitamos a nuestro nuevo huésped a casa y ahora nos sentimos incómodos. 

No hay que ser ciegos para conocer la realidad y se hace necesario un poco de sinceridad con el hermano pueblo de China sobre cuál será la ruta de esa nueva relación.   Entramos en el terreno de las definiciones.   Los que hemos cambiado la definición somos los panameños y eso envía un mensaje equivocado a los detentadores del poder político y comercial chino.

Recientemente en un evento comercial China-Latinoamérica tanto un expositor panameño como chino manifestaron la necesidad fortalecer las áreas de educación y cultura donde posiblemente hay dificultades entre ambos países.  Pero esas diferencias son propias de áreas geográficas y culturas distintas.    Temas superables.   Lo que incomoda es cuando quienes estamos dando un frenazo luego de tantas promesas, acuerdos y compromisos somos nosotros los panameños.

Una relación amistosa y de hermandad con un país del tamaño económico de China no puede administrarse de tumbo en tumbo.    El divagar sobre el lugar apropiado para la sede de la Embajada china en Panamá, La indecisión sobre un planteamiento de un tren a Chiriquí propuesto por nuestro país, La paralización de las negociaciones del TLC con China son apenas algunos ejemplos de que algo se está perdiendo en la traducción.  Eso sin sumar temas muy puntuales como algunas inversiones privadas chinas detenidas y algunos proyectos de infraestructura suspendidas.

Pongamos los puntos en las íes.   Estados Unidos a pesar de ser nuestro socio estratégico tradicional en el siglo pasado ha priorizado otras regiones del mundo con mayor interés.    Igualmente tiene un gasto militar extraordinario a expensas de cualquier otra fórmula de influenciar políticamente en otros países.

Su interés comercial por la América Latina es cada vez menor.    Panamá por su posición estratégica puede jugar un papel de interés para China, hoy la segunda potencia económica del mundo.    Somos la puerta de entrada al Atlántico para China y para quienes piensan geopolíticamente a largo plazo tenemos ventajas comparativas superiores a cualquier otro país centroamericano.

Nuestros modelos económicos son distintos.   Las empresas chinas especialmente en el área de infraestructura son todas controladas por el Estado.  Su modelo de hacer negocios pasa por las conexiones políticas.   Las nuestras pasan por una estructura jurídica a la cual hay que cumplir y en donde la conexión política no se sobrepone al ordenamiento jurídico.

Cada quien tendrá algo que aprender del otro.  Lo que no podemos descartar es la existencia de un enorme interés por unir lazos comerciales y políticos entre ambas naciones lo cual tampoco impide mantener el necesario equilibrio con otras naciones amigas.

Hay temor y no valentía para afrontar un reto que lo debemos decidir los panameños.   Al final somos los panameños los personajes principales de nuestra propia novela.  Dejemos de jugar el rol secundario.

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