Mujeres de la comunidad de Quije producen alimentos en tiempo de pandemia

Mujeres de la comunidad de Quije producen alimentos en tiempo de pandemia
Aurelina Ortiz, de 49 años, ha cosechado en plena pandemia: arroz, maíz, zapallo, frijol, habichuelas, camote, tomate, ají y matas de plátano. También ha instalado tinas de tilapias. Foto, MIDES.

Aurelina Ortiz, beneficiaria de la Red de Oportunidades del MIDES, lidera con éxito un proyecto agrícola en la comunidad de Quije, en Coclé, que permite a 17 mujeres aprender nuevas técnicas de cultivo, a través del proyecto de Redes Territoriales.

El día de Aurelina Ortiz, inicia con una taza de café a las 5:00 a.m. y se termina cuando se oculta el sol. Siempre lleva consigo un azadón, rastrillo, machete y una que otra herramienta agrícola cuando recorre su parcela que lleva por nombre “Una Luz en el Camino”, ubicada en la comunidad de Quije, en las montañas de Coclé.

Hace un año, Aurelina, quien es beneficiaria del programa Red de Oportunidades del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), transformó su parcela en una “Escuela Campo”, donde 17 mujeres asisten tres veces al mes para aprender todo lo relativo a la diversificación de cultivos para luego replicar en su terreno las técnicas que estudian.

En estas parcelas Ortiz, de 49 años, ha cosechado en plena pandemia: arroz, maíz, zapallo, frijol, habichuelas, camote, tomate, ají y matas de plátano. También ha instalado tinas de tilapias. Pero lo más importante es que ha logrado aumentar sus rendimientos al introducir semillas certificadas y técnicas innovadoras que han permitido tener buenas cosechas en espacios pequeños.

Este emprendimiento le permite llevar comida a su hogar y vender el excedente en su propia comunidad. Este proyecto está ubicado en el corregimiento de Las Huacas en el distrito de Natá, cuyo índice de pobreza multidimensional es del 88.3%, de acuerdo con el IPM-C, elaborado por la Secretaría Técnica del Gabinete Social del MIDES.

Lo interesante es que este emprendimiento es respaldado por el programa Redes de Familias, que ha invertido en los últimos dos años 3.5 millones de balboas para que más de 25 mil panameños (as) de regiones apartadas se beneficien de proyectos sostenibles.

Además, estas parcelas cuentan con el respaldo técnico de diferentes instituciones que, a través de sus técnicos, brinda toda la asesoría que se requiere para que las parcelas sean fértiles.

Pero, sobre todo, está puliendo esa afinidad que tiene por la tierra y esa cualidad innata por hacerla producir. En esta escuela Aurelina quiere graduarse con honores porque está consciente que esa certificación le permitirá llevar alimentos a la mesa de su casa y la de sus compañeras.

“Aquí todas tenemos la oportunidad de progresar y construir un mejor futuro para nuestras familias con el acompañamiento institucional. Somos mujeres del campo que trabajamos por un mejor futuro y con este proyecto estamos generando ingresos para nuestros hogares”, destacó Aurelina.

Un dato curioso es que los productos que aquí se cosechan son orgánicos. Con asistencia técnica las beneficiarias aprendieron a elaborar abonos e insecticidas naturales a base de gallinaza, estiércol, jugo de caña, maíz germinado, viruta de frijol, ceniza de fogón, sorgo, ajo, afrecho de arroz y carbón. Se trata de un plus que dispara el precio de sus productos.

 

Cultivos en Quije
La parcela de Ortiz fue transformada por el MIDES, en una “Escuela Campo”, donde 17 mujeres asisten tres veces al mes para aprender todo lo relativo a la diversificación de cultivos para luego replicar en su terreno las técnicas que estudian. Foto, MIDES.

La Escuela Campo, un proyecto que empodera a la mujer rural

Onelia Peralta, directora de Inversión para el Desarrollo del Capital Social del MIDES, explicó que la Escuela Campo que dirige Aurelina es uno de las 22 que operan en la provincia y que les permiten a más de 400 familias de comunidades vulnerables de Coclé, abordar la agricultura de subsistencia con técnicas agrícolas que garantizan altos rendimientos en espacios pequeños y les permiten insertarse en el desarrollo económico de sus comunidades.

En estas parcelas las mujeres aprenden a confeccionar y utilizar máquinas artesanales como el “rayador”, una herramienta que se confecciona con tablas y clavos que cuadriculan el terreno donde el arroz será sembrado. Mientras que, en las tinas de tilapias se instruyen para conocer todo sobre el potencial que tienen los proyectos acuícolas.

Para Peralta la historia de Aurelina revela el empoderamiento y la autonomía de la mujer en la economía rural y su papel protagónico como proveedoras de alimentos para su familia.

Pero, sobre todo, les enseña a las mujeres que se puede migrar del asistencialismo a esa movilidad social que le hace bien al país.

El gobierno nacional, a través del programa de Red de Oportunidades, brinda asistencia económica a 41,418 mujeres, 3,676 de ellas con residencia en la provincia de Coclé.

La Organización Internacional del Trabajo calcula que las mujeres de zonas rurales suponen una cuarta parte de la población mundial. Asimismo, las mujeres también representan el 41% de la fuerza de trabajo agrícola de todo el mundo, un porcentaje que aumenta hasta el 49% en los países de bajos ingresos.

Durante la pandemia, las mujeres han asumido grandes retos. En la provincia de Coclé, Aurelina y las mujeres rurales que dirige han decidido que es hora de emprender, por eso se esmeran en preparar la tierra día a día porque saben que “Una Luz en el Camino” es una tierra que aún tiene mucho que ofrecer.

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