Todos quieren tu dirección de correo electrónico; piensa dos veces antes de compartirla

Todos quieren tu dirección de correo electrónico; piensa dos veces antes de compartirla
Cuando navegas en la red, un número cada vez mayor de sitios y aplicaciones te piden una parte de información básica que es probable que entregues sin dudarlo: tu correo electrónico. Foto, Derek Abella/The New York Times.

Quizá parezca inofensivo, pero cuando ingresas tu correo electrónico estás compartiendo mucho más que solo eso. Tengo fe en que esta columna, que incluye algunas alternativas, te convenza de pensar dos veces antes de dar tu correo electrónico.

Cuando navegas en la red, un número cada vez mayor de sitios y aplicaciones te piden una parte de información básica que es probable que entregues sin dudarlo: tu correo electrónico.

Quizá parezca inofensivo, pero cuando ingresas tu correo electrónico estás compartiendo mucho más que solo eso. Tengo fe en que esta columna, que incluye algunas alternativas, te convenza de pensar dos veces antes de dar tu correo electrónico.

Primero, es bueno saber por qué las compañías quieren correos electrónicos. Para los anunciantes, editores web y creadores de aplicaciones, tu correo electrónico es importante no solo para contactarte. Sirve como una migaja digital para que las compañías vinculen tu actividad a través de los sitios y aplicaciones para mostrarte anuncios relevantes.

Si todo esto suena familiar, es porque lo es.

Durante décadas, la industria de la publicidad digital dependió de rastreadores invisibles plantados dentro de sitios web y aplicaciones para monitorear tus actividades y después, mostrarnos anuncios dirigidos. Ha habido grandes cambios a este sistema en los últimos años, incluyendo el lanzamiento por parte de Apple de una función de software en 2021 que permite a los usuarios del iPhone prohibir a las aplicaciones que los rastreen y la decisión de Google de evitar que los sitios web usen “cookies”, las cuales monitorean las actividades de las personas a través de los sitios, en su navegador Chrome a partir de 2024.

Los anunciantes, editores web y creadores de aplicaciones ahora intentan rastrear a las personas mediante otros métodos… y un método sencillo es solicitar una dirección de correo electrónico.

Imagina si un empleado de una tienda física te pidiera tu nombre antes de ingresar al local. Sin embargo, una dirección de correo electrónico tal vez sea más reveladora, porque puede ser asociada con otros datos, incluyendo a qué escuela asististe, la marca y modelo del auto que conduces y tu etnicidad.

Michael Priem, director ejecutivo de Modern Impact, una firma de publicidad en Minneapolis, comentó: “Puedo usar tu dirección de correo electrónico para encontrar datos que tal vez ni siquiera te habías dado cuenta de que habías dado a una marca. La cantidad de datos que está disponible sobre nosotros como consumidores es literalmente impactante”.

La tecnología publicitaria continúa evolucionando, así que es útil entender exactamente qué estás compartiendo cuando ingresas una dirección de correo electrónico. Con esa información en mente, puedes decidir qué hacer.

Tu dirección de correo electrónico se ha convertido en una pieza poderosa de información

Durante muchos años, la industria de los anuncios digitales ha compilado un perfil tuyo basado en los sitios que visitas en la red. La información sobre ti solía ser recolectada de maneras encubiertas, incluyendo las antes mencionadas “cookies” y rastreadores invisibles plantados en el interior de las aplicaciones. Ahora que más compañías bloquean el uso de esos métodos, han surgido nuevas técnicas para dirigir anuncios.

Una tecnología que se está volviendo popular es un marco de referencia de publicidad llamado Unified ID 2,0, o UID 2,0, desarrollado por The Trade Desk, una compañía de tecnología publicitaria en Ventura, California.

Por ejemplo, digamos que estás comprando en un sitio web de zapatillas deportivas que usa UID 2,0 cuando aparece un cuadro de diálogo y te pide compartir tu dirección de correo electrónico y que aceptes recibir publicidad relevante. Tras haber ingresado tu correo electrónico, UID 2,0 lo transforma en un token compuesto de una serie de dígitos y caracteres. Ese token viaja con tu dirección de correo electrónico cuando lo usas para iniciar sesión en una aplicación de emisión en continuo de deportes en tu televisor que emplea UID 2,0. Los anunciantes pueden vincular las dos cuentas con base en el token y pueden dirigirte anuncios de zapatillas deportivas en la aplicación de emisión en continuo de deportes porque saben que visitaste el sitio web de zapatillas deportivas.

Dado que tu dirección de correo electrónico no es revelada al anunciante, UID 2,0 puede ser considerado como una mejora para los consumidores en comparación con el rastreo tradicional basado en “cookies”, el cual da acceso a los anunciantes a tu historial de navegación detallado e información personal.

A través de un correo electrónico, Ian Colley, el director de mercadotecnia de The Trade Desk, comentó: “Los sitios web y las aplicaciones solicitan cada vez más la autenticación a través del correo electrónico en parte porque tiene que haber una mejor manera en que los editores moneticen su contenido y que sea más centrada en la privacidad que usar ‘cookies’. El internet no es gratis, después de todo”.

No obstante, en un análisis, Mozilla, la organización sin fines de lucro que creó el navegador web Firefox, calificó al UID 2,0 como una “regresión en privacidad”, porque permitió el tipo de comportamiento de rastreo que los navegadores web modernos fueron diseñados para evitar.

Entonces, ¿qué hago?

Hay varias opciones para limitar la capacidad que tienen las compañías de publicidad de dirigirte anuncios con base en tu dirección de correo electrónico:

— Crea un montón de direcciones de correo electrónico. Cada vez que un sitio o una aplicación te pida tu correo electrónico, puedes crear una dirección única para iniciar sesión, como, por ejemplo, yo podría usar netflixbrianchen@gmail.com para las aplicaciones y servicios relacionados con películas. Y si recibes correo no deseado en una cuenta en específico, eso te dirá cuál compañía está compartiendo tus datos con mercadólogos. Esta es una estrategia extrema, porque consume mucho tiempo administrar tantas direcciones de correo electrónico y sus contraseñas.

— Usa herramientas que oculten tu correo electrónico. Apple y Mozilla ofrecen herramientas que crean de forma automática alias de correo electrónico para iniciar sesión en una aplicación o sitio; los correos enviados a los alias son reenviados a tu dirección de correo electrónico real. La herramienta Ocultar mi correo de Apple, que es parte de su servicio de suscripción iCloud+ que cuesta 99 centavos de dólar al mes, creará alias, pero usarla dificultará iniciar sesión en las cuentas desde un dispositivo no fabricado por Apple. Firefox Relay de Mozilla generará cinco alias de correo sin costo; si necesitas más, el programa cobra 99 centavos al mes por alias adicionales.

— Cuando sea posible, date de baja. Para los sitios que usan el marco UID 2,0 para dirigir anuncios, puedes darte de baja al ingresar tu dirección de correo electrónico en https://transparentadvertising.org. (Sin embargo, no todos los sitios que colectan tu dirección de correo electrónico usan UID 2,0).

También podrías no hacer nada. Si disfrutas de recibir publicidad relevante y no te preocupa tu privacidad, puedes aceptar que compartir algo de información sobre ti es parte de la transacción por recibir contenido en internet.

Yo intento tener un enfoque cauteloso pero moderado. Alterno entre cuatro cuentas de correo dedicadas a mis intereses principales: gastronomía, viajes, ejercicio y películas. Por ejemplo, uso la dirección de correo relacionada con películas cuando inicio sesión en un sitio para comprar boletos para el cine o ver videos en sitios de emisión en continuo. De esa manera, esos sitios y aplicaciones sabrán sobre mis preferencias cinematográficas, pero no conocerán todo acerca de mí.

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