Transmitir la magnitud de la violencia y destrucción en Gaza ha resultado imposible por los desafíos constantes y extremos que enfrenta el periodismo internacional y local.
Para muchas personas fuera de Gaza, la guerra pasa como un desfile fatalista de titulares y cifras de bajas y fotos de niños gritando, los fragmentos sangrientos de la angustia de alguien más.
Sin embargo, la verdadera magnitud de la muerte y la destrucción en la zona es imposible de comprender, los detalles confusos y ocultos por los cortes del servicio telefónico y de internet que obstruyen la comunicación, restricciones que impiden la entrada de periodistas internacionales y los desafíos extremos, a menudo mortales, de reportar como periodista local desde Gaza.

Pero, con cada semana que pasa, la luz disminuye a medida que aquellos que documentan la guerra se van, renuncian o mueren.
Al menos 76 periodistas palestinos han muerto en Gaza desde el 7 de octubre, cuando Hamás lideró un ataque contra Israel e Israel respondió lanzando una guerra absoluta. El Comité para la Protección de los Periodistas afirma que más periodistas y trabajadores de medios -entre ellos personal esencial como traductores, choferes y coordinadores- han fallecido en las últimas 16 semanas que en un año entero de cualquier otro conflicto desde 1992.

Con cada periodista asesinado, perdemos nuestra capacidad de documentar y comprender la guerra”, dijo Sherif Mansour, coordinador del programa para Medio Oriente del grupo.
Al mismo tiempo, reporteros extranjeros han intentado repetidamente entrar y se les ha negado el permiso por parte de Israel y Egipto, que controlan las fronteras de Gaza. Solo periodistas gazatíes han estado trabajando allí desde que comenzó la guerra.
Casi todos los periodistas que han fallecido en Gaza desde el 7 de octubre murieron por ataques aéreos israelíes, según el Comité para la Protección de los Periodistas, 38 de ellos en sus casas, autos o junto a miembros de la familia.

Recae en los periodistas gazatíes, la mayoría trabajando para medios palestinos o regionales en árabe como Al Jazeera o en los jóvenes que trabajan de manera autónoma y están equipados con poco más que Instagram, transmitir fragmentos de la realidad de Gaza al exterior. Vestidos con sus chalecos de “prensa” color azul marino que se reconocen de inmediato, muchos han ganado atención en las redes sociales por sus crudos y personales videos en inglés, así como fotos de la guerra.
