El 24% de la población reduce la dermatitis atópica a “algo menor
La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad crónica que afecta a “todas las áreas de la vida”, desde la salud física, con picor y heridas, hasta lo emocional (con ansiedad o estrés, y afectando al rendimiento laboral y personal), según África Luca de Tena, la paciente y presidenta de la Asociación de Afectados por Dermatitis Atópica (AADA), informó la agencia Europa Press.
Esa enfermedad, según Luca de Tena, es visible para la ciudadanía, pero, a menudo, se reduce a “conceptos simplistas”.
De hecho, el 72% de los españoles cree conocerla, pero solo el 38% termina admitiendo saber algo, según los datos de la I Encuesta Nacional sobre Conocimiento y Percepción de la Dermatitis Atópica en España, realizada por Incyte. Además, el 52 por ciento no sabía que la dermatitis atópica se trata de una enfermedad crónica.
La presidenta de AADA, que ha participado en la presentación de esta encuesta, ha explicado que la dermatitis atópica afecta “en todo”, y ha recalcado que hay situaciones en las que es “imposible no rascarse”.

“Es como un tsunami que te arrasa en todo. Físicamente estás todo el día sintiendo tu piel. El picor es como tener un ruido constante, que no puedes parar y que tienes que atacar de alguna forma”, ha declarado.
El jefe de Dermatología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz (Madrid), Raúl de Lucas, ha asegurado que las lesiones inflamatorias acompañadas de enrojecimiento y descamación son los “principales síntomas” de inicio de la dermatitis atópica, como lo son el picor y el eccema.
Alrededor del 20% de los menores tienen dermatitis atópica, y de ellos, un tercio tienen “formas moderadas o graves”. Estos niños tienen picor y pueden no dormir bien, no comer y crecer menos que el resto de los niños. Al mismo tiempo, se concentran menos y su desarrollo psicomotor, por esta razón, es “más reducido”.
“Tenemos muchos pacientes infratratados y sufriendo desde los dos o tres primeros meses de vida, que es cuando debuta esta enfermedad”, ha especificado. Además, ha recalcado que esta enfermedad, aunque lo habitual sea que aparezca en la infancia, puede aparecer a cualquier edad.
Según esa encuesta, el 24% de las personas reduce la dermatitis atópica a “algo menor”, y consideran que es “más una irritación de la piel que una enfermedad propiamente dicha”.
También se suele relacionar con un problema temporal o con una reacción alérgica. En ese sentido, es importante “tomarse en serio los cuidados” porque se puede amplificar la magnitud de la patología si no se controlan sus síntomas, han advertido los especialistas.
Por su parte, la jefa de la Unidad de Psoriasis del Hospital Universitario de Toledo, Elena Martínez, ha sostenido que es una enfermedad “muy heterogénea” en lo que a síntomas, lesiones, localizaciones o afectaciones en calidad de vida se refiere.
“El problema es que sabemos identificar los pacientes leves y los graves, pero nos cuesta con las formas intermedias que pueden suponer gran afectación en la calidad de vida los pacientes, aunque no tengan una patología grave cuantificable”, ha detallado.

Aproximadamente un tercio de los niños con dermatitis atópica la arrastra durante “toda la vida”. Cuando esos niños se hacen mayores, muestran síntomas menos comunes que en un principio pueden no relacionar con esta enfermedad. Además, ha aclarado que esta patología también afecta en el rendimiento laboral y personal de las personas.
“El picor por las noches se traduce en la falta de sueño y la falta de sueño se traduce en que tú no eres una persona funcional”, ha comentado.
El desconocimiento de esta enfermedad, según los especialistas, banaliza la enfermedad y contribuye a la “incomprensión de sus pacientes”, quienes además de gestionar la carga física de la enfermedad, tiene que hacer frente al peso emocional de “sentirse juzgados o infraestimados por su entorno”.
El 44% de los encuestados considera que se puede hacer vida normal sin que afecte “demasiado” al día a día.
Luca de Tena, por su parte, ha sumado que los grandes retos son hacer ver que no es una enfermedad menor, yendo más allá de lo puramente estético, y que se considere también el apoyo psicológico por profesionales que conozcan la patología y lo que implica.
Incorporar de forma coordinada la atención dermatológica y psicológica, permite ofrecer “una respuesta más completa y ajustada a las necesidades reales” de las personas con dermatitis atópica.
