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Dinero sucio, lavado de dinero y corrupción

Dinero sucio, lavado de dinero y corrupción
Analista político, Willie Cochez.

Dios mediante mi nuevo libro ve la luz pública este viernes 5 de junio. Una denuncia al país de lo que ha sido el flagelo del lavado de activos y corrupción de presidentes, empresarios y narcos y que tanta mala fama nos ha causado internacionalmente.

Trabajo difícil porque hay que mencionar muchos nombres conocidos de mandatarios, pasando por Guillermo Endara y llegando hasta José Raúl Mulino, en un camino que han estado también presentes Ernesto Pérez Balladares, Mireya Moscoso, Ricardo Martinelli, Juan Carlos Varela y Laurentino Cortizo. Y, en un momento, hasta el querido expresidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter.

El prólogo de este libro es del reconocido caricaturista Hildebrando Sucre, mejor conocido como Hilde. ¿Por qué le pedí que me dispensara el honor de prologarme mi nuevo libro? Hilde, con su genial caracterización diaria de los hechos del país, que tan comúnmente rayan en la inmunidad y la impunidad, se identifica plenamente en las luchas que durante más de 60 años de vida política he llevado. También distingue mi obra el comentario del buen amigo Daniel Zovatto, politólogo y jurista argentino, a quien conozco hace cuatro décadas.

Este libro se fundamenta en investigaciones que he llevado a cabo para revelar asuntos nacionales, algunos conocidos, pero olvidados y, otros que descubrí y que no son del conocimiento público.

No ha sido fácil, porque en mis años como político he palpado una verdad de a puño: El panameño tiende a olvidar, reincidiendo tanto en cometer los mismos errores del pasado.

Hemos visto pasar corruptos y pareciera que los seguiremos viendo, porque la corrupción, tanto privada como pública, se ha incorporado al ADN de nuestros gobernantes y empresarios, desde nuestra separación de Colombia en 1903, hasta el día de hoy.

Tres libros me ayudaron en este trabajo. El del recién fallecido amigo, Luis Sánchez Almengor, el del autor panameño Daniel González Villarreal, que nos relata crudos detalles del lavado de dinero en tiempos del general Noriega y el banco BCCI, y el del autor estadounidense T. J English que, tras conversaciones con el narcotraficante cubano estadunidense, Willy Falcón, socio de Sal Magluta, preso hasta el fin de sus días, narra todas las peripecias de su imperio de drogas, donde Panamá y su sistema bancario jugaron un papel muy comprometedor en los miles de millones de dólares que su ilícito negocio lavó a través de varios países cuando lideraron el mayor imperio de cocaína de Estados Unidos. Importantes firmas de abogados locales les ayudaron a lavar millones de dólares en bancos panameños.

A la par de todo lo que relaciono con el lavado de activos, describo ocho diferentes episodios que he vivido en la práctica de mi profesión de abogado y en mis constantes denuncias para preservar los intereses del Estado panameño, de esos que en ocasiones llego a la conclusión que los gobernantes no hacen su parte para protegerlos y coadyuvar en el trabajo de los denunciantes.

Algunas demandas de bienes ocultos contra la empresa mixta Cable & Wireless Panamá y contra la Refinería Panamá de la petrolera transnacional Texaco, así como fallos de la Corte Suprema de Justicia ignorados por tres gobiernos, con el cual favorecían a intereses muy particulares, así como mis denuncias sobre el manejo de las millonarias donaciones que la República China (Taiwán) que, sin control alguno se hicieron al gobierno panameño, mi denuncia sobre las 46 cirugías bariátricas hechas por el gobierno de Cortizo para adelgazar a sus amigos a expensas de los fondos públicos, aquellas sobre el cobro de cuotas ilegales a los funcionarios del IDAAN y que se depositaban en cuentas irregulares en el Banco Nacional, creadas para el partido Cambio Democrático, presidido por Ricardo Martinelli, las denuncias electorales que presenté al inicio de lo que se llamó el Veranillo Democrático en 1980 y el flagelo del nepotismo.

Para algunos este libro resultará desagradable porque hace recordar episodios olvidados y de ingrata recordación para sus autores. La historia la debemos conocer como ocurrió sin tratar de esquivarla porque conocemos a sus protagonistas. Es la historia patria y, así como lo hice con mis anteriores libros sobre el crimen del presidente Remón y el cuestionado accidente del general Torrijos, trato de compartir con mis lectores episodios tal como ocurrieron.

El título: “Dinero Sucio: Crónicas de lavado de dinero y corrupción de presidentes, empresarios y narcos”, espero que sea un buen aporte a la historiografía de nuestra Nación.

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