La primera visita a Kiev de los enviados del presidente estadounidense Donald Trump para la guerra de Ucrania apenas ha sembrado esperanzas de avances hacia la paz
“(Vladímir) Putin no quiere parar la guerra y no está interesado en negociaciones serias, por desgracia. Está esperando al invierno e intensificando los ataques contra Ucrania”, dijo a EFE el diputado gubernamental Oleksandr Merezhko, jefe de la Comisión de Exteriores del Parlamento, un día después de la visita de Steve Witkoff y Jared Kushner.
Aunque en Kiev parezca lejana la perspectiva de nuevas conversaciones de paz, Merezhko espera que su breve estancia -tras múltiples viajes a Moscú- pueda contribuir a que los enviados vean la situación de forma más realista y resulte así útil en un diálogo futuro.
“Ya era hora de que vinieran”, señaló Merezhko, que piensa que el viaje tiene el objetivo de demostrar que los negociadores de Trump no son prorrusos.

Aunque es escéptico con respecto a los efectos prácticos, el diputado reconoce que Ucrania debe continuar el diálogo para evitar alegaciones de que está obstaculizando el proceso de paz y para retener el limitado pero importante apoyo que recibe de EE. UU.
No se esperan progresos rápidos
Incluso si las conversaciones de paz trilaterales se reanudasen pronto, tras un parón de más de seis meses, Merezhko piensa que es improbable que haya resultados tangibles si Trump no incrementa la presión sobre Rusia, por ejemplo a través del proyecto de ley para sancionar a los compradores de petróleo ruso.
En Ucrania no se considera que la posibilidad de que esto ocurra sea alta y según una encuesta de Rating Group de agosto, el 77 % de los ucranianos desconfían de Trump, tras sus intentos de presionar a Ucrania para aceptar un plan de paz desfavorable.
Merezhko también expresó escepticismo con respecto a las “nuevas ideas” que Witkoff y Kushner supuestamente abordaron tanto con Putin como con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
“El obstáculo clave para la paz, al menos a los ojos de Trump, es el destino del Dombás. Rusia lo quiere todo y EE. UU. está intentando encontrar una manera de convencer a Ucrania para que retire sus fuerzas de allí”, dijo Merezhko en alusión a la región, un 80 % de la cual se halla bajo control ruso tras años de combate.
“Esto no va a pasar nunca”, subrayó el diputado, en línea con la opinión prevalente entre los ucranianos de que ceder territorios sólo serviría para fortalecer la posición de Rusia para conquistar más terreno.
Parte de la guerra para Rusia
“Para Putin, las negociaciones son parte de la guerra. Sirven para ganar tiempo y para empujar a Ucrania hacia la capitulación”, asegura el conocido comentarista político Vitali Portnikov en sus redes sociales.
Cree que la guerra seguirá durante los próximos meses y bien entrado 2027 y señala que la mediación estadounidense no puede cambiar el statu quo.
“No se dan las condiciones objetivas para que la guerra termine en 2026, igual que no se daban en 2022”, resaltó Portnikov y argumentó que “destruir la economía rusa” es la única manera en la que se puede hacer que Putin se plantee cambiar sus objetivos en Ucrania.
El analista señala que Putin necesita el diálogo con EE. UU. para proyectar poder y para asegurarse un encuentro trilateral con Trump y con el presidente chino Xi Jinping, pero sigue rechazando un encuentro con Zelenski, el cual insiste en que las cuestiones territoriales sólo se pueden resolver a nivel de líderes.
Sin espacio para el compromiso
La primera visita de la delegación estadounidense a Kiev demuestra que la diplomacia de Washington no puede ignorar el éxito de Ucrania a la hora de ralentizar los avances rusos en el frente, escribe Mikola Bielieskov, analista del Instituto Nacional de Estudios Estratégicos.
Sin embargo, en lo que escucharon allí los enviados de Trump no hubo nada nuevo: Ucrania está dispuesta a poner fin a la guerra a lo largo de la línea actual del frente, sin concesiones en materia de “territorio, soberanía y seguridad”.
Bielieskov piensa que este formato de conversaciones ha “nacido muerto” y que no ayuda a acercar la paz, pese a que las autoridades ucranianas no puedan decirlo abiertamente.
“Bajo Trump EE. UU. no ha hecho nada para reducir las demandas rusas a través de una política sistemática de apoyar a Ucrania y de presionar a Rusia”, subrayó Bielieskov, que indicó que las posiciones actuales de Kiev y Moscú no dejan “espacio” para compromisos.
