,

Urge un nuevo enfoque de seguridad nacional

Urge un nuevo enfoque de seguridad nacional
Mayor Felipe Camargo A., analista de seguridad y defensa.

Los asesinatos son una “guerra entre pandillas”. El mensaje detrás es: Dejen que se maten entre ellos. Ese ha sido por años el argumento histórico de la Policía posinvasión, y de todos los gobiernos.

Esa narrativa hoy, en mayo del 2026, escaló a otros escenarios. Las Pandillas controlan territorio y cárceles. En Panamá hay más de 180 pandillas operando en todo el territorio nacional, según datos oficiales, conectadas al narcotráfico.

El Director de la Policía Nacional declaró: “También hay cabecillas en las cárceles que pueden mandar a hacer este tipo de instrucciones, como asesinatos o de ‘tumbes´” y que el “fortalecimiento” del crimen es “una realidad” a la que deben hacer frente”.

Con lamentaciones no se soluciona nada: “Lamentablemente, el crimen organizado, como dijo el director, ha escalado, se ha perfeccionado y mientras a nosotros nos tengan maniatados con otro tipo de mecanismo para poder actuar”, explicó la ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo.

Esa es actualmente la situación de Panamá. Sometidos por las pandillas criollas, que también controlan las cárceles.

El Estado Nacional está obligado a actuar y no solo quedarse en declaraciones y lamentaciones.

Poder político de las pandillas en Haití. Tomemos las lecciones de Haití, donde las pandillas locales controlan el país. Por sus luchas internas ese es el mismo escenario hoy en Panamá. Desde el 2020, la capital de Haití, Puerto Príncipe, ha sido el escenario de una guerra de pandillas en curso entre dos grupos criminales principales y sus aliados: Las Fuerzas Revolucionarias de la Familia G9 y Aliados (FRG 9 o G9) y el G-Pep.

El gobierno de Haití y las fuerzas de seguridad haitianas han luchado por mantener el control de Puerto Príncipe en medio de ese conflicto, con informes de que las pandillas controlan hasta el 90% de la ciudad.

El poder político de las pandillas. En marzo del 2024, la violencia de las pandillas se extendió por todo Puerto Príncipe con el objetivo de forzar la renuncia del primer ministro que también actuaba como presidente, Ariel Henry, lo que llevó al asalto de dos prisiones y la liberación de miles de detenidos. Esos ataques y los ataques subsiguientes a varias instituciones gubernamentales llevaron al gobierno haitiano a declarar el estado de emergencia e imponer un toque de queda.

Nuestro escenario está a tiempo de controlarlo pero con voluntad política, decisiones valientes y enfrentar a las pandillas criollas con la fuerza del estado nacional.

Señor Presidente, asuma el liderazgo de la conducción de la pacificación del país, su acción, de seguro recibirá amplio respaldo de su pueblo. Imite a otros presidentes del continente como Chile o El Salvador.

CHILE: José Antonio Kast, quien asumió la presidencia de Chile hace exactamente 30 días, ha implementado una política de “mano dura” contra la delincuencia y el crimen organizado, caracterizada por un nuevo enfoque de seguridad, la búsqueda de colaboración internacional y medidas drásticas de seguridad. Kast presentó el Plan Implacable.

Entre las principales medidas del Plan Implacable destacan la guerra contra el crimen organizado y el retorno del Estado donde había sido expulsado.

1.- Revisión de la ampliación de la legítima defensa. Presunción legal de defensa en casos críticos y fin a la criminalización de víctimas que se defienden.

2.- Cárceles de máxima seguridad y aislamiento total para cabecillas narcos. Sin visitas, sin contacto con el exterior, sin beneficios.

3.- Fin absoluto a los narco-funerales. Se acabaron los homenajes públicos a delincuentes.

4.- Penas más duras y efectivas para miembros de bandas criminales. Quien pertenezca a una organización, enfrentará años de cárcel sin beneficios.

5.- Fuerza de Tarea Conjunta para recuperar zonas tomadas. Presencia policial y militar en comunas bajo dominio del narco.

Nuevo enfoque de seguridad. Seguridad sin complejos. “Volver a vivir sin miedo no es un eslogan, es una promesa concreta. Vamos a erradicar el crimen con decisión, sin eufemismos ni medias tintas. Porque sin seguridad, no hay libertad. Y sin orden, no hay democracia”, sentenció Kast.

Formalización de alianzas. Según las informaciones, hay una recomposición de las pandillas criollas, naciendo la coalición y fundaciones más poderosas. Así ocurrió en Haití. Todos los miembros de las pandillas tenían vínculos previos con partidos políticos.

Esa unificación de pandillas es un indicio de inteligencia y que van a la guerra. Ese es el escenario de Panamá. El factor de poder de las pandillas actualmente va en aumento e influye en las próximas decisiones que se tomen como el de reabrir la mina de Donoso.

Si no hay un control efectivo de las pandillas el escenario de paz social será más complicado. La mina de Donoso está en Colón y su ecosistema de violencia criminal.

Panamá. La política de Seguridad e Inteligencia posinvasión, se agotó. No da para más. La grave situación de inseguridad en Panamá obliga al gobierno a dar un nuevo enfoque de seguridad nacional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *