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‘Drag queens’ entregan comida y ofrecen un espectáculo en San Francisco

‘Drag queens’ entregan comida y ofrecen un espectáculo en San Francisco
Sara Altier recoge comida en Oasis como parte del servicio de entrega Meals on Heels en San Francisco. Oasis, un cabaret y club nocturno, cerró en marzo debido a la pandemia de coronavirus, pero ahora sus drag queens están trayendo comida. Foto/The New York Times

Todo eso terminó cuando la pandemia obligó a Oasis a cerrar, y su dueño, D’Arcy Drollinger, suspendió sin paga a todo su personal. Drollinger usó el dinero de la asistencia federal para traer de vuelta a algunos trabajadores, pero sabía que necesitaba más dinero para seguir pagando la renta y mantener a sus empleados.

Entonces se le ocurrió algo: si la gente no podía venir a ver el espectáculo “drag”, ¿por qué no llevarlo a la gente?

En junio, les pidió a sus artistas “drag” que “desempolvaran sus pelucas y sus tacones” para realizar un servicio, ahora ofrecido dos veces por semana, en el que una “drag queen” o un “drag king” entrega la cena, las bebidas y ofrece una actuación en la acera por alrededor de 100 dólares. Lo llamó “Comidas en tacones”.

“Ha sido algo increíble para la comunidad”, dijo Drollinger, que trabaja con una empresa de banquetería de San Francisco: Martha Avenue. “La gente ha estado muy aislada y se la ha pasado en Zoom o en sus celulares y computadoras, así que tener esa interacción y ver a alguien actuar en carne y hueso ha sido muy bueno para levantar el ánimo”.

Así es como David Landis, el director ejecutivo de una empresa de relaciones públicas, se encontró viendo a una artista “drag” llamada Polly Poptart, que hizo un “lip-sync” de la canción “Defying Gravity” del musical “Wicked” y de frases de la película “Mean Girls”, mientras entregaba la cena a su casa en junio. La artista se pavoneó por la empinada acera afuera de su casa en el vecindario de Pacific Heights, se deslizó por el barandal e incluso hizo una voltereta hacia atrás —con tacones, por supuesto—, recordó Landis.

La actuación, dijo, lo sacó de la depresión por la pandemia.

“He estado un poco deprimido por todo este asunto de la COVID”, dijo, pero el miniespectáculo “drag” “me alegró el espíritu”.

Courtney Merrell, quien ha ido a Oasis muchas veces, dijo que estaba impresionada con lo bien que CaseFaace, la “drag” que le llevó la cena a su casa en Lower Haight, se adaptó al espacio de la acera. Era un día ventoso de junio, pero la “drag queen” “supo de dónde soplaba el aire y lo convirtió en una máquina de viento”, comentó Merrell.

Actuar en la calle presentó un nuevo desafío para las “drag queens”, que suelen usar tacones de aguja, trajes muy elaborados y pelucas grandes y coloridas.

D’arcy Drollinger en Oasis en San Francisco el 4 de septiembre de 2020. (Kelsey McClellan/The New York Times)
Qween llega a una locación como parte del servicio de entrega de alimentos “Comida en tacones” en San Francisco el 4 de septiembre de 2020. (Kelsey McClellan/The New York Times)
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“Definitivamente es difícil actuar aquí en San Francisco en la acera porque hay muchas colinas”, dijo Amoura Teese, una “drag queen” cuyo nombre de pila es Ryan Maldonado. “Estuve actuando frente a casas que estaban en un ángulo de 45 grados”. El escenario poco ortodoxo introdujo “un elemento de diversión” en la actuación, añadieron.

Algunos artistas se mostraron escépticos al principio.

“La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a estar en un escenario y a tener iluminación, sonido y todas esas cosas, así que la idea de estar en la calle literalmente corriendo con tacones, especialmente en las colinas de San Francisco, era un poco desalentadora”, dijo Blake Mitchell, que se presenta como Mary Lou Pearl. “Pero hacer esto y reconectarme con la gente a través del ‘drag’ fue muy bueno para mí también. Fue genial ver cuánta alegría le trajo a la gente”, comentó.

Añadió que también fue alentador que lo vieran niños pequeños, ya que no es un público que frecuenta Oasis.

“Tras crecer en un ambiente bastante conservador en Georgia, en el sur, es muy especial para mí ver diferentes modelos de inclusión y que la gente acepte las identidades ‘queer’ de esa manera”, dijo. “Creo que Oasis, en muchos sentidos, se ha convertido en una familia que ha hecho eso por mí”.

Es por eso que Mitchell decidió donar sus ganancias de las entregas a Oasis para ayudar a que el club permanezca abierto.

Merrell, asistente ejecutiva de Eventbrite, la compañía de boletos en línea, espera que su apoyo tenga el mismo efecto.

“Siento una sensación de vitalidad con todo esto. No solo es porque se trata de algo ligero y divertido, sino que también estoy agradecida de que los artistas tengan un escenario donde presentarse, aunque no sea el de siempre, y quiero apoyar eso”.

Ese apoyo mantiene a Drollinger a flote, a pesar del desafío de mantener su negocio abierto durante una pandemia. La noticia empezó a divulgarse después de que Landis reseñó “Comidas en tacones” en el diario San Francisco Bay Times en junio, y después de que ABC7-TV informó al respecto el mes pasado, y ahora hay más demanda del servicio de la que Oasis puede proporcionar. Los ingresos han permitido a Drollinger traer de vuelta una lista alternante de casi 40 artistas “drag”, así como algunos empleados adicionales.

Ahora que la terraza de Oasis está abierta, también se ha asociado con tres restaurantes cercanos en el barrio SoMa de San Francisco para servir comida allí. Estos acuerdos, dijo, son cruciales para la recuperación económica de la ciudad.

“Siento que en esta época en la que todos —los negocios pequeños— están luchando, tenemos que ayudarnos los unos a los otros, o nadie va a mantenerse a flote”, comentó.

Todavía hay días en los que tiene ganas de rendirse. Pero lo mantienen en pie personas como Mitchell y otros que apoyan “Comida en tacones” o le envían donaciones a través de Venmo para mostrar su apoyo.

“Ahora no lo hago solo por mí”, dijo. “Lo hago por toda esta gente que realmente se preocupa por nosotros”.

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