Los elefantes marinos se toman sus siestas en las profundidades del mar

Los elefantes marinos se toman sus siestas en las profundidades del mar
Una fotografía facilitada por Rachel Holser muestra a un elefante marino del norte de 2 meses durmiendo en el Parque Estatal de Año Nuevo, California. Foto, Rachel Holser vía The New York Times.

Los elefantes marinos del norte, que suelen ubicarse a lo largo de la costa oeste de Estados Unidos, son buceadores campeones que pueden descender a profundidades de 760 metros y permanecer sumergidos durante unas dos horas.

Desde hace mucho tiempo parecía que los elefantes africanos eran los campeones de la vida nocturna. Les basta unas dos horas de sueño para estar bien. Otros mamíferos necesitan mucho más, como los koalas (20 horas) o tú (mínimo siete con al menos una taza de café fuerte).

Pero los mamíferos terrestres más grandes sí tendrían algo de competencia en el mar. Los elefantes marinos del norte (una especie de foca) también pueden aguantar con unas dos horas de sueño, según un estudio publicado el jueves en la revista Science. El estudio descubrió que los elefantes marinos del norte duermen mucho menos cuando están en el mar que en la tierra, y las pestañitas que se echan bajo del agua se las toman a cientos de metros por debajo de la superficie del océano. Los autores del estudio creen que dormir en las profundidades les permite a estas focas descansar sin que se las coman los depredadores que las acechan.

Los elefantes marinos del norte, que suelen ubicarse a lo largo de la costa oeste de Estados Unidos, son buceadores campeones que pueden descender a profundidades de 760 metros y permanecer sumergidos durante unas dos horas. No son tan grandes como los elefantes, pero los machos pueden pesar tanto como un auto y medir 4 metros de largo. Para poder tener ese tamaño, los elefantes marinos del norte deben pasar unos siete meses al año en el mar, alimentándose de peces y calamares.

Durante estos viajes épicos, las focas son vulnerables a la depredación por parte de tiburones blancos y orcas. Algunos mamíferos marinos, como los delfines y los artocefelinos, pueden descansar la mitad del cerebro a la vez; un tipo de sueño que se conoce como sueño unihemisférico y que les permite a algunos mamíferos marinos dormitar literalmente con un ojo abierto, por lo que es más difícil que los depredadores los tomen desprevenidos. Pero los elefantes marinos duermen como nosotros, apagando el cerebro por completo.

Jessica Kendall-Bar, que ahora es becaria posdoctoral en el Instituto Scripps de Oceanografía de San Diego, se preguntaba cómo los elefantes marinos del norte encontraban la manera de dormir, teniendo en cuenta todo el tiempo que invierten en comer y evitar ser comidos mientras están en el mar.

Para averiguar cómo le hacen los elefantes marinos para no despertarse en las fauces de una orca o un tiburón, Kendall-Bar trabajó con colegas de la Universidad de California en Santa Cruz para diseñar un dispositivo que pudiera monitorear las ondas cerebrales, la frecuencia cardiaca, la profundidad de inmersión y el movimiento de las focas.

El dispositivo no es invasivo y se coloca sobre la cabeza de la foca como un gorro de natación. El equipo colocó los dispositivos en las cabezas de varias focas y vigiló sus hábitos de sueño durante cinco días. Los datos recogidos por los dispositivos revelaron una rutina de sueño diferente a cualquier otra.

“Se sumergen, dejan de nadar y empiezan a deslizarse”, explicó Kendall-Bar.

A medida que se sumergen, su actividad cerebral empieza a ralentizarse.

“Entonces pasan a la fase REM de sueño, en la que se ponen boca abajo y giran en círculo, cayendo como una hoja”, añadió.

Durante la fase REM, que es la más profunda del sueño, las focas permanecen boca abajo, ajenas a su lento descenso.

Después de dormir unos 10 minutos, las focas se despertaban de repente y regresaban a la superficie. Durante estas inmersiones de sueño, algunas focas se hundieron más de 300 metros; a veces incluso llegaban al fondo marino.

Las focas observadas por Kendall-Bar y sus colegas dormían varias veces al día, lo que les proporcionaba unas dos horas de sueño en total. Cuando los elefantes marinos del norte salen a tierra para reproducirse y mudar, duermen más de 10 horas al día. Durante ese tiempo, estas focas no comen, lo que puede explicar su necesidad de dormir más.

“El sueño es un rasgo adaptativo”, señaló Jerome Siegel, profesor de psiquiatría de la Universidad de California en Los Ángeles, quien estudia la evolución y la función del sueño. “Los animales han evolucionado para dormir en determinadas situaciones y no en otras”. Siegel dijo que es lógico que los elefantes marinos limiten el tiempo que pasan durmiendo en el mar para aprovechar al máximo su ingesta de alimentos y reducir el tiempo en que son vulnerables a los depredadores.

Pero eso no hace que los hábitos de sueño de las focas sean menos impresionantes.

“Los elefantes marinos del norte muestran una flexibilidad sin parangón en la duración de su sueño”, comentó Kendall-Bar. “Ningún otro mamífero oscila entre dormir unas dos horas al día durante más de 200 días y dormir 10,8 horas al día”.

Kendall-Bar espera que los hallazgos de su equipo ayuden a la protección de los mamíferos marinos.

“Saber más sobre dónde, cuándo y cómo duermen los mamíferos marinos cuando están en el mar puede ayudar a los científicos a mejorar la gestión de sus hábitats críticos de descanso”, afirmó.

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